Jueves 24 de Abril de 2008
Antes creíamos que éramos los inteligentísimos y autónomos reyes de la creación ubicados en el centro del universo, pero vino Galileo y nos recordó que la tierra no era precisamente el centro. Luego Darwin argumentó que descendíamos de otros bichos y Freud que dependíamos del inconsciente. Además, en los últimos años, las consecuencias de las guerras –a semejantes y a la ecología– nos están confirmando que dejamos de ser homo sapiens para pasar a ser homo imbecilis. Nos bajaron los humos... (qué paradoja), es que sólo a través de la imbecilidad podemos explicar los genocidios aterradores, las pasteras clorantes, el ozono huidizo, el agua escasa, el calorcito creciente y los humos esparcidos. Para colmo no existe un planeta similar al nuestro en por lo menos dos millones de años luz a la redonda. Es una lástima, pero como he dejado de ser sapiens debo tener presente aquella hipocresía del viejo refrán: "Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago", por lo tanto, cuando vea a mi mascota haciendo fuerza sobre el pastito, intentaré corregir la situación... "Salú Gualeguaychú".
Omar Pérez Cantón, LE 6.042.241