Viernes 19 de Agosto de 2022
El dinero, además de ser un elemento de valor para canje o reserva, es también símbolo de fortaleza de un país. Nuestra moneda es la de menor valor real de América y tal vez del mundo. Este drama, que hace del trabajo argentino una “bicoca”, fomenta el éxodo de los más preparados y de las mejores empresas.
La falta de un gobierno reconocido y con un plan claro de crecimiento económico, permite que sectores más progresistas abandonen el país. El mundo está en guerra y nosotros podríamos ayudar con comida y energía, también recibiendo a los exiliados como lo hicimos a principios del siglo XX. Pero estamos gobernados por gente sin principios ni códigos, sin patriotismo, solo interesados en perpetuar sus intereses. La destrucción de la moneda, de la educación, el ahogo de los sectores más productivos, nos hablan de una guerra interna que libramos contra delirantes e inescrupulosos, solo dedicados a satisfacer sus ambiciones y las de su líder.
Mientras la gente vive como bombardeada, con miles de argentinos en la calle, con millones de niños con hambre, vivimos discutiendo tonterías y permitiendo que siga en el poder esta casta pronarco y proterrorismo. Mientras la oposición y la Justicia son tibios y timoratos, la gente muere o emigra, porque siente que a su nación la invade el terrorismo, la mentira y el narcotráfico. Apoyados por mafias como La Cámpora o sindicalistas millonarios, la gente sufre y el tiempo pasa.
Hora de terminar con la infamia, de hacer una moción de censura. De pedir nuevas elecciones y que se hagan cargo con planes serios, descartando fueros y privilegios, terminar con la fábrica de ñoquis y pensar en la patria, quien sea que gobierne, deberá ser un patriota. Estamos en guerra.
Esteban Tortarolo