Reflexiones

Adiós a un rosarino ilustre

Martes 14 de Septiembre de 2021

No es sencillo despedir a un amigo, en este caso a un amigo de Rosario, al hombre cuya grandeza tamizada con la sencillez y el espíritu de crecimiento social, marcaran su norte. No, no es sencillo despedir al ciudadano Leopoldo Laborde. Poli, para todo Rosario. El librero, el editor, el hombre que abría las puertas a la cultura y a la educación en cada paso que daba. Porque él estaba allí. Siempre. Con sus manos abiertas como símbolo de la solidaridad con la cual permitía concretar los sueños de los amantes de las letras. Rodeado de sus preciados libros y del amor de su compañera eterna, con la sensación maravillosa de haber cumplido ampliamente con su compromiso con la educación y la cultura, se fue despidiendo despacio casi apaciblemente, como remarcando su última lección que no es otra “que la de demostrar que allí, en los libros, está la semilla para forjar el futuro que todos necesitamos”. Futuro que sin dudas nuestro ilustre rosarino bregó por alcanzar durante todo su trayecto vital.

Edith Michelotti

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