Reflexiones

Banco de alimentos

Jueves 17 de Junio de 2021

En la actualidad, hablar de hambre y pobreza en la Argentina por más que nos duela, es aceptar qué lejos estamos de aquel país próspero y pujante que supimos ser. A veces nos mostramos confundidos, incrédulos, enojados, nos resistimos a aceptar esta dolorosa realidad en la que, millones de hermanos argentinos, muchos de ellos niños y adolescentes, no llegan a satisfacer necesidades mínimas, la más dolorosa, el hambre, en un país netamente productor de alimentos. En esta oportunidad no haré mención a cuestiones políticas, equivocadas, años de decadencia que nos llevaron a esta situación. En una crisis que se prolonga, los pronósticos más optimistas, señalan un horizonte preocupante. La sociedad imaginó distintas alternativas para reducir el doloroso impacto de la realidad sobre la vida y el futuro de muchos, así nacieron los bancos de alimentos, con el objetivo de ayudar a los que sufren hambre, mejorar la nutrición y su alimentación, evitando los desperdicios de alimentos que puedan aprovecharse. Por estos días, el Banco de Alimentos cumple 20 años, lejos de festejarlo, rescato el compromiso de esa institución, seria y transparente, que ayuda a muchos de nuestros semejantes a paliar el hambre. Esto es posible a través de las donaciones de la industria alimenticia, de los supermercadistas, de productores de frutas y verduras como primer paso junto a la ayuda fundamental de voluntarios y donantes de los servicios de logística. Entre tantas pálidas, rescatemos este ejemplo de gestión eficiente y comprometido, que a través de dos décadas ha sabido potenciar la ayuda a nuestros semejantes necesitados. Celebremos los logros alcanzados acercando nuestra contribución en la medida de nuestras posibilidades.

Jorge Bustamante

DNI 7.796. 562

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