Cartas de lectores

Ausentismo docente

Las sendas cartas de dos docentes publicadas los días 21 y 28 de junio, aún cuando quizá en estos casos sus quejas estén justificadas, soslayan lo insoslayable.

Viernes 05 de Julio de 2019

Las sendas cartas de dos docentes publicadas los días 21 y 28 de junio, aún cuando quizá en estos casos sus quejas estén justificadas, soslayan lo insoslayable. Es bien sabido por todos que el ausentismo docente, en nuestro país en general y en nuestra provincia en particular, es enorme. Y eso a pesar de los privilegios de los que disfrutan los docentes en lo referente a las ausencias. Tienen, por ejemplo, un día al mes en el que pueden ausentarse sin necesidad de justificar la falta. Y en no pocas ocasiones han llegado a los medios casos de docentes que estando en licencia por enfermedad, a veces gravísimas, se pusieron en evidencia ellos mismos al publicar en las redes sociales imágenes de sus vacaciones en el extranjero. Con tales niveles de ausentismo y semejante conducta probada más allá de toda duda, mal pueden calificarse de arbitrarias las auditorías. No me cabe duda de que han de existir casos en los que, por las razones que fuere, se incurren en arbitrariedades en las auditorías. Quizá incluso estos dos casos se puedan calificar como tales. Sugiero a la docente que exija el registro de llamadas que demuestra que el auditor intentó contactarla (el caso de Susana Palermo). Si jamás se realizó la llamada, este sencillo trámite permitirá dilucidar qué ocurrió. Por otra parte, le aseguro a la docente que ir a atender la puerta con bronquitis no pone en riesgo su vida. Mi trabajo discurre mayormente a la intemperie y, a diferencia de los docentes, no tengo la posibilidad de ausentarme de mi actividad, por lo que hace algunos años me vi forzado a trabajar en pleno invierno, con bronquitis. La recuperación me llevó más de un mes, pero aquí estoy.

Juan Pablo Zucco

¿Y si esperamos los fallos?

El término juzgar proviene del vocablo latino "iudicare", cuyo significado es "dictar un veredicto". Ultimamente la sección Carta de Lectores está publicando muchas opiniones, juzgando sin tener la prudencia de esperar los pronunciamientos de la Justicia, respecto a las acusaciones hacia la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner. Tenemos diariamente que leer a jueces de entrecasa que opinan y dan sentencia anticipada, desde una óptica sectarista y totalmente carente de neutralidad. La animadversión, la animosidad, la antipatía personal de cada uno de estos opinadores, imbuidos de pseudo periodismo, no les permite hacer un juicio de valor equilibrado. Entonces, es de suma importancia apelar a la prudencia y respetar los tiempos judiciales, para no incurrir en "dictámenes precipitados y anticipados", investidos del odio particular que tienen hacia la ex mandataria. Señores, ¿es mucho pedir que revean los polifacéticos logros de la gestión de gobierno anterior, sopesando en la balanza, aún con las falencias inevitables, y equilibren los comentarios tan negativos que exponen? Veamos las sentencias y después opinemos. Al menos, respeten a la otra mitad de la población que no concuerda con lo que exponen en sus cartas, sean empáticos. De otro modo, anticipar veredictos no define a quien está siendo juzgado, sino a quien juzga sin tener certezas. Si no son coherentes al emitir sus opiniones, estamos en nuestro derecho de no ser tenidos en cuenta, por anticipar fallos que aún distan de ser pronunciados.

María Rosa Rovira

Un país esquizofrénico

La esquizofrenia se caracteriza por alteraciones de la personalidad, alucinaciones y pérdida del contacto con la realidad. Si se pudiese aplicar a un país, indudablemente Argentina sería ese país. Un país que tiene todas las riquezas para ser una potencia, un país que disfruta su decadencia, un país inmerso en una cultura de la chantada, de la viveza criolla, de defecar más alto de lo que le da el final de la espalda, de creerse los mejores del mundo de cualquier cosa. Pero de golpe se produce un cambio de paradigmas que modifica la inercia de la destrucción, como sociedad y como país. Y de golpe nos encontramos participando de un cambio profundo y nos asombramos y nos asustamos, pero el cambio llegó y, si fuese posible, lo vincularía a la teoría Darwiniana de la evolución de las especies, ya nos llegó a los argentinos, lento pero seguro y, a pesar de aquellos perezosos conservadores de cualquier cosa, el futuro es un lugar accesible, amigable, que nos cobija aunque temblemos de miedo, y es inevitable. El futuro llegó, el cambio se produjo, dejamos atrás esa inercia fatalista y nos convencemos que somos los responsables. Bienvenidos

Rubén Deninno

DNI 13.488.668

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