Cartas de lectores

Chicas desaparecidas

Cada tanto la crónica policial informa sobre chicas adolescentes y aún acerca de niñas pequeñas, que fueron objeto de violaciones y hasta de crímenes.

Domingo 30 de Septiembre de 2018

Cada tanto la crónica policial informa sobre chicas adolescentes y aún acerca de niñas pequeñas, que fueron objeto de violaciones y hasta de crímenes. Son noticias sustentadas en hechos que estremecen a la sociedad y preocupan a las autoridades por lo muy difícil que resulta su previsión. Es por ello que cada vez que es denunciada la desaparición de una adolescente o de una nena, la opinión pública se conmueve y ruega por el feliz desenlace del acontecimiento. Y ni hablar de la angustia que oprime a la familia y a los amigos de la víctima. Felizmente, en el caso de una joven muchas veces sucede que la encuentran en la casa de una amiga, de un muchacho desconocido en el entorno de la chica, deambulando por las calles o viajando sin rumbo en un colectivo. Así sucedió hace unos días con Milagros, una chica de Bahía Blanca que se había ausentado de su casa al parecer por problemas de relación. La policía la buscó hasta con perros, pero sin poder dar con su paradero, hasta que finalmente pasajeros de un colectivo la reconocieron gracias a las fotos que publicaron los medios. Más allá del alivio y alegría que produce el encuentro sana y salva de una joven desaparecida, es una pena que por problemas en su hogar, protagonice un difícil capítulo en ese momento de su vida en que todo debiera ser un mundo de sueños y felicidad. Por eso se impone que la familia mantenga la mayor armonía, confidencialidad y contención con una adolescente para evitar tan compleja situación. En cuanto a una niña pequeña, es imprescindible que no se le pierda de vista un segundo, especialmente en la calle y lugares públicos. Siempre se ha dicho que la familia bien constituida es la célula fundamental de la sociedad. Pero el avance del tiempo con su mentalidad implacable de mercado, la globalización, el rol de la mujer obligada económicamente a trabajar fuera de su casa, y el marido trabajando a veces en dos empleos, o complementando su único trabajo con extras o changas; así como las redes sociales, los sistemas audiovisuales y los celulares, han cambiado la vida familiar. Por ejemplo, la cena que otrora fuera el ámbito ideal, el momento distendido que se prolongaba en la grata sobremesa, hoy se ha convertido sólo en la cita obligada para ingerir alimentos mientras unos miran televisión y otros hablan por "celu", reduciendo la charla, la opinión y los consejos a la mínima expresión. Para que los chicos no crezcan desorientados y a merced de acechanzas, la familia deberá recobrar la misión señera que tuvo décadas pasadas.

Edgardo Urraco


Mala praxis del Senado

La Constitución sólo exige acuerdo del Senado respecto a jueces, embajadores y ciertas jerarquías militares. Eso significa que el legislador común mal puede requerir acuerdo por ejemplo respecto al presidente del Banco Central, quien además es anómalo que tenga tanta estabilidad en el cargo. También maneja la política monetaria, cuando el órgano es una mera mesa de dinero, lo que resulta inconcebible que cuente con tal poderío político. Incluso la ley 20.677 (1974), aunque ociosa, fulminó exigir acuerdos ajenos a la Constitución. La actitud del Senado en cuanto a no tratar el pliego de Sandleris, además es perniciosa. Lo deja colgado en comisión (artículo 99, inciso 19) cuando hay sesiones ordinarias. Esta práctica ya lleva añares y, vimos, hace agua por todos lados. ¿Qué les pasa? Prestar el acuerdo o negarlo es una atribución constitucional. Es decir, un derecho-deber. ¡Hay que expedirse! Según César Bruto (Carlos V. Warnes), "Un burro puede gobernar a un pueblo de inteligentes. Pero hay que ser muy inteligente para gobernar a un pueblo de burros".

Julio Chiappini

DNI 6.071.522

¿Los valores del Che Guevara?

Pacho O' Donnel dedicó su Martín Fierro "a los argentinos que más allá de todo ideología comparten los valores del Che, ya que con ellos la Argentina será el país que nos merecemos" (sic). ¿Me podrá explicar el galardonado cuáles fueron tales valores y, en su caso, qué país nos merecemos?

Roberto Meneghini


Algunos procesados, pocas sentencias

Muchos detenidos, algunos procesados, pocas sentencias. Hay una forma sencilla y clara para determinar si una persona incurrió en delito. El juez debe pedirle a la Afip que determine si el origen de los fondos de la persona procesada condice en legalidad con los bienes que el procesado detenta. Si los bienes del procesado no coinciden en un número menor con el origen de sus fondos puede haber evasión, que es delito. Pero si la inconsistencia es muy importante, entonces es un caso agravado, y si además es o fue un funcionario de gobierno la condena será mayor. El caso de Lázaro Báez, que hace dos años está detenido, aún no tiene sentencia, no hay que ser muy ducho para determinar que sus bienes no están respaldados con fondos genuinos, tampoco hay que ser muy sagaz para darse cuenta de que es un testaferro. Si al juez Casanello le tiembla el pulso, el Consejo de la Magistratura tiene que actuar. Los ciudadanos deben ser respetados, los jueces deben dar el ejemplo, sí, deben dar el ejemplo. Ya vimos jueces con mansiones babilónicas, con vehículos de colección, con estancias, con departamentos de lujo y éstos hasta ahora han sido los ejemplos. Sin duda, la mayoría de los jueces son serios y correctos que se ajustan a derecho, pero el Consejo de la Magistratura debe actuar con más rigor sobre los jueces sospechados como Casanello.

Miguel Baghdasarian

DNI 8.537.176


Basta de mentiras

Por favor, señores del gobierno, dejen de mentir o predecir cosas que van a suceder a sabiendas de que no será así, que es lo mismo que no decir la verdad. Cada conferencia de prensa o reportaje que se les hace a los políticos y funcionarios de Cambiemos hacen anuncios que son realmente para tomarles el pelo a los ciudadanos, y lo peor es que también lo dicen en el exterior. Ya no saben como tapar sus falencias, y como ya se dieron cuenta que culpar al gobierno anterior ya no tiene asidero, ahora, para ser condescendiente con el país del norte, se dedican a criticar la política de Venezuela y hablar de la pobreza que hay en ese país, sabiendo que en Argentina hay más pobres que hace tres años. Otra mentira más de lo prometido en campaña. Yo les pediría a esta gente que no haga más declaraciones, que se dediquen a gobernar en serio y para todos, que dejen de crear deuda que deberán pagar los gobiernos que los sucedan y que sepan que la mentira también es corrupción, porque los argentinos en vez de enamorarnos de Christine Lagarde, como pide el presidente, vamos a extrañar cada vez más a Cristina Fernández.

Esteban Giannuzzi

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