Campo

Las lluvias escasean y encienden una luz en la campaña gruesa

• El GEA indicó que en el 70 por ciento de la zona núcleo sólo cayeron 10 milímetros en la última semana

Sábado 09 de Diciembre de 2017

El clima vuelve a ser la variable crítica en esta campaña. Después de ciclos de intensa humedad por efecto de fenómenos de El Niño prolongados y repetidos, la región núcleo nuevamente arranca el ciclo crítico de la campaña gruesa con alertas y revisión de proyecciones de cosecha por falta de agua.

"Los mercados focalizan su atención en la siembra argentina", indicó el analista de mercados de Zeni, Eugenio Irazuegui, y detalló que la falta de lluvias en áreas centrales del país "interrumpió la siembra de soja".

En ese contexto, el curso del implante de granos gruesos en el país "dominó la escena en el mercado internacional abriendo la posibilidad de una menor área sembrada para el ciclo 2017/18", indicó.

Según el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) difundido esta semana "el 70 por ciento de la región núcleo recibió menos de 10 milímetros (mm) y no hay nuevas lluvias a la vista".

Esta foto enciende el alerta porque encuentra, por ejemplo, a los cultivos de maíz de primera en etapa de floración y retarda el implante del cereal tardío. También aletarga la siembra de soja de segunda que en la zona núcleo apenas tiene un avance de poco más del 20 por ciento.

"El clima dio otra muestra de que el patrón de lluvias ha cambiado y para los próximos dos meses será difícil que los montos de precipitaciones alcancen las expectativas", alertó el GEA y detalló que el mes de diciembre arrancó "dando por el suelo las expectativas de normalizar la situación hídrica y volver rápidamente a las tareas de siembra en la región".

Los datos más recientes indican que el último fin de semana el sistema frontal frío provocó lluvias, pero volvieron a ser "muy desparejas". Sólo en Hernando, en el centro Cordobés, se destacó en la región central con lluvias de casi 50 mm y Rojas fue el otro foco de las tormentas con precipitaciones que llegaron a los 46 mm, encabezando el primer puesto de los registros en el noreste de Buenos Aires. En esa zona hubo registros mayores a los 30 mm que se extendieron hasta la ribera del Río Paraná, alcanzando a Ramallo y hacia el extremo del sur de Santa Fe, a Santa Teresa.

Pero "el 70 por ciento del área estuvo por debajo de los 10 mm, el 60 por ciento de toda la zona recibió menos de 5 mm", indicó el GEA y consideró que "esto no alcanza para destrabar el conjunto de las siembras pendientes".

De hecho, hasta el último día de noviembre, faltaban 95 mil hectáreas de soja de primera y 880 mil hectáreas de segunda, ambos cultivos en suspenso por la falta de agua. A esto se suman otras 200 mil hectáreas también pendientes, entre maíces tardíos y de segunda.

"Estamos a días de comenzar el período más exigente de los maíces tempranos, el 10 por ciento de los cuadros está entre regulares y malos. Las siembras de segunda están exigiendo mucho más de 20 mm para poder hacerse", precisó el GEA y agregó que "estos hechos encienden la alarma por los efectos de la falta de agua en la región núcleo".

Norte santafesino. El Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) que elabora la Bolsa de Santa Fe y el Ministerio de Producción detalló que en esta semana los maíces tempranos en el centro norte santafesino _el área de relevamiento_ "los lotes que mostraron cierto estrés hídrico por las elevadas temperaturas, pero tras las lluvias y milímetros caídos revirtieron levemente dicha situación". Es que ante el avance de los estados fenológicos, con mayor demanda de agua y aumento de las temperaturas "las precipitaciones jugarían un rol importante, definiendo el futuro del cultivo", indicaron. Esta situación, según el SEA, representó un 5 por ciento de superficie sembrada, en estado

regular, sin evidente recuperación, un 18 por ciento regular a bueno y el 77 por ciento restante mostró estado bueno a muy bueno, dando cuenta de que el efecto de la falta de agua aún no fue tan grave para el estado de los cultivos en esa región, pero sí un problema a atender.

"Hasta el momento se logró completar algo más del 42 por ciento del área intencionada de soja y las demoras no son significativas. Se destaca un retraso de poco más de 11 puntos porcentuales en el núcleo norte y, por otra parte, una brecha de casi 6 puntos porcentuales en el centro-norte de Santa Fe", destacó el especialista de Zeni e indicó que a su vez, "los lotes tempranos están transitando las primeras fases vegetativas requiriendo un mayor consumo de humedad en los suelos".

Esta situación tuvo su correlato inmediato en los mercados. La posibilidad de que la cosecha argentina no llegue a los números previstos movilizó el volumen en Chicago. Según detalló Irazuegui las operaciones en la plaza de referencia norteamericana "se vieron incrementadas no sólo en lo que respecta al poroto, sino también en el mercado de harinas ante el liderazgo de Argentina en el comercio internacional".

Según dijo, "este aumento obedeció en parte a la acción de los fondos especulativos que elevaron su participación a la espera de definiciones en la campaña sudamericana". En consecuencia, "no se descarta una mayor volatilidad correlacionada a las condiciones climáticas que marcarán la marcha de la siembra, principalmente durante la primera quincena de diciembre", indicó el especialista.

NOA y NEA. El último reporte del Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, señaló que "hacia las zonas del NOA y NEA, las labores de implante de maíz se encuentran demoradas a la espera de nuevas precipitaciones que repongan los niveles de humedad en la cama de siembra".

También que en la provincia de Córdoba, "comenzó la incorporación de los primeros cuadros tardíos de manera lenta por la falta de humedad relevada hasta las lluvias acumuladas".

Algo similar ocurrió con la soja y el girasol. Según el PAS "hay regiones que aún deberán sumar precipitaciones para concretar los planes de implante". En el norte del país "se inició la ventana de siembra sin registrar incorporación de lotes debido a la falta de humedad" y detalló que en Santa Fe, Entre Ríos y el margen este de Buenos Aires solo recibirían valores moderados a escasos de precipitaciones.

En tanto, "la siembra de girasol comenzó a transitar su tramo final y en región primicia del NEA, los lotes implantados transitan etapas desde llenado de grano hasta principios de madurez fisiológica, bajo una humedad que varía entre regular a sequía", indicó el PAS. Además, "sobre el centro norte de Santa Fe, gran parte del área implantada se encuentra en floración, mientras que lotes tempranos ya comenzaron a llenar grano. La presión sanitaria es normal, con presencia de mildiú sobre el sector norte de la región".

Nivel bajo. Según detalló Irazuegui de Zeni , en la zona núcleo los registros pluviómetros de noviembre resultaron inferiores a los habituales en la franja central del país. "Las reservas hídricas, tanto en la capa arable como en la superficie, se vieron degradadas y adicionaron una cuota de riesgo para la continuidad de las labores. No obstante, el mes finalizó con una ronda de lluvias que brindó alivio a las zonas más necesitadas en el centro - sur de Córdoba y Santa Fe y permitió reponer parcialmente la humedad en suelo y retomar la implantación en zonas que había sido frenada", indicó.

En tanto, el GEA informó que para estos días los pronósticos de lluvia vuelven a señalar un ingreso de un frente frío por el sudeste bonaerense. "Se esperan allí lluvias que pueden alcanzar a cubrir a la mitad oriental de la provincia y aunque puede desplazarse (esto es aún muy conjetural) el sur de Santa Fe y Córdoba junto a Entre Ríos, pero con muy poca agua. En el mejor de los casos, y si la circulación de los vientos colabora, entre viernes y sábado podrían recibirse no más de 8 a 10 mm", vaticinó para estos días el informe.

Los analistas del GEA consideran clave que haya un "restablecimiento" de la circulación del noreste para disponer de un tránsito más adecuado de las lluvias y para que éstas vuelvan a acercarse a los valores históricos en los próximos dos meses".

Mercados alterados. La sola idea de que la campaña 2017/18 termine destinando una menor superficie de soja marcó la tónica alcista en el ámbito local, indicó Irazuegui. De ese modo, los contratos con entrega a mayo rozaron los u$s 269 la tonelada y prácticamente se posicionaron en la zona de máximos desde que comenzaron a operarse. Así en el término de una semana el mercado sumó unos u$s 3,40 la tonelada "que podría atribuirse a una prima climática", indicó el especialista.

En ese aspecto Irazuegui aconsejó tomar coberturas y a su vez estar abiertos a eventuales subas posteriores. "Mediante la venta de forward y compra de calls, con las primas actuales y una reducida volatilidad se puede acceder a un precio mínimo neto de u$s 260,70 la tonelada dando como resultado márgenes agrícolas positivos", dijo.

Además, indicó que la firmeza del mercado se intensificó en la plaza disponible y redujo el pase existente con los valores de la soja nueva. "Cabe recordar que dicho spread había tocado máximos de u$s 13 por tonelada hace poco más de un mes y al momento fluctúa en un rango de 3 — 4 dólares la tonelada. Este ajuste entre posiciones ayuda a descomprimir los abultados stocks de soja en manos de los productores que se estiman en alrededor de 16,30 millones de toneladas".

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