Médicos

Adiós a un gran médico

Lunes 06 de Septiembre de 2021

Cuando tenía dos años y medio, mis ojos se cruzaron totalmente de repente. Fuimos a varios oftalmólogos sin obtener una respuesta esperanzadora. Un día, mi pediatra el doctor Castelli (eminencia de Rosario), les sugirió a mis padres que me llevaran a un tal doctor Ciancia en Buenos Aires. Y allí fuimos, a un consultorio de calle Callao. Un señor muy amable nos atendió, me examinó en varias oportunidades y finalmente comunicó que debían operarme para poder corregir la enfermedad que tenía, que se llama estrabismo. Tenía cinco años. La operación fue un éxito, a tal punto que cuando pude abrir los ojos vi a Guillermo Francella en la tele y desde ahí se convirtió en uno de mis actores favoritos. Pero el que había hecho magia era Alberto Ciancia. Ese doctor cálido, que siempre explicaba todo, siempre estaba feliz y paciente aunque tuviera 30 chicos en la sala de espera. Cuando cumplí 15 años yo quería que él estuviera allí. Le envié varios meses antes (conociendo su apretada agenda) la invitación para que asistiera. Nunca respondió ni avisó nada, lo cual me resultó demasiado extraño porque era super detallista. Un tiempo después, había un correo de voz en el teléfono de casa. Era él, pidiéndome disculpas porque a su secretaria se le había traspapelado la correspondencia y recién veía la tarjeta. Era eso, un excelente profesional, reconocido por sus pares argentinos y del mundo, prócer de la oftalmología. Cuando me enteré de su fallecimiento tuve la necesidad de compartir esta historia. Quería mostrarles una persona excepcional que formó y formará siempre parte de mi vida. A su familia, su equipo de trabajo y a todos sus pacientes, mi más sinceras condolencias y todo el cariño del mundo. Ojalá que su luz los acompañe siempre. No estoy llorando, se metió el doctor Ciancia en mis ojos. Hasta siempre, doctor.

Sofía Piccato

DNI 37.449.677

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