Cartas de lectores

Cambiar cambiando

No hay manera de pensar la problemática de las adicciones desde una sola perspectiva y mirada.

Viernes 07 de Diciembre de 2018

No hay manera de pensar la problemática de las adicciones desde una sola perspectiva y mirada. Pareciera ser que cada dirigente que trabaja en esta compleja tarea tiene en su discurso y en ocasiones en la tarea cotidiana una verdad conservadora, que defiende mas allá de las posibilidades de cambio que significaría un beneficio personal, que se proyectaría a los equipos y al funcionamiento institucional. Es obvio que los planteos y dispositivos en prevención y asistencia son diversos y bien diferenciados, pero en la mayoría de los acontecimientos donde se tiene que proponer la metodología de trabajo, pareciera que lo desarrollado en cada abordaje está amurado a creencias históricas que definen una manera de disciplina cotidiana sin tener opción de enriquecerla cuestionándola. Es noble y válido sostener una creencia que sustente la filosofía del programa, pero también es coherente e inspirador ir enriqueciendo las posibilidades terapéuticas en todo sentido, teniendo en cuenta los cambios sociales, culturales y tecnológicos que trasforman la vida cotidiana de las personas, sus costumbres y hábitos. La ideología hace de cimiento de un programa, una secretaría, una institución. Esos cimientos son innegociables y tienen que ver con la solidaridad, la igualdad, el amor responsable, la interdisciplina, la espiritualidad, el cuidado del medio ambiente y el arte en todas sus manifestaciones. Luego, lo que se eleva por sobre esos cimientos básicos, son estrategias y posibilidades que tienen que ir cambiando a la par de las trasformaciones individuales y sociales, según cada región. Ese es el desafío de los responsables de programas de tratamiento y prevención, pues de esta manera se privilegia al otro y sus necesidades específicas.

Osvaldo S. Marrochi
Presidente Fundación Esperanza de Vida


El pintor de las islas

El pasado 5 de diciembre se cumplió el centenario del natalicio de don Raúl Domínguez, el pintor de las islas. Uno de los más preclaros hombres de las bellas artes de la región. Hombre del folclore islero, trabajador incansable, creador de los murales que aún existen en la Estación Fluvial de Rosario. En su rancho, en el Paraná Viejo, en El Charigüé, llamado El Chaná, se inspiraba para realizar sus pinturas que recordaban el momento del isleño, su flora y fauna, su trabajo, la pesca, costumbres, fiestas, como también naturalezas muertas o la casi fotografía de los ranchos, con todos sus elementos, ollas, tablas de cortar, cubiertos, cuadros, catre, cocina a leña. Siempre acompañado de un esplendor, de un brillo poco común que dominaba como nadie. Junto a su esposa, Clemencia, nacida el mismo día y mismo año que él (está viva aún), soportaba las crecientes y bajantes del Paraná. Luego, en su atelier de Pasaje Cajaraville o en su Museo de las Islas, llevaba a la tela toda su sapiencia. El museo, ubicado en el lado sur de la Estación Fluvial, donde además juntaba cosas de las islas para mostrarlas a los niños de las escuelas de Rosario, como canoas, sus cuadros más bellos, ponchos, esterillas, un arpa india y hasta un piano de cola que tuve la dicha de tocar en muchas ocasiones. El año pasado, junto a Monchito Merlo, a su hija Graciela, amigos de todo el país, pudimos homenajear los 99 años de su esposa. ¡Cien años! ¡Feliz cumple, Raúl!

Miguel Angel Milano
DNI 13.449.951


Conductores irresponsables

Caminar por la costanera norte de Rosario es contemplar el río Paraná y estar entre mucha gente que aprovecha ese lugar de esparcimiento cada fin de semana. Pero no todo es digno de destacar en la zona, porque indigna la irresponsabilidad de motociclistas y automovilistas que circulan a velocidades inimaginables, para quienes entendemos que el curso de la vida no implica correr riesgos, poner en peligro la propia integridad física y la de los semejantes. Es complejo interpretar tanta locura al volante. Bien pueden explicarlo profesionales de la psicología y psiquiatría. Me cuesta comprender qué pasa por el cerebro de numerosas personas que no miden las consecuencias, que no razonan, que no saben cuán importante es tomar conciencia de los actos cotidianos. Se necesitan personas racionales, que piensen más y mejor, de lo contrario es imposible cambiar esta absurda realidad.

Marcelo Malvestitti


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