Sábado 22 de Diciembre de 2007
Lo conocí a través de Avida. Es un chiquito vivaz, irradia fuerza, siempre activo. Tiene tan sólo 9 años y a raíz de haber sido atropellado por un camión su vida cambió. Jugaba al fútbol: era el mejor. Ahora con su piernita amputada nada, juega al fútbol, aprendió en Ilar a saltar y sus padres me comentan que están haciendo el esfuerzo para comprarle una prótesis más liviana, porque quiere correr. Participó en el certamen que se realizó el día viernes 14 de diciembre en el polideportivo de Mar del Plata y el día sábado 15 en aguas abiertas fue su bautismo en nado de 400 metros en el mar ganando la medalla por el primer puesto. Cuando leía en La Capital del pasado miércoles 19 que Braidot explica que "la hipoacusia no imposibilita realizar actividades físicas" quisiera agregar que ningún discapacitado puede dejar de hacer actividad física, cuando la motivación es grande y el entorno familiar acompaña en cada emprendimiento. En cada certamen lo veo al papá asistiéndole (dejando de lado con gran sacrificio su trabajo) y alentándolo para que con su tenacidad Uriel coseche logros y no baje los brazos. Agradecemos a La Capital su compromiso en hacer conocer los esfuerzos de los discapacitados y con autorización de los padres de Uriel me tomo el atrevimiento de darles a conocer este ejemplo de vida, para que la gente que nunca se involucra, porque "no es su caso" o por temor a lo desconocido, se empiece a sensibilizar, que es la única forma de comprender e integrar a los discapacitados a la sociedad. Parafraseando una canción de Serrat: " ...no hay nada más bello que lo que no he tenido, ni nada más amado que lo que perdí". Es para los discapacitados la lucha diaria por lo que no han tenido o por lo que han perdido.
Silvia Buonamico
silviabuonamico@yahoo.com.ar