Corazones que laten
Un rayo tenue de sol decoraba las mesas del antiguo bar que, como cofres de historias y leyendas, fueron testigos de un episodio mágico. La tardecita rosarina pintaba una postal maravillosa.

Martes 05 de Febrero de 2008

Un rayo tenue de sol decoraba las mesas del antiguo bar que, como cofres de historias y leyendas, fueron testigos de un episodio mágico. La tardecita rosarina pintaba una postal maravillosa. La puerta del legendario bar se abrió. Dos chicos que piden en la calle abandonan, por un instante, el injusto trabajo y ocupan la mesa del centro. El personal del bar de Oroño y Jujuy, con sonrisas en sus rostros y un brillo especial en sus miradas, les obsequian chocolatadas y facturas. Desde mi mesa, en el fondo, observo el fantástico gesto y agradezco por presenciar semejante acto de bondad y solidaridad. Y grito para mis adentros: ¡no todo esta perdido!

Sebastián Islas, seba_andas@hotmail.com