Cartas de lectores

¿Confesional o laico?

Un artículo publicado por el diario La Capital, a toda página, titulado "La Iglesia en su encrucijada", el día lunes 11 de junio, me obligó a hacer una reflexión sobre el mismo.

Domingo 17 de Junio de 2018

Un artículo publicado por el diario La Capital, a toda página, titulado "La Iglesia en su encrucijada", el día lunes 11 de junio, me obligó a hacer una reflexión sobre el mismo. Cada día la intromisión de la jerarquía católica en la vida política es más intolerable. Su actitud de querer imponer a la sociedad argentina su modelo de familia, de educación, en definitiva, de querer seguir tutelando la moral de todos los ciudadanos, exige una respuesta por parte de la ciudadanía que lleve a la separación Iglesia-Estado. Se confunden las creencias que cada uno es libre de tener o no, con el intento de imponernos a la sociedad a su criterio. Lo arriba mencionado pone de manifiesto una vez más la necesidad de un Estado laico en el que se consagre la beneficiosa separación entre las instituciones estatales y las autoridades religiosas. Es importante aclarar que un Estado laico no es un Estado ateo ni anticlerical; tampoco está en contra de las religiones. Es todo lo contrario: el Estado laico al tener neutralidad confesional, garantiza la libertad de culto y de conciencia, a la vez que la igualdad de estatuto entre todas las convicciones religiosas. De tal modo, en un Estado laico, una creencia religiosa particular no puede convertirse en norma pública para el resto de los ciudadanos que no comparte ese credo. La reforma de la Constitución de 1944 eliminó los artículos 76 y 80 de la primera constitución, basándose en el principio de libertad de cultos, sin embargo no pudo reformar el artículo 2º: "El gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano ya que, al acordarse los puntos de la reforma, se excluyó la primera parte de la Constitución. El Estado argentino viola derechos fundamentales cuando mantiene vigentes leyes que constituyen privilegios en favor de las altas autoridades de una religión determinada. Hoy la iglesia católica apostólica romana goza en la Argentina de un privilegio que es incompatible con las ideas más básicas de justicia, de igualdad y de derechos humanos. El Estado laico es un Estado que no solo no subvenciona ninguna religión, sino que además no promueve ninguna de ellas. Una clara señal de la preferencia que hace el Estado con la Iglesia católica es que toda la población cubre con sus impuestos todas las erogaciones exclusivamente católicas. El tantas veces invocado artículo 2º de la Constitución dice que el gobierno federal sostiene, vuelvo a repetir, el culto católico apostólico romano. Pero, ¿qué significa exactamente "sostener" en este contexto, adoptar, profesar, o simplemente financiar, subvencionar? ¿ Argentina es un Estado confesional o laico? Dejo al lector la respuesta.

No permitan industrias linderas a casas

Pongan todas las industrias que quieran pero háganlo en parques industriales, no en medio de los barrios y linderas a casas de familias que sólo quieren vivir tranquilas. No permitan que empresarios, amigos del poder de turno, ignoren las leyes de convivencia con vecinos produciendo todo tipos de ruidos. Las industrias deben ser instaladas fuera del radio urbano, no se puede permitir que se habilitan fábricas en medio de un barrio rodeadas de casas donde residen personas mayores que solo pretenden vivir sin sobresaltos y deben soportar ruidos de camiones todo el día con el peligro que pase alguna desgracia como en el laboratorio Apolo y te dejen sin techo y tengas que andar mendigando que te reconozcan algo de lo perdido; que si tienes que litigar contra empresarios sin escrúpulos, tengas que disponer de una fortuna para obtener justicia contra quien está destruyendo tus bienes. Cuando una empresa se instala lindera a tu casa es porque está apañada por políticos que no tuvieron en cuenta que al lado de la fabrica que ellos avalaron, viven personas que sufrirán las consecuencias de malas decisiones. Por lo tanto, está bien que se traten de instalar fábricas para que la gente tenga trabajo, pero que sean en lugares habilitados para tal fin, no en medio de barrios como en este momento nos toca vivir en calle Lamadrid y Entre Ríos, con máquinas que producen todo tipo de ruidos, vibraciones que deterioran nuestros bienes, con carga y descargas en medio de la vereda, con montacargas que cortan el paso a vecinos del barrio con el consiguiente peligro que esto implica. Le digo sí a fabricas bien instaladas, no a las que perjudican el medio ambiente y cortan la tranquilidad a linderos de las mismas.

Lo que debimos tener y no lo tuvimos

La existencia o no de leyes en Argentina no ha garantizado la vida. Miles de enfermos debieron tener remedios según la ley y no los tuvieron y murieron. Miles debieron tener ambulancias a horario por ley, no la tuvieron y murieron. Miles debieron tener asistencia médica por ley y no la tuvieron y murieron. Miles debieron tener por ley jubilaciones dignas, no la tuvieron y en pobreza murieron. Miles de argentinos por ley debieron tener seguridad en las calles, no la tuvieron y asesinados murieron. Millones de argentinos por ley debieron tener vida digna. No la tuvieron y se marcharon al cielo sin disfrutar la Tierra. Las leyes sin personas honestas y justas siempre quedan obsoletas. Si ves a alguien sufrir, no le leas las leyes escritas. Tomalo de la mano y con tu inteligencia revestida de amor, haz que resurja de su realidad ennegrecida. Los países son grandes no por la cantidad de leyes que posean, más bien por la capacidad de organizar una Patria donde todos tengan cabida. De qué sirve la bandera en el campo de batalla si los soldados huyen a la hora de la verdad.

Las Cuatro Plazas y sus bustos

La vecinal de barrio Belgrano y el Instituto Belgraniano intentaron recolocar un busto de Belgrano que estaba en un lugar principal de las llamadas Cuatro Plazas, en Mendoza y Provincias Unidas, pero debieron desistir de su propósito porque el sitio fue ocupado por otro busto, el del ex presidente Kirchner. Realmente no se entiende esta pretensión de la vecinal y del instituto al querer colocar un busto del careciente general Belgrano donde ahora está el del más exitoso contemporáneo. Alguien que, de simple ejecutor de créditos hipotecarios, llegó en pocos años a convertirse en millonario para ejemplo de sus conciudadanos. En cambio, Belgrano murió en la pobreza, lo que no puede ser ningún ejemplo en esta Argentina tan adinerada y tan exitosa. Deberán buscar otro lugar para su busto.

El nudo gordiano

El año 333 AC, Alejandro de Macedonia se encontró en Anatolia con el nudo gordiano; un sacerdote le explicó que el que pudiera desatarlo, conquistaría Asia. Hoy Macri se enfrenta con la misma disyuntiva: intelectuales tratan de explicarle como desatar civilizadamente el nudo que impide liberar al país. Este está compuesto por políticos, gremialistas, jueces, dirigentes empresarios, comunicadores y dueños de medios y hasta estudiantes secundarios. En su momento, Alejandro tomó una decisión, ¡brutal! pero que le entregó Asia, ¿Macri tomará la misma?

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