Basta de quejas y gracias infinitas
Son más los que cumplen muy bien con su trabajo, con el valor agregado de la solidaridad, del buen humor, palabras y con actitudes contenedoras. Y con esto quiero reconocer a los vecinos anónimos de las calles Formosa y Vélez Sársfield que junto a un taxista me auxiliaron en un accidente que tuve.

Viernes 10 de Octubre de 2008

Son más los que cumplen muy bien con su trabajo, con el valor agregado de la solidaridad, del buen humor, palabras y con actitudes contenedoras. Y con esto quiero reconocer a los vecinos anónimos de las calles Formosa y Vélez Sársfield que junto a un taxista me auxiliaron en un accidente que tuve. Al personal de la ambulancia del Sies, Al Cemar, desde la recepción a la técnica radióloga, compañeras de personal, a Eduardo de la ART, que sin ser su función específica ofició de acompañante terapéutico y resolvió a cada paso los inconvenientes que surgieron llevándome en camilla, y al doctor Muntaahski, por su medicina humanista. También a mis compañeros, que de una u otra manera sostienen mi rehabilitación. Recibí en la atención de mi accidente lo que necesitaba como paciente y mucho más como persona, en la excelencia de la función humana y profesional, más el plus de la vocación de servicio de la buena gente que enorgullece a la raza humana. Cuando lo mejor de cada uno se une en el gesto solidario, hace que la vida sea bella a pesar del dolor, y la vulnerabilidad que provoca el sufrimiento. Funcionamos como personas en cadenas de favores.

Rita María Sileo,

DNI 10 594 847