Cartas de lectores

Basta de maltrato animal

Hace un par de meses se difundió un video sobre una cinchada (un "juego" donde dos caballos son brutamente lastimados en una competencia de fuerza donde además de maltrato animal hay apuestas ilegales).

Lunes 16 de Abril de 2018

Hace un par de meses se difundió un video sobre una cinchada (un "juego" donde dos caballos son brutamente lastimados en una competencia de fuerza donde además de maltrato animal hay apuestas ilegales). Esto fue en Nuevo Alberdi, y quedó la sociedad, con justa razón, horrorizada y exigiendo justicia. Estos hechos aberrantes suceden todos los días, tanto con equinos como con animales de compañía, aunque el ciudadano común no se entere fácilmente. Perros violados, despellejados, torturados de mil maneras, abandonados a su suerte. Trabajo a diario con animales de la calle, puedo asegurar que en todos los barrios hay algún hecho de maltrato, hay casos realmente impresionantes que sólo una mente enferma puede cometer. Lo llamativo es que a diferencia de otros países más desarrollados donde la violencia contra los animales es duramente sancionada, inclusive con penas de prisión, aquí la Justicia no entiende la gravedad de la situación y no actúa en consecuencia, no nos toman las denuncias en muchas comisarías, o las toman como una simple exposición. En tribunales quedan "cajoneadas" las causas y no hay resolución en la mayoría de los casos. Si bien yo considero que hacerle daño a un animal debe tener una pena similar y no es menos grave que hacerlo a un humano, es una realidad que en esta sociedad a poca gente le importa. Por eso quiero plantear una pregunta: una persona que viola a un perro, ¿es probable que lo haga con un niño? Una persona que mata a un perro por enojo, ¿puede hacerlo con un vecino? Una persona que siente placer en torturar a un cachorro, ¿es probable que lo haga con un bebé? El FBI conoce la relación y la utiliza en la elaboración de perfiles de asesinos en serie. Algunos de los más conocidos como Jeffrey Dahmer, Alberto De Salvo, David Berkowitz o el "Vampiro de Dusseldorf" empezaron sus fantasías de torturas con animales, no con humanos. En un estudio de 36 asesinos múltiples convictos llevado a cabo por el FBI en 1970, el 46 % declaró haber torturado animales durante su adolescencia. Creo que hoy en día tenemos que darle mayor importancia al tema y ponerlo en el centro de debate, tanto por los animales como por nuestros hijos. Esta gente enferma no puede ser uno más en nuestra sociedad. Médicos, comerciantes, maestros, empleados, pueden ser maltratadores, no hay distinción por profesión o nivel económico. Los rosarinos tenemos que entender que no es un tema menor y que seguramente a unas cuadras de nuestras casas tenemos a alguno de estos psicópatas. "No todo individuo que haya maltratado a animales acabará siendo un asesino en serie, pero casi todos los asesinos en serie cometieron actos de crueldad con animales", dice el doctor Randall Lockwood, psicólogo, vicepresidente de Humane Society of the USA, y agrega el supervisor y agente especial del FBI, Allen Brantley: "La crueldad hacia los animales no es una válvula de escape inofensiva en un individuo sano, es una señal de alarma". Exigimos que la sociedad reflexione, que tomemos cartas en el asunto, que los vecinos denuncien, que en las comisarías tomen las denuncias como corresponde y que nos dejen de "cajonear" las causas. Por eso hoy, lunes 16 de abril a las 19.30, en Pellegrini y Balcarce, realizaremos una movilización contra el maltrato, invitamos a toda la sociedad a estar presente y pediremos por la no minimización por parte de la Justicia de estos hechos aberrantes.
Carla Alderete Carnevale
DNI 34.715.198



Ser víctima de la inseguridad

Hola lectores, mi nombre es Ezequiel Lowden, argentino y rosarino. Tengo 29 años y trabajé mis últimos 10 años en animación de eventos infantiles, y encargado de salón de fiestas. Hoy escribo aquí porque necesito de la ayuda de todos ustedes. La noche del 21 de septiembre de 2017 salí a comer con amigos luego de una típica jornada de trabajo en el salón donde era encargado y animador. Después de llevar a mis amistades a sus hogares, retomo a casa con el fin de descansar y es en el trayecto donde estaciono para guardar la recaudación, siendo abordado por un sujeto en Alem y Cochabamba que, a punta de pistola, me roba el vehículo con el dinero; no sin antes dispararme en la pierna derecha. A partir de allí mi vida cambió. Esa noche perdí mis derechos, esa noche me quedé sin trabajo, sin inclusión y sin reinserción. Hoy, a los únicos que benefician es al delincuente, al que prefiere la vida fácil que les aseguran los jueces corruptos y funcionarios cómplices del narcodelito. Porque realmente, el relato de la "inclusión" no existe, ni para unos ni para otros. Basta sólo con ver la realidad todos los días en la calle, donde crecen el delito y la droga. Hoy, siete meses después, nos encontramos en la lucha junto a vecinos, familiares y víctimas de la inseguridad, cuestionando mediante pedido de informes en el Concejo, la pésima actuación que tiene en muchos casos el Centro de Atención a las Víctimas, como también, y luego de reunirnos con la Comisión de Seguridad, pedimos se retome el Observatorio Social, y que se llegue a un consenso para lograr la emergencia en seguridad nuevamente, siendo que para la provincia, Rosario está más que bien con las políticas que viene llevando adelante el ministro Pullaro, y que la única responsable de todo es la Justicia. Aun con tanta indiferencia y negación política a los problemas, me sigo preguntando: para ellos, derechos humanos e inclusión, ¿y para nosotros? ¿Solamente robos, violaciones y sangre? ¿Y el Estado? ¿Alguna vez van a escucharnos y darnos una respuesta? Mientras tanto, no nos queda otra que ser solidarios entre nosotros y seguir luchando codo a codo, aun con diferencias, para poder evitar que otros sufran lo mismo que estamos viviendo en carne propia.
Ezequiel Alejandro Lowden DNI 34.238.599


Aborto: ¿por qué no una consulta popular?


He dicho antes de ahora, en una carta remitida a este diario, que sería recomendable tener en cuenta que hay un inciso en el artículo 40 de la Constitución nacional donde se contempla la posibilidad de que se realicen consultas populares, aunque ha sido de escaso uso, tal vez porque las circunstancias institucionales no lo demandaron. Pero ante un tema tan serio y cuya gravedad excede lo inatendible, ya que según se barajan estadísticas, superarían los 500.000 anuales, abortos por embarazos no deseados, la inmensa mayoría en la clandestinidad con riesgo de muerte para la madre. Se puede concluir que tiene suficiente entidad como para que el Parlamento intente mediante esta norma constitucional ir en busca de mayor claridad y equilibrio social, a fin de que no solamente con movilizaciones callejeras se pueda hallar un marco de justicia más amplia en cuanto a la voluntad popular. Sería una forma adecuada de que, previa información a la población, se le permita que se exprese libremente sobre su modo de pensar. Así, de esta forma, se podrá conocer, sin intermediarios, la opinión sincera del cuerpo social en todos sus niveles, y así se evitará que cualquiera se adjudique la interpretación del ciudadano. Se resolverá un tema sensible, trascendente, muy polémico en razón concepciones ideológicas diversas. Así se dejarán de lado intereses sectoriales y con ello se contribuirá a la consolidación de un país más democrático y republicano.
Héctor Malvar


¿A quién puedo reclamarle?

La provincia presentó"Santa Fe responde", entonces pido, por favor, que me responda. Hace 48 meses que murió mi esposo, era policía retirado, y estoy cobrando la pensión con menos jerarquía. Hace un año y medio presenté el reclamo y todavía nada. Si es posible, quisiera cobrar antes de morirme ya que mi esposo falleció sin cobrar la deuda histórica. ¿Dónde está ese dinero? Reclaman la deuda a la Nación, que van a hacer esto o lo otro, pero jamás dicen "vamos a pagar los juicios". Tengo una deuda con la tarjeta del Banco Hipotecario de 14 mil pesos y llaman amenazando que me van a embargar por 80 mil debido a los intereses. Pido por favor a la Caja de Jubilados y Pensionados de la Provincia o al Nuevo Banco Santa Fe, si no es mucho pedir, que me paguen ahora, en vida, lo que me corresponde porque mi marido trabajó 35 años para la provincia de Santa Fe.
María E. Nardi
DNI 11.751.456


La base siempre es el respeto

Hablar a tiempo no siempre es posible, al margen de la necesidad y el deseo de querer hacerlo. Hay circunstancias y situaciones que obstaculizan poder lograrlo. También hay factores como posibles represalias, además de no sentirse acompañada, comprendida o simplemente escuchada con la seriedad y el respeto hacia quien expone vivencias que atravesó con dolor y en soledad absoluta. La sociedad nunca es estática, por ende recordar esto conlleva a los cambios con los que hoy sí se cuentan. Saberse mal interpretada, deduciéndose erradamente una ventaja a obtener, es un hecho más de desprotección. No es grato recordar experiencias traumáticas. Cuando la verdad sale por los poros como se percibe con frecuencia, tomar con seriedad lo que así lo amerita, no merece discusión. También es difícil hablar cuando la víctima teme perder un trabajo, no ser creíble en sus dichos, entre otros motivos, ya que las emociones en juego son una realidad más. En ocasiones, primero se duda de quién cuenta un episodio, como si exponerse fuera fácil o grato. Volver atrás en estos casos, es doloroso porque lleva a remover lo que a uno le produce malestar sumo. Salir a expresarse sobre momentos angustiantes que jamás debieron tener lugar, comenzó en los medios de comunicación, como sabemos. En otros ámbitos tampoco hay que silenciar hechos de acoso, como también de abuso de poder en sus distintas formas, derivando en maltrato y otras injusticias. Poder sacar a luz un peso que oprimió durante tiempo, merece apoyo y que sirva al menos para desenmascarar a quienes, impunemente, adoptan comportamientos que incomodan, humillan y ofenden. Los ámbitos de trabajo deben ser armoniosos, y respetuosos. La base es el respeto siempre, como esencia de todo clima y contexto.
Nora Cardarelli


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