Miércoles 12 de Diciembre de 2007
El jueves a la noche vivimos una situación desesperante a pocos metros del club Banco Nación. Lo que suponía ser un partido de fútbol de salón, entre clubes de barrio, repentinamente se convirtió en un drama, cuando un grupo de adolescentes del Club Regatas fue salvajemente agredido por varios inadaptados que se desplazaban en dos autos con vidrios polarizados. Lo que debía haber sido una fiesta, se transformó en un caos, cuando un disparo a corta distancia impactó en la cabeza de Ramiro, uno de los jóvenes que en ese momento transportaba un bombo para alentar a sus amigos del club. En medio del pánico y la angustia del momento, apareció una persona desconocida para nosotros, que sin dudar un instante ofreció su ayuda y nos trasladó, con Ramito gravemente herido, en su utilitario color blanco al Hospital Alberdi. Producto de la confusión y la desesperación, no logré identificarlo y mucho menos saber su nombre. Por ello escribo la presente nota para, en nombre de Ramiro y toda la gran familia que hoy rezamos por su vida, agradecer su ayuda espontánea. Posiblemente hoy Ramiro tiene una oportunidad, gracias a su inmediata colaboración. Afortunadamente existen todavía en nuestra sociedad personas anónimas dispuestas a colaborar por comprometida que la situación sea. A esta persona solidaria y a su mujer, muchas gracias de todo corazón.
Carlos Barbieri, DNI 16.778.004