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La Niña se intensifica y la sequía comienza a golpear a los cultivos

El climatólogo de la GEA aseguró que serán frecuentes los pulsos de calor. En el centro norte de la provincia ya se nota el impacto

Sábado 16 de Diciembre de 2017

"La Niña se intensifica y actuará durante toda la campaña gruesa". Así de contundente fue el pronóstico del climatólogo José Luis Aiello en el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, el cual confirma los temores que se venían manifestando en la zona núcleo sobre la falta de humedad en un momento clave para los cultivos.

Según detalló el especialista en ciencias atmosféricas, el fenómeno La Niña, caracterizado por la escasez de agua, está en pleno desarrollo en el Pacífico Ecuatorial. "El episodio frío aumentó su área de enfriamiento anómalo y la situación está complicada" dijo y alertó que "la campaña de soja y maíz 2017/2018 no contará con las lluvias normales, y los rindes no estarán en sus niveles más altos cómo estuvieron en estos últimos tres ciclos".

"El leve enfriamiento del Pacífico Ecuatorial se intensificó a tal punto que en un reciente informe de noviembre la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica salió anunciando la vuelta de La Niña. Esto ya está actuando", dijo Aiello. "El impacto es directo: son menos efectivos los mecanismos de humedad atmosférica. Los sistemas meteorológicos pasan sobre nuestra región, pero los montos de oferta de agua son bajos", agregó y vaticinó que "esto va a continuar durante todo el período de la campaña gruesa".

El especialista dijo que "la única alternativa que tenemos para recibir lluvias moderadas o fuertes la darán las inestabilidades, que van ser más frecuentes por el efecto del cambio climático, y los mecanismos regionales".

También aseguró que el cambio climático "también producirá mayores pulsos de calor".

Rindes golpeados. Por otra parte, el especialista recomendó "realizar las mejores prácticas para que los cultivos puedan usar de la manera más efectiva las reservas de humedad que hay en la profundidad de los suelos". A partir de enero y más durante febrero, las lluvias van a escasear. "Es muy difícil que las lluvias se acerquen a los valores estadísticos. Se van a producir algunas lluvias pero van a ser convectivas, serán zonales. Los pulsos de calor van a ser la moneda corriente de este período", agregó.

Frente a esto, señaló que tal como venía anticipando en los informes de la GEA hace tres meses para los cultivos de la campaña gruesa, soja y maíz, "no se alcanzarán los rendimientos de tendencia".

"La situación de enero y febrero del 2018 va a ser muy diferente a la que tuvimos en el 2017. La producción de los cultivos va a ser satisfactoria en escalas chicas. Dependiendo en cada lugar de como están evaluando hoy la humedad edáfica y en función de las zonas que privilegien algunos mecanismos de lluvias", puntualizó y sugirió además, "tomar los patrones de años con lluvias menores a las normales y hacer una planificación teniendo en cuenta los efectos regionales".

El reporte de clima CCA de Agrositio, indicó que "el balance hídrico no encuentra respuestas en la oferta de agua para compensar el retroceso que implica el aumento de la demanda de las coberturas y el de las exigencias atmosféricas". Detalló que "aparecen sectores donde la sequía comienza a expandirse".

Esto en un contexto deficitario que se ha expresado en gran parte de la región pampeana desde comienzos de octubre.

En el mismo sentido, la Oficina de Riesgo Agropecuario informó que los registros de precipitación en la mayor parte de la región Pampeana fueron inferiores a 10 milímetros. En tanto, en la zona núcleo maicera los almacenajes actuales se clasifican como escasos, apareciendo recientemente áreas ocupadas por reservas deficitarias.

"Predominan las localidades de seguimiento con riesgo bajo de excesos hídricos en los próximos siete días", indicó la ORA y alertó sobre un riesgo de déficit hídrico en los próximos quince días.

En este escenario, la Sociedad Rural de Rosario lanzó un alerta sobre la situación que atraviesa la producción de la región del sur de Santa Fe "que padece el rigor de una tenaz sequía", indicó la entidad en un comunicado.

"Esta situación la muestran los mapas de humedad del suelo provistos por el Servicio Meteorológico Nacional, que permiten observar una importante anomalía hídrica frente a lo sucedido años pasados. Esta circunstancia está provocando un atraso en las labores de siembra y en el desarrollo de los cultivos de la cosecha gruesa o sea soja y maíz", aseguró la Rural de Rosario.

Recordó que tan solo unos meses atrás, la misma zona padeció excesos de lluvias, inundaciones y anegamientos de caminos y poblaciones, "hechos que desestabilizaron la producción del sector agropecuario y ocasionaron preocupación en gran parte de los habitantes involucrados". Unido a eso, "inconvenientes a la hora de cumplir con obligaciones asumidas generalizaron incertidumbre".

"La apuesta productiva que la ruralidad renueva todos los años, se torna cada vez más aleatoria, insegura y riesgosa. La adecuada planificación que caracteriza al sector se ve opacada por hechos incontrolables que doblegan las más férreas voluntades", indicó la entidad agropecuaria y sumó al clima "el aumento de costos de producción, la suba de impuestos, precios de la producción bajos, la inflación y altas tasa de interés".

En el centro norte de Santa Fe la situación también impacta. El último reporte del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio santafesina y el Ministerio de Producción, indica que "las precipitaciones tuvieron registros cuyos montos pluviométricos, en promedio, no superaron los 25 milímetros en sectores de los doce departamentos del SEA".

Por eso, el informe aseguró que "las altas temperaturas y el continuo aumento de demandas de los cultivos por el avance de los distintos estados fenológicos, hicieron que un gran porcentaje de los productores manifiesten preocupación y se replanteen nuevas estrategias".

El maíz sintió el impacto. El SEA confirmó que ya "expresaron síntomas de déficit hídrico" el maíz de primera en su período crítico (estados reproductivos); el algodón implantado en el sector este, en comienzo de la etapa de floración, y el sorgo granífero (sembrado tempranamente).

A su vez, los ritmos en el avance en los procesos de siembra de soja de primera y segunda, fueron fluctuando de acuerdo a la disponibilidad de humedad en la cama de siembra, situación que se testeó y evaluó día a día, para continuar o detenerla, a espera de futuras precipitaciones.

"El movimiento de equipos en cultivares de trigo continuó su ritmo y finalizaría la recolección en los próximos días", concluyó el SEA.

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