Lunes 21 de Abril de 2008
El ser humano tiene la capacidad de razonar pero en general lo hace para hacer el mal. El pasado jueves, en un negocio céntrico, una nena de 4 años jugaba con su mamá en una de esas máquinas para extraer peluches y cuando ya tenía lista para sacar la tortuga elegida, la nena se quedó en el juego esperando una nueva ficha para tener el obsequio que con sólo tocarlo ya era suyo, pero se interpuso un joven energúmeno que haciendo gala de una típica avivada argentina se le adelantó a la señora y se llevó la tortuga. La criatura se quedó llorando desconsolada por culpa de ese muchacho que en verdad debería haberse llevado una liebre. Es evidente que esta sociedad está en decadencia y muy enferma. Hay gente que se queda con un vuelto de más, saquea a una persona fallecida al costado de una avenida o les roba juguetes a los niños. La verdad es que ya estamos en promoción y a solo un paso del descenso directo.
Daniel Ciúffoli
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