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Malezas: un problema que exige un cambio de mentalidad

La resistencia a herbicidas fue el tema más convocante del encuentro de Rosario. La experiencia en EEUU y Australia.

Sábado 29 de Agosto de 2015

"¿Cuándo tenemos que accionar?", preguntó Pablo López Anido, directivo de la Asociación de Productores en Siembra Directa (Aapresid) a los presentes —una sala llena— en una de las sesiones del congreso de la entidad, a la hora de plantear interrogantes sobre las malezas, un tema que fue eje central del debate del encuentro agropecuario.

"Una pequeña práctica que baje un poco la población de malezas en mi lote puede generar un impacto importante", dijo López Anido buscando concientizar a los productores. En cambio, “cuando tengo una maleza problema dominante, todas las acciones están destinadas a recuperar o resolver el problema de esa maleza”, agregó.

La diferencia radica en pensar en términos de comunidad de malezas y no en un problema de maleza dominante. “En una comunidad de malezas puedo usar herbicidas en función de rotación de principios activos, de modos de acción (MOA ). En cambio, si tengo invadido el lote ese tratamiento no me sirve, tengo que ir a un producto específico y la posibilidad de rotar MOA es infinitamente más baja”, explicó.

La punta del ovillo es la proactividad. “Lo que queremos discutir es que no es lo mismo manejar lotes llenos de problemas”, planteó el director de la Red de Conocimiento de Malezas Resistentes (REM ) y señaló que por eso “desde Aapresid nos proponemos trabajar sobre los campos que no tienen problemas y elaborar hacia adelante”.

López Anido agregó que éste no es algo que vaya a solucionarse sólo con herbicidas. “Hacen falta soluciones proactivas en función de manejos sustentables antes impensados. Y los criterios de estos manejos van a tener que ser moldeados con los productores”.

Los que ya lo pasaron. A su turno, el malezólogo venido desde Missouri (Estados Unidos), Kevin Bradley se refirió a las malezas difíciles bajo una mirada holística en los sistemas de producción. “En el Corn Belt ha cambiado la forma de producir”, alertó el disertante. “Nuestro problema en el Mid West es mayormente Conyza, casi tanto Amaranthus rudis, muy similar a palmeri”, agregó y se refirió al problema que los invade como un “merecido castigo”.

Ahora el problema es la resistencia múltiple. La maleza más problemática del granero de EEUU en ese sentido es Amaranthus rudis. Aunque Amaranthus palmeri se está expandiendo de manera atípica. Antes la distribución de esa maleza se concentraba en el sur, mientras que ahora se está difundiendo hacia el norte del país. “Con respecto a Conyza todavía no hemos visto mucha resistencia múltiple pero también hay una distribución extendida y es una de las malezas resistentes más comunes”, dijo Bradley.

Habiendo recorrido en los últimos días Brasil y hablado con muchos productores de Argentina, Bradley manifestó haber aprendido algo: “que tenemos en común los factores que contribuyen a nuestros problemas. Argentina ha reconocido rápidamente eso”, notó.

El precio del glifosato y su tendencia a bajar su precio; el porcentaje de tierra arrendada, ambos son factores comunes de influencia sobre la resistencia. “Los productores se ven limitados por las decisiones que imponen los dueños de la tierra: ya sea plantar sólo soja o no gastar mucho en un programa de herbicidas, lo cual puede llegar a tener consecuencias dramáticas, no lo duden”, reconoció Bradley. Y en EEUU cada vez tienen más tierras arrendadas. “Nosotros ya estuvimos donde ustedes están ahora, esperemos que no nos alcancen. Australia parece ser el líder en términos de resistencia y ellos dicen lo mismo que lo que yo les estoy diciendo ahora”, indicó.

Las respuestas. “La primera respuesta que ustedes tienen que dar —nosotros no fuimos muy exitosos en esto— es hacer un cambio temprano y primordial de la mentalidad. Yo no estoy seguro de que los productores norteamericanos lo hayan logrado”, reconoció.

La resistencia, en su afirmación, tiene que ver con problemas de tres tipos. En primer lugar, biológicos. “La maleza siempre encuentra una manera de adaptarse, yo les pido que identifiquen su debilidad. Porque si entendemos su biología tendremos más posibilidades de superarlo”. También es un problema tecnológico, la inexistencia de nuevos ingredientes activos es “deprimente”, en palabras del malezólogo. “Tenemos que preservar los ingredientes activos que tenemos para las malezas que ya tenemos”. Y en tercer lugar, “algo que todavía no resolvimos es lo conductual. Mucho más difícil de superar”. La pregunta que se planteó fue cómo hacer que un productor cambie de algo simple y sencillo a algo más complejo y que encima le cuesta más dinero. No parece una decisión natural. “Nosotros logramos un cambio de mentalidad pero no sucedió cuando descubrimos el primer Amaranthus. Y hoy hay un 78% de la superficie cultivada que tiene Amaranthus”, refirió Bradley.

El disertante alentó a los presentes a la acción en equipo, entre empresas, de la manera en que se pueda. “Cuanta mayor cantidad de gente diga la misma cosa, pues vamos a lograr resultados más eficientes”. Para pensar más allá de los herbicidas el disertante habló de los cultivo de cobertura (CC ). “Yo creo que en eso ustedes están mucho más adelantados que nosotros. Hace 5 años en EEUU no se encontraban en ningún lado y hoy se investigan muchísimo”, reveló.

Lo que han observado en EEUU es que en algunas especies, la combinación de herbicida con CC es superadora, como en Conyza aunque con no tan buenos resultados en especies como Amaranthus.

La rotación de cultivos asegura por su parte un 44% menos de probabilidad para desarrollar resistencia a glifosato.

Con respecto al distanciamiento entre hileras, en EEUU tienen productores que hacen hasta hileras de 76 cm, algo que deberá cambiar. “Tenemos que utilizar modos de acción múltiples. Esta es la acción número uno que han hecho los productores de mi estado. El 96% aplica herbicida preemergente”.

¿Rotar o mezclar? Si bien se promueven ambas prácticas, Bradley se refirió a un estudio reciente que se hizo en Illinois que confirma, entre 105 plantaciones de soja en 6 años, que si se utiliza la mezcla de 2.5 modos de acción (MOA ) por aplicación, hay un 83% menos de probabilidades de desarrollar resistencia a glifosato. “Mezclar MOA s efectivos nos va a dar mucho mejor resultado”.

“La solución a la resistencia de herbicidas tiene que ver con que ustedes, productores, cambien la mentalidad. No se siente a esperar que pase. Si yo pudiera traer a los productores de Missouri ellos les dirían no hagan lo que hicimos nosotros. Esa es la mentalidad que tienen que cambiar”. Y acto seguido le sacó una foto a la audiencia del Congreso Aapresid para hacer lo propio en su país.

 

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