política

Carta abierta a mi hijo Sandro "Lichu" Zeno

Sábado 04 de Septiembre de 2021

Cuando hace cuatro años te propusieron trabajar en política, la primera aprehensiva resulté yo. Me daba miedo ese campo de “corrupción e intereses personales que tenía tanta mala fama”, ese era mi pensamiento y mi desinterés por la política en general. Sólo lo vi como un camino de recuperación, ya que estabas saliendo de tu enfermedad luego de dos trasplantes de médula ósea y habiendo encontrado una cierta empatía con la gente, tanto con los que transitaban algo parecido como las personas en general que aprobaban la manera en que habías visibilizado la lucha contra la leucemia. Casi recibido de médico y con tu espíritu indudable de líder, te introdujiste en el acto básico de cualquier político. Estudiar el campo de acción y ver de qué manera responder a los ciudadanos, de la manera más lógica: siendo útil. Tu expresión empezó a cambiar, no como vaticinaban algunos amigos, y no tanto sobre lo que significaba “meterse en política”: “te van a usar, te van a pervertir, te vas a asquear...”. Pero no. Cambiaste en el mejor sentido, ya que encontraste una razón nada menos que para vivir, ayudando a los demás. Descubriste todo lo que amas a tu ciudad, en donde naciste, te involucraste en tantos problemas que tenemos, desde la movilidad, las calles, la posibilidad de hacer un lugar más seguro desde la planificación urbana, desde la ecología apuntando a disminuir de muchas maneras el impacto que generamos con nuestros residuos. Pensaste en los mayores, en los niños, en la mayoría que se mueve a pie o en bici o en transporte público y buscaste soluciones para vivir mejor en la ciudad. Caminaste por todos los barrios, con tu sonrisa amena y tus respuestas posibles para resolver. Aprendiste a defender tus ideas y los derechos de muchos, manifestándote en el Concejo con seguridad y respeto, siendo el concejal más joven y que más ordenanzas le fueron aprobadas por sus colegas. Sos las voz de las minorías, el que se aleja de la grieta en pos de la unión de tantos para encontrar más soluciones y dando el ejemplo hasta de rechazar beneficios que te aportaba tu cargo, como cuando cediste el estacionamiento de privilegio que te correspondía en la puerta del Concejo. Decidiste ser cabeza de lista, desde tu partido, el Demócrata Progresista, convencido de que así nadie te puede decir qué hacer, guiado por tus valores, aprendiendo todos los días de las mismas personas que reclaman sus derechos. Deseo que mucha gente te conozca y conozca lo que haces todos los días desde hace cuatro años, mostrándonos a los que, como yo, no nos involucrábamos en política, que siempre se puede, se puede nadar contra la mayoría, se puede soñar y trabajar por una ciudad mejor, por un ciudad para las personas. Dándoles a los incrédulos la posibilidad de creer en otra política, en una buena política, una que nos sirva y nos haga volver a creer, especialmente para las generaciones que vienen. Hasta te enfrentaste a las mafias, contra todo mi temor, valorando lo que siempre pregonó tu abuelo Juan Casiello, mi padre, en la búsqueda de justicia. Te admiro mucho hijo, especialmente porque me demostraste que no todas las políticas son iguales y que siempre se puede buscar algo mejor. Abrazo, Lichu.

María Cecilia Casiello de Zeno

DNI 16.149.374

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