Amigos de por vida
El viernes 22 de agosto fuimos a Temaikén con mi familia. Pasamos un día espectacular, al regresar equivoqué el camino y me desvié 160 kilómetros de la autopista, con tan mala suerte que nos quedamos sin combustible en la zona de Ramallo. Estacioné en la banquina, coloqué las balizas y señales para estos casos, ya que el tránsito vehicular era interminable; si a eso le agregamos la oscuridad del lugar, comenzamos a preocuparnos. Estuvimos casi dos horas llamando al peaje, a la policía, sin respuesta ni ayuda alguna. Mis hijas lloraban al igual que mi esposa. Habíamos agotado la carga de los celulares, realmente un momento desesperante. De pronto apareció alguien que me dice: "¿Flaco, te pasa algo?". Un Clío se detuvo, bajó un joven llamado Pablo Luna, de Rosario, un elegido de Dios, simple, humilde, lleno de amor. Me llevó 4 kilómetros hasta la estación de servicio, luego me acompañó y me ayudó a poner en marcha el auto. Le di las gracias, un apretón de manos y se marchó. Quiero destacar el valor de la vida y respeto a la familia de este joven, nunca lo voy a olvidar. Dios siempre te va a ayudar. Pablo, seremos amigos de por vida. Gracias en nombre de mi familia y el mío.

Lunes 01 de Septiembre de 2008

El viernes 22 de agosto fuimos a Temaikén con mi familia. Pasamos un día espectacular, al regresar equivoqué el camino y me desvié 160 kilómetros de la autopista, con tan mala suerte que nos quedamos sin combustible en la zona de Ramallo. Estacioné en la banquina, coloqué las balizas y señales para estos casos, ya que el tránsito vehicular era interminable; si a eso le agregamos la oscuridad del lugar, comenzamos a preocuparnos. Estuvimos casi dos horas llamando al peaje, a la policía, sin respuesta ni ayuda alguna. Mis hijas lloraban al igual que mi esposa. Habíamos agotado la carga de los celulares, realmente un momento desesperante. De pronto apareció alguien que me dice: "¿Flaco, te pasa algo?". Un Clío se detuvo, bajó un joven llamado Pablo Luna, de Rosario, un elegido de Dios, simple, humilde, lleno de amor. Me llevó 4 kilómetros hasta la estación de servicio, luego me acompañó y me ayudó a poner en marcha el auto. Le di las gracias, un apretón de manos y se marchó. Quiero destacar el valor de la vida y respeto a la familia de este joven, nunca lo voy a olvidar. Dios siempre te va a ayudar. Pablo, seremos amigos de por vida. Gracias en nombre de mi familia y el mío.

Pablo Omar Sanchidrian,

DNI 26.160.182