Cartas de lectores

Agradecimiento al Heca

Miércoles 10 de Octubre de 2018

Mi papá tuvo un grave accidente de tránsito. Fue atendido en la calle y derivado al Heca. Podía morir producto de las lesiones que tenía. Fue atendido de inmediato en lo que denominan shock, para luego pasar con el transcurso de los días a terapia intensiva, posteriormente a una sala y finalmente derivado a un instituto privado de rehabilitación en el que tiene por delante una ardua tarea para volver a ser el que era. Lo que escrito en dos o tres renglones parece simple, no lo es. Todo esto duró más de 45 días y tuvo un proceso feliz gracias al personal del Heca en todo su conjunto. Y cuando digo al personal, me refiero a todos los recursos humanos que componen esa mole que es orgullo de nuestra ciudad para todo el país. Muchos, ante semejante recuperación de una persona accidentada dirían: Dios lo ayudó, tuvo un Dios aparte... Y es así. Obviamente pienso de esa manera como creyente. Pero también digo: Dios lo ayudó, mi papá puso su cuota de esfuerzo para salir adelante y además fue recibido, tratado y recuperado en el Heca. No tengo palabras para agradecer lo que han hecho por mi papá todos los médicos en todas sus especialidades (terapistas, traumatólogos, neurólogos, kinesiólogas, entre otros), enfermeros, guardias de seguridad, personal de limpieza, de cocina, de administración. El hecho de haberme prácticamente familiarizado con el hospital hizo, como buen observador que soy, apreciar todos los aspectos de funcionamiento del mismo. La higiene, la organización, el trato personal, la empatía y el funcionamiento simbiótico de las áreas, son factores que tienen verdadera incidencia en la recuperación de un paciente. En el caso de mi padre, puedo decir que la sinergia, que se resume en esta frase: "El todo es mayor que la suma de sus partes" ha sido una constante real para su recuperación. Se trabaja en equipo en el Heca, es un equipo eficiente, multidisciplinario, preparado para abordar situaciones verdaderamente complejas, pero fundamentalmente "creativo", pues consiguen excelentes resultados a veces con mínimos recursos. Párrafo aparte merece la infraestructura del nosocomio, pues todo el período transitado no hubiera sido llevadero de no contar con sectores especialmente diseñados, cómodos, amplios y limpios, como las salas de terapia intensiva, salas de internación, quirófanos, todo con tecnología acorde a las necesidades del paciente, como también la provisión de materiales médicos, quirúrgicos y descartables permanentemente. No menos importante para quienes "esperamos", los que estamos afuera, pendientes de lo que sucede con nuestros familiares, poder contar con amplios espacios, lugares verdes, obras de arte para apreciar, un oratorio, salones, un amplio bar y baños limpios. Parece, pero no es un slogan. Es la realidad vivida por mi familia durante los últimos 45 días, por eso esta carta es objetiva, enfática y vehemente. Dentro de la mala onda imperante, y la lectura de malas noticias que no hacen más que menoscabar los estados de ánimo, lo bueno tiene que ser contado a viva voz. Para finalizar, vaya entonces de corazón, nuevamente el más sincero agradecimiento a todo el gran equipo del Heca, en mi nombre y el de toda mi familia.

Hernán D. Mastrocola

DNI 22.766.462

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