Miércoles 12 de Marzo de 2008
Quiero contestar a la carta publicada el pasado 8 de marzo, titulada "Entre Hitler y Chávez". Creo que desde el título de la misma uno ya se da cuenta de lo absurdo, totalmente ridículo, pero especialmente de la extrema mala fe a la hora de efectuar tal comaparación que hay allí. El régimen nazi no necesita que lo describa ni lo califique, porque se trató ni más ni menos que del sistema de exterminio más trágico y abyecto que haya conocido la humanidad en toda su historia. El gobierno bolivariano de Hugo Chávez fue elegido por el voto popular una vez, obtuvo una revalidación en un referéndum de revocación de mandato y luego fue reelecto masivamente. Pero más allá de eso (ya dirá Benetti Hernández que Hitler también fue elegido por el voto del pueblo), me resulta incomprensible cómo puede decirse algo semejante de Chávez, un presidente legítimo que jamás ha cometido acto alguno como ser un genocidio, una persecución ultrajante a otros seres humanos; como dije anteriormente, me resulta tan absurda la comparación que prefiero no abundar en las colosales distancias que separan a un genocida de un líder popular democrático, pacífico, y totalmente respetable, más allá de las diversas posturas que puedan tenerse ante su gobierno. Se podrá coincidir o no en sus políticas, medidas económicas, proyecto de nación: pero jamás se podrá decir que Chávez es algo mínimamente parecido a Hitler. Quien no acuerda con el presidente venezolano, vota en contra y listo: nadie lo perseguirá por eso. Sería mejor, antes de largarse a opinar abiertamente, tener un mínimo de racionalidad y conocimiento en lo que se dice, porque si no, esto se transforma en cualquier cosa menos en un debate serio.
Marcelo Andrés Maisonnave, DNI 32.801.790