Lunes 21 de Noviembre de 2022
Papi, hace un mes que te fuiste. Hace un mes que extraño abrazarte, darte besos, calentarte las manos que siempre sentías frías. Extraño tus frases, tus respuestas ocurrentes, las verbales y las que hacías gesticulando con las manos.
Tu ausencia hoy, aquí y ahora, se siente y mucho. Me consuela saber que estás en paz, ya sin dolores ni sufrimientos, junto a los abuelos.
Todo lo que te tocó transitar fue en un momento terrible y extraordinario de incertidumbre para todos. Internación domiciliaria desde el momento en que se declaraba la pandemia y aislamiento.
Martes y sábados al sanatorio a dializarte, con frío, con calor, con viento, con lluvia, casi con asistencia perfecta, y esquivándole asombrosamente al Covid. Fuiste cuidado y mimado con mucho amor por nosotros, tu familia, y por una cantidad de personas a quienes quiero agradecer profundamente.
A todo el equipo de nefrología del Sanatorio Británico, médicos, técnicos, enfermeros, personal de limpieza y administración. A los médicos Martín Rodenas, M. Soledad Montesinos, Elda Mollo y Macarena Marti.
Gracias por la ternura y dedicación con la que siempre trataron a mi papá “Juancito” y por la paciencia que nos tuvieron cada vez que hacíamos preguntas. Gracias a todos por ser humanos. Gracias a sus compañeros de sala, que siempre lo recibían con un saludo. Gracias a los enfermeros Soledad y Saimom, que lo cuidaron desde el primer momento hasta los últimos días. A los choferes del transporte especial Sergio y Oscar por ser tan compañeros y empáticos.
A todos y cada uno de los familiares, amigos y compañeros de trabajo que sumaron su apoyo con oraciones durante estos dos años y siete meses en los cuales pasó de todo. Y gracias a Dios por el tiempo extra que nos diste para despedirnos, pudiendo compartir estos años junto a él, tanto las noches malas, largas y difíciles, como también los días más felices y los placenteros momentos al aire libre, al calor de los rayos del sol.
Analía Francolino