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Las retenciones para el biodiésel serán fijas y del 8 por ciento

De esta forma se tomó en cuenta el pedido del gobierno de Estados Unidos. El combustible en base a aceite de soja pagaba cero de retención

Sábado 23 de Diciembre de 2017

El gobierno nacional dispuso que el biodiésel pagará 8 por ciento de derechos de exportación a partir de enero del año próximo y estableció una alícuota fija, al eliminar el sistema de retenciones móviles que regía desde 2012 durante la administración kirchnerista.

De este modo, la administración de Cambiemos atendió el reclamo que realizó el gobierno de Estados Unidos para que la Argentina suba las retenciones al biodiésel, en el marco del conflicto con ese país que bloqueó el ingreso de este biocombustible al aplicarle aranceles superiores al 120 por ciento y por cinco años.

A través del decreto 1025 publicado la semana pasada en el Boletín Oficial, el gobierno establece la eliminación de las retenciones móviles y lo reemplaza a partir del 1º de enero de 2018 por una alícuota fija. De ese modo, la exportación de este combustible en base a aceite de soja, que hasta el mes pasado pagaba 0 por ciento de retención ahora tributará un 8 por ciento.

Pero además la suba podría ser mayor, ya que el texto oficial establece que "se hace necesaria una armonización entre los derechos de exportación del biodiésel y el de su principal materia prima, el aceite de soja, para alcanzar una convergencia entre los mismos".

De este modo, el decreto deja abierta la posibilidad a una nueva suba de las retenciones para llegar a este escenario de "armonización", que plantea en sus considerandos.

Actualmente, el aceite de soja paga 27 por ciento de retenciones, con lo cual, la diferencia del biodiésel respecto del poroto será del 19 por ciento. A partir del año próximo comenzará a operar la rebaja progresiva para la soja y sus derivados de 0,5 por ciento mensual, tal como estableció el gobierno de Macri cuando prometió la implementación de este esquema progresivo de reducción hasta finalizar su mandato en 2019.

Por otra parte, el decreto precisa que "el precio del biodiésel destinado al mercado interno será determinado por el Ministerio de Energía y Minería, por sí o a través de las dependencias creadas bajo su órbita, a cuyo fin dicho organismo podrá dictar las normas que estime corresponder".

La resolución que regía hasta la actualidad, contenida en el decreto 1719 de la gestión de Cristina de Kirchner, establecía que la "unidad ejecutiva interdisciplinaria de monitoreo" _creada el 7 de agosto de 2012_ "será la responsable de calcular con una periodicidad quincenal el precio de referencia del biodiésel y los costos totales más retorno sobre el capital total empleado que conforman la fórmula de cálculo del derecho de exportación".

También establecía que el precio del biodiésel destinado al mercado interno sería "determinado por la unidad ejecutiva y debía resultar del equivalente al precio de referencia deducido el monto del derecho de exportación".

En ese año, esas retenciones móviles empezaron con una tasa nominal del 22,34 por ciento y un derecho efectivo del 18,26 por ciento, para luego ir oscilando en función de la fórmula de cálculo. Al mes pasado, esta alícuota estaba en 0 por ciento, por lo cual la exportación de biodiésel argentino no pagaba retenciones. Esto fue lo que desató el cuestionamiento del gobierno de Estados Unidos, país al cual ingresaron en el año 2016 1,5 millón de toneladas de biocombustible por un monto que superó los 1.200 millones de dólares.

Por esa razón la administración de Donald Trump decidió respaldar el reclamo de la industria de biocombustibles de su país que se quejó por la diferencia de competitividad entre el producto local y el importado de la Argentina. El resultado fue que Estados Unidos aplicó altos aranceles al biodiésel argentino con el argumento de que esta industria estaba subsidiada.

Frente a esto, y a la queja de la industria, el gobierno de Macri aseguró que realizaría una demanda ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), habida cuenta que EEUU ratificó en octubre los aranceles y sumó otros por dumping. Además la Comisión de Comercio Internacional estadounidense dispuso que esos aranceles, que superan el 120 por ciento, rijan por cinco años.

Sin embargo, la promesa no se concretó debido a que el gobierno argentino decidió freezar esta decisión cuando en la cumbre de la OMC en Buenos Aires _hace dos semanas_ el representante de Comercio de los Estados Unidos, Robert Lighthizer, criticó a la OMC por "dedicarse a los conflictos" en lugar de "impulsar las negociaciones comerciales".

Esas polémicas declaraciones que ratificaron la postura proteccionista de Washington, hiciereon dar marcha atrás a la intención de la Argentina de recurrir a la OMC para denunciar a EEUU por su decisión de subir los aranceles del biodiésel.

Después de que en agosto pasado Estados Unidos impusiera aranceles promedio del 57 por ciento contra el producto argentino (hoy con un derecho definitivo del 71,45 al 72,28 por ciento), por supuestos subsidios, las autoridades del Departamento de Comercio de ese país le pidieron a la Argentina que subiera las retenciones.

El peso de EEUU. El mercado norteamericano era el principal destino de las exportaciones argentinas de biodiésel, con el 92 por ciento según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario y la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio).

El país pasó de vender a ese destino 170 mil toneladas en 2014 a 1,5 millones de toneladas el año pasado, por un total de 1.138 millones de dólares.

El impacto del cierre de ese mercado ya comenzó a reflejarse en el sector. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) indican que la producción de biodiésel cayó 20,5 por ciento en el tercer trimestre de 2017 en comparación con igual período del año pasado, por los altos aranceles de EEUU. Por su parte, se produjo una caída del 30,4 por ciento en las exportaciones en el mismo período hacia el país del Norte.

Así, la producción alcanzó las 213.971 toneladas, mientras que las exportaciones ascendieron a 353.034 toneladas.

Frente a este escenario, los empresarios del sector son muy cautelosos y reconocen que el guiño que el gobierno argentino dio con la modificación del sistema de retenciones y la suba de la alícuota, podría distender la relación con Estados Unidos y abrir ese mercado. En ese sentido, mostraron su expectativa de que podría destrabarse la negociación para que el biodiésel argentino ingrese nuevamente a ese marcado.

De todos modos, desde que rigen los aranceles la industria aclaró que viene perdiendo competitividad.

El presidente de Carbio, Luis Zubizarreta, aseguró hace un mes a La Capital, que la decisión norteamericana es un golpe muy duro del sector, en momentos en los que sobra aceite en el mundo. El aceite de soja es el insumo del biodiésel.

El ejecutivo señaló que la reapertura del mercado europeo, que bajó recientemente los aranceles luego de perder un largo pleito en la OMC por motivos similares a los que ahora enfrentan al complejo local con EEUU, es un alivio.

Pero entonces aclaró que no está claro si podrá reemplazar totalmente a la demanda estadounidense. "Posiblemente no lleguemos a los volúmenes que les vendíamos a Estados Unidos con el reemplazo de Europa", dijo.

Además reconoció que más allá de las declamaciones ideológicas sobre el libre comercio, a nivel mundial hay una pelea histórica para captar la industrialización de las materias primas. El complejo oleaginoso, principal exportador del país, juega el partido en esa cancha en la que abundan las prácticas proteccionistas.

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