Cartas de lectores

Congreso a favor de la vida

La Red Federal de Familias celebró en estos días en Bariloche su VII Congreso Anual, y renovó su compromiso con la vida, la familia y el bien común.

Sábado 25 de Noviembre de 2017

La Red Federal de Familias celebró en estos días en Bariloche su VII Congreso Anual, y renovó su compromiso con la vida, la familia y el bien común. Miembros y delegados de todo el país se reunieron para volver a aclamar el respeto y la protección de la vida humana en todas las etapas de su desarrollo, desde la concepción y hasta la muerte natural. También bregaron por la estructura natural de la familia fundada en el matrimonio de un varón y una mujer, abierto a la transmisión de la vida; el derecho y deber originarios de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones morales y religiosas; y la procura y promoción del bien común como deber de gobernantes y gobernados. La "cultura" antivida y antifamilia presente en nuestro tiempo, nos muestra que sigue vigente en los hospitales públicos el "Protocolo para la interrupción legal del embarazo", instrumento criminal que consagra en la práctica el aborto en abierta violación de todos los principios del derecho natural y del orden legal y constitucional vigente. A lo que se suma la implementación de pseudo "cátedras de aborto" en las universidades y la persecución institucional y judicial a los profesionales que quieren defender la vida, cumpliendo con su misión y vocación. No obstante esto, se notan incontables semillas de vida, como la buena aceptación que ha tenido el proyecto de ley de Protección Integral de la Mujer Embarazada y del Niño por Nacer, con 70 firmas de adhesión en la Cámara de Diputados de la Nación; el éxito de los congresos sobre educación en el amor organizados este año en las provincias de Jujuy y Santiago del Estero; o la reciente anulación en Santa Fe de la injusta sanción que el Colegio de Psicólogos le había impuesto a la psicóloga María Belén Catalano, por haber asistido a una menor embarazada, salvándola de un aborto, ayudándola a tomar una decisión verdaderamente libre y beneficiosa para todas las partes interesadas. Nos merecemos el desafío de construir una vida para nuestros hijos con horizontes plenos, con proyectos y propósitos sanos y altivos, con padres y madres que los sostengan, en una familia que marque un camino. Se hace necesario edificar una cultura diferente, que suprima la cultura de descarte y de muerte que hoy invade toda nuestra sociedad. La vida es un regalo, no un problema, todo tiene sentido si ponemos el corazón. Y mucho mejor si juntos nos orientamos hacia una meta de una civilización más justa y solidaria, que invariablemente empieza y termina en la familia.

La culpa es nuestra, es de todos

Sin lugar a dudas que lo más triste es cuando escuchas o lees que en un nuevo accidente de tránsito una persona pierde la vida, más aún si es joven. Lamentablemente, lo primero que buscamos es culpables, porque pareciera ser que siempre la culpa es del otro, de las señales, el sistema. Hoy el gran culpable es el semáforo y sus cómplices (la sobretensión, la desatención y el municipio) y la sociedad en su conjunto los llevaremos una vez más a juicio. Ya muchos adelantaron su opinión condenatoria, el conocido, amigo, familiar, testigo casual, y desde luego no podía faltar el político sin escrúpulos que se nutre como la carroña al costado del camino. Sin perder tiempo, lo primero que hacemos es buscar culpables sin darnos cuenta que es la manera más directa que solos nos estamos poniendo en la lista cada vez mas larga de víctimas fatales. Sólo dos luces son auténticamente claras y contundentes, la roja que pares, y la verde que sigas. La amarilla solamente te anticipa un "cambio", lo cual te indica que es una prevención y que tenemos que actuar en consecuencia con la "responsabilidad social" y precisamente de vivir en "sociedad". Se escucha y lee de todo pero nadie aún dijo que si las circunstancias no estaban claras, la lógica debió ser que "actuara en consecuencia" tal y como pareciera ser que sí ocurrió con la señal opuesta que "claramente" tenía luz verde. Hoy tenemos dos víctimas más, la peor lamentablemente ya no está. Pero hay otra que lamentablemente tiene que cargar con una culpa involuntaria y paradójicamente producto de una supuesta falta de "responsabilidad social" del otro por "presumir" que venía "el verde". Termino con una reflexión para la sociedad "acusadora" en su conjunto: si la víctima fatal hubiese sido quien cruzó correctamente con luz verde, ¿no se estaría condenando acaso a quien "presumió" que venía el "cambio"? Una vez más, lo más lamentable es tener que hablar de un joven que perdió la vida, pero no seamos hipócritas y comencemos a aprender a vivir en sociedad y respetando para que nos respeten.

El día en que Fito volvió al barrio

Al principio dudé, luego me decidí. Deje los expedientes tirados en el escritorio y sobre la hora llegue a la plaza San Martín donde Fito Páez , imprevistamente, decidió presentar su nuevo disco. A medida que pasaban las canciones tomé verdadera conciencia de que estaba en presencia de un artista fundamental, un verdadero referente ineludible de nuestra música y que no siempre lo reconocemos. Pero también me di cuenta de que el tiempo ha pasado, pero Fito era el mismo pibe con el que a mediados de los 70 pateábamos la número 5 en esa misma plaza, a sólo dos cuadras de su casa. Estoy seguro de que todas esas imágenes le vinieron a su mente mientras cantaba sus inoxidables canciones. Los estúpidos de siempre lo seguirán atacando porque oportunamente mostró sus simpatías políticas o futboleras, pero el árbol no puede tapar al bosque. No tengo dudas de que para Páez, esta "ciudad de pobres corazones" siempre "estuvo cerca" y él la describió como nadie jamás. Realmente verlo allí, en esa plaza colmada de rosarinos que lo aplaudían, me llenó de nostalgia por todo aquel "tiempo que fue hermoso" y ya pasó. Que bueno fue verte volver al barrio, Rodolfo, sabemos que nunca te fuiste.

¿Quién autorizó el bochornoso recital?

Después de que se develara el misterio sobre el importante escenario montado en la plaza San Martín, me surgieron varios interrogantes que me gustaría compartir. Para empezar, aclaro que el señor Páez no me agrada, poco su música y menos su bandera política. Pues no nos debemos olvidar que actuaba en los "grandes actos" K cobrando cifras exorbitantes. Por otra parte, quisiera saber quién pagó esta "fiesta", porque quiero creer que no fue la Municipalidad y mucho menos la provincia, sabido es que ambas están escasas de fondos, al punto de querer elevar la TGI para subvencionar el transporte público. El otro punto crítico es saber quién autorizó que se monte un escenario de esta envergadura en la plaza que estuvo varios meses en arreglos para mejorarla, y se destinaron varios millones de pesos para hacerlos, hoy destruidos por el montaje mencionado. Aguardo respuestas oficiales, o al menos un concejal que pida explicaciones al Ejecutivo.

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