Cartas de lectores

Conexión tecnológica

Viernes 16 de Noviembre de 2018

Casi todos somos ricos en experiencias, pero pobres en teoría sobre dichas experiencias. Esa pobreza no es gratuita, sino que conlleva un costo. Justamente cuando abandonamos, o cuando directamente ni comenzamos, una actividad de ensimismamiento enriquecedor –como contemplar lugares desconocidos desde una perspectiva más relajada y algo ingenua, sin tanta intelectualización–, abortamos la posibilidad de integrarla de un modo inédito. Por lo general, los individuos de estas sociedades hipertecnificadas y consumistas reprimen el menor esbozo de conexión interna, por considerarla una pérdida de tiempo, o un divague pasivo desprestigiado. No es casualidad que existan tantos medios para que nos conectemos con lo externo. Cada vez son más los hogares que tienen varios televisores, radios, celulares, tablets y hasta computadoras dispersadas por los ambientes. Ya casi no hay negocios en los que, cuando alguien espera a ser atendido, no se lo tiente a dirigir su mirada a un aparato de TV. Incluso, aunque la persona se resista, el ruido mediático no le permitiría concentrarse. ¡Ya está: misión cumplida! Pensemos además en la nueva generación "zombi" que pulula por las calles de las ciudades en sus burbujas tecno-mediáticas (auriculares, iPad, celulares). Si bien mediante estos aparatos se aíslan del mundo externo, no se puede considerar este aislamiento como una experiencia interna, debido a que precisamente la reemplazan, y si bien la vivencia mental también ocurre en el interior de la persona, en realidad el germen proviene de una industria que la pensó con anterioridad y que logró que al afectado se le torne irresistible, como una droga. Precisamente, los narcóticos son muy adictivos cuando recaen en individuos "vacíos". Es muy raro que alguien que se sienta rico espiritualmente caiga en la adicción. Esa persona no requiere artificios químicos ni tecnológicos para sobrellevar su vida. Para felicidad de los muchachos de las multinacionales afines, esta clase de individuos escasea cada vez más.

Jorge Ballario

DNI 10.858.926

Marcos Juárez (Córdoba)

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