Cartas de lectores

Aquella arquitectura

Sábado 15 de Junio de 2019

Visitando el micro y macrocentro de Rosario, no podemos dejar de asombrarnos ante la impresionante cantidad de edificios, algunos de más de una planta, luciendo gallardamente una calidad arquitectónica que no sufrió el despiadado embate de la piqueta. Hermosas fachadas de una postal exportada de Europa, que a la luz de los tiempos que corren se han ido perdiendo sucesivamente, habida cuenta, según mi modesta opinión, que esta belleza no reditúa, así la ciudad se ha visto poblada de torres como una monumental burla a la de Babel o Pisa, o aquellas bellezas monumentales que encontraron o vieron la luz en Grecia, Italia y otros países europeos que fueron artífices de la calidad artesanal. Los paladines de semejante demostración de capacidad artesanal se fueron, no volverán ni habrá sistema cibernético que pueda copiarlas. Gracias al sentido común de autoridades y propietarios de esas obras de arte, no puede ser más propicio para los estudiantes de arquitectura que cámara en mano enriquecen sus conocimientos en lo inherente a eras que no volverán. Días pasados tuvieron que apuntalar una joya antigua en Sarmiento al 700 de nuestra ciudad y enseguida recordé aquella vieja obra literaria de Manuel Mujica Láinez, titulada "La Casa"; fantasía mediante, ella habla y destaca los recuerdos de sus habitantes que quizás ya no existían más, o tal vez muy ancianos con severos problemas de memoria. Cómo y cuánto sufría según se iban despedazando las habitaciones, las escaleras, los cortinados, las alfombras, paredes decoradas con mármol de Carrara o mayólicas importadas, imposibles de reponer y ni hablar de los vitraux originales en lucernarios, ventanas o puertas, las esculturas. Siglo XIX. Perdón, la tristeza me traiciona pero me invade simultáneamente el alivio de saber que quizás por un largo tiempo sigamos o sigan viendo esas construcciones históricas irrepetibles.

La Virgen "abortera"

En marzo pasado en una muestra feminista realizada en Buenos Aires, "Para todos, todes", se mostró una imagen de la Virgen María con un pañuelo verde que tapa parcialmente su rostro y a la que se conoció como la "Virgen abortera". Además, se realizó una parodia de procesión, en una clara demostración ofensiva y caricaturesca de la imagen. La sociedad católica, que es mayoría en nuestro país, se sintió claramente afectada por el contenido injurioso de la imagen, tan difundida y venerada por los católicos. En una sociedad civilizada, hay límites. Se puede crear y se debe fomentar el arte, pero sin ofender y sin usar una referencia religiosa respetada por millones de personas, como vehículo para querer imponer una postura ideológica. A mi modesto entender se equivoca el camino cuando, en nombre del respeto a la diversidad, sólo se busca la provocación. Se debe insistir en la importancia de fomentar la diversidad, sobre todo en un tema tan sensible como la fe religiosa, pero que debe extenderse a todos los ámbitos de la vida comunitaria. A nadie beneficia hacer un culto del enfrentamiento, debemos aprender a convivir desde las diferencias, para construir una sociedad abierta, que contenga a todos, que priorice el respeto a los valores, tanto los propios, como sobre todo los ajenos.

Compañeros de Comercio

Pertenezco a Empleados de Comercio hace unos 30 años, inicialmente con mi familia de origen y hoy en día con mi esposo e hijos. Quiero elevar mi más entrañable agradecimiento a la calidad humana de los compañeros del camping de Zavalla, de Empleados de Comercio de Rosario, y no quiero dejar afuera al personal de Ricardo Núñez, que muy bien nos recibieron tantos años, porque en todas las oportunidades que visitamos el camping ha sido ameno y placentero. Los baños siempre limpios, no hubo oportunidad en la que no encontré personal limpiando o repasando; el parque, la plaza recorridos en todo momento por compañeros recolectando algún que otro escaso residuo, el buffet con personal muy amable y atentos, orden, higiene y limpieza, la comida bien elaborada, precios razonables. Cartelería clara y acorde, la pileta limpia, los bañeros más que suficientes en cantidad y calidad. Se puede ver a compañeros de mantenimiento, arreglando necesidades. No hemos ido más de diez veces pero siempre es un gusto desde el momento que atravesamos la entrada. Muchas gracias por cuidarnos y regalarnos un día de descanso.

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