Sábado 16 de Agosto de 2008
Bajo el título "La ciencia en las escuelas" y con la finalidad de lograr una mayor calidad educativa, el Ministerio de Educación de Buenos Aires anunció esta semana que invitará a científicos destacados para que concurran a distintos establecimientos a disertar sobre ciencias naturales y matemáticas. La idea no es mala, pero al respecto cabría la reflexión sobre qué asuntos son prioritarios para una integración o complemento en los planes de formación —tanto para docentes como para alumnos— ya que es frecuente observar en este sentido sólo temas de actualización en asignaturas tradicionales. El 10 de agosto la revista Nueva publicó una excelente nota referida a "Salud emocional", cuestión que a mi criterio debería tenerse en cuenta para eventuales mejoras o enriquecimiento de los contenidos curriculares. A juzgar por la realidad cotidiana es indiscutible que además de las ciencias ya conocidas, estaría faltando en nuestras escuelas el tratamiento práctico de los problemas de la conducta, en particular todo lo referido al equilibrio emocional y cómo lograrlo. La escuela debería ayudar a los jóvenes para lograr la interacción solidaria en la sociedad, el comportamiento equilibrado y el bienestar psíquico. Aunque parezca difícil, esto puede lograrse analizando valores, sentimientos, convivencia, comunicación interpersonal, discriminación, armonía con el medio, respeto hacia el semejante, motivos de la agresividad, la alternativa ser o tener, etcétera. Por supuesto, además del esquema ideal es necesario orientar y ayudar sobre el autoconocimiento y el empleo de la voluntad para superar fuerzas contrarias tales como codicia, consumismo, egoísmo, impulsividad, pesimismo, exigencias extremas, soluciones químicas. Esto es ni más ni menos que promover el desarrollo de una inteligencia emocional conducente a una vida más plena y feliz sin que puedan ponerse como excusas factores de edad, familia o condiciones socioeconómicas. Indudablemente estamos hablando de algo que debe comenzar en la familia pero creo que es en la escuela donde puede ser profundizado metódicamente.
Omar Pérez Cantón, LE 6.042.241