Miércoles 19 de Marzo de 2008
Entre mate y mate, el pasado 25 de febrero a las 7.30, leí en esta sección una carta firmada por el señor Cristián Hernández Larguía y realmente me indignó por su pobre contenido y por el inmenso odio hacia la figura del inolvidable tres veces presidente constitucional de la Nación, el teniente general Juan Domingo Perón. Afirmar torpemente que se cerraron escuelas, cuando se construyeron en nueve años de gestión más de 8.500, es algo intolerable. ¿Qué otro gobierno democrático, señor Hernández Larguía, construyó escuelas? ¡Ninguno! Pero mi intención no es polemizar con usted, ya que en sus breves líneas le brota una total incomprensión a esa maravillosa obra iniciada en el país a partir del 17 de octubre de 1945. Tal vez usted, señor Hernández Larguía, sea uno de los tantos "democráticos" que festejó los criminales y cobardes bombardeos a Plaza de Mayo en 1955, donde murieron miles de inocentes compatriotas, derrocándose al gobierno constitucional del justicialismo. Mi padre, al igual que usted, vivió la era peronista, donde por sobre todas las cosas el trabajador era un hombre digno y feliz, cosas que las mentes mediocres y los corazones insensibles nunca le perdonaron, ni le perdonarán al gobierno peronista. No importan, General, las críticas que nacen del resentimiento, usted junto a Evita vivirán para siempre en el corazón del pueblo argentino.
Dora Montedoro, DNI 13.794.224
N. de la R.: En su carta, titulada "Picasso, Guernica y el General", Hernández Larguía hace una caraterización de los regímenes fascistas y, entre otras enumeraciones, cita el cierre de escuelas donde se enseña el valor de la libertad.