Canjes y cambios
En una de sus mejores obras, el dramaturgo William Shakespeare nos muestra los niveles de vileza y crueldad que puede alcanzar la condición humana si de exhibir poder se trata.

Lunes 07 de Enero de 2008

En una de sus mejores obras, el dramaturgo William Shakespeare nos muestra los niveles de vileza y crueldad que puede alcanzar la condición humana si de exhibir poder se trata. En efecto, "El mercader de Venecia" admite múltiples lecturas, pero en una de ellas queda en evidencia cómo el poder manipula la verdad por supuesto al servicio de los que dominan. La reciente operación multilateral referida a la realidad social y política de Colombia debería servirnos para reflexionar una vez más acerca de cuáles son los mecanismos estatales y paraestatales respecto de la vida y la muerte de las personas. Observar y analizar cómo con la modernidad advinieron a la escena dispositivos que algunos pensadores como Michel Foucault llama biopolíticos. La novedad estaría dada por el estado de guerra perpetuo y multiforme, por las nuevas formas de administración de las vidas, de la vida. No es la primera vez en las últimas décadas que asistimos al canje de personas como elemento de acción política. Corvalán por Bukovsky, palestinos por israelíes, y un largo etcétera de humillaciones cinismos e hipocresías. Como bien dijera el gran humanista H.G. Wells, "resulta obsceno el espectáculo en el que los humanos ejercen con entusiasmo la destrucción de sus hermanos de especie".
Carlos A. Solero
casolero_1@hotmail.com