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La guerra comercial impactó en la soja

La disputa entre EEUU y China pone en vilo a los mercados agrícolas. En la semana, el precio bajó fuerte en Chicago

Sábado 18 de Mayo de 2019

La soja anotó en Chicago su menor precio en la última década como consecuencia de la aplicación de aranceles entre los Estados Unidos y China, en su comercio bilateral, y los amplios stocks estadounidenses. Durante las últimas ruedas llegó a cotizar a 290 dólares en la plaza estadounidense, mientras que en Rosario, una demanda más activa de la exportación por los granos gruesos con entrega inmediata permitió que se despegue de la tendencia externa.

A lo largo de esta semana, el retraso de la siembra en Estados Unidos generó toma de posiciones de fondos y permitió desacelerar la caída y los futuros de soja cerraron con leves alzas, mientras que la situación se repitió en el mercado doméstico, en buena parte por la intensa demanda de los compradores locales. En ese contexto, las fábricas de la región propusieron hasta u$s 220/t por la mercadería con descarga inmediata, y $10.000/t con entrega en julio.

De todos modos, la tendencia que muestra una siembra retrasada en el medio oeste de los Estados Unidos, lo que podría llevar a un traslado de parte de la superficie destinada al maíz a la siembra de soja, lo que aumentaría los ya abultados stocks de la oleaginosa.

A ello se sumó la intensificación de la lucha comercial entre las dos principales economías del mundo, con el incremento de los aranceles estadounidenses a los productos chinos y la orden del presidente estadounidense Donald Trump al representante de Comercio de ese país, Robert Lighthizer, de comenzar a imponer aranceles a todas las importaciones restantes de China.

Ante eso China contraatacó con el anuncio de que aumentará desde junio diversos aranceles de hasta el 25% sobre un total de 5140 productos estadounidenses, en gran medida los mismos a los que ya impuso tarifas menores el pasado otoño, y que incluyen gas natural, textiles, petroquímicos, carnes y frutas, entre otros.

En tanto, el último informe mensual de oferta y demanda del Departamento de Agricultura de EEUU (Usda) también puso presión sobre los precios de la soja al elevar su previsión de los stocks finales de soja de ese país para la campaña 2018/19 a 27,1 millones de toneladas, un récord histórico.

La cifra podría aumentar si los compradores chinos cancelan los cargamentos de soja estadounidense que compraron pero que aún no han sido enviados.

La guerra comercial entre las dos principales potencias económicas del mundo, China y Estados Unidos, abrió un nuevo capítulo que puso nuevamente a los mercados agrícolas y financieros en vilo,advierten los analistas de la Bolsa de Comercio de Rosario Julio Calzada, Federico Di Yenno y Emilce Terré en el informe “Posibles consecuencias de la escalada en las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China”.

tensión comercial. Los especialistas de la entidad local advierten que si bien la guerra comercial puede traer alguna oportunidad puntual de negocio en el rubro carne de cerdos o poroto de soja, difícilmente el efecto neto sobre la economía argentina resulte positivo. “Argentina depende fuertemente del comercio internacional y el financiamiento externo, y la retracción de ambos exacerba la vulnerabilidad de la economía internacional en general y de nuestro país en particular”, señalaron.

Las tensiones entre ambas naciones comenzaron a impactar sobre los mercados desde fines de marzo de 2018, cuando comenzaron a aumentar sucesiva y escalonadamente los aranceles a la importación de una serie de productos estratégicos de su contraparte, que incluyen una variedad de commodities agrícolas, carnes, automóviles, etc. Entre éstos, es la soja uno de los casos más emblemáticos que ha recibido aranceles por 25 % a partir de julio del año pasado por parte de China.

El gigante asiático es el mayor importador de soja a nivel global y, tradicionalmente, ha sido Estados Unidos su abastecedor principal. El fuerte abaratamiento de la soja estadounidense en la cúspide del conflicto el año pasado determinó un notable aumento de la molienda norteamericana de soja, ya que incluso fábricas pequeñas y más ineficientes encontraban rentable retomar la actividad, recordaron desde la entidad local.

Presión sobre la harina. El crushing de soja en Estados Unidos alcanzó un récord histórico y, con ello, la nación logró aumentar un 20% las exportaciones de harina de soja, alcanzando el mayor volumen de su historia. “La mayor competitividad de las exportaciones del subproducto por parte de EEUU erosionó la penetración Argentina en algunos destinos claves, tal como los países que conforman la Unión Europea”, se indicó.

En este escenario, tanto el precio de la soja en Argentina como en los Estados Unidos no ha parado de caer. “Al principio se podría esperar que las limitaciones, en materia de tarifas, de China para comprar poroto de soja de los Estados Unidos podrían impactar positivamente en el precio de la soja de Argentina, pero la realidad ha determinado un escenario bajista para la oleaginosa a nivel global, a medida que el mundo iba acumulando inventarios no deseados del poroto”, advierten Calzada, Di Yenno y Terré.

Además, al contrario de la harina, el poroto de soja se concentra en un único destino de exportación, aumentando la vulnerabilidad de las cuentas externas argentinas (aproximadamente el 96% de los despachos de exportación de poroto de soja argentinos tuvo destino a China en 2018).

“La continuidad de la guerra comercial traería mayores perjuicios para Argentina, por verse afectado su principal producto de exportación: harina de soja. No se estima a la fecha que Argentina pueda-en el marco de la guerra comercial- exportar más productos a China que lleguen a compensar los perjuicios que podrían darse en el complejo sojero (menor precio internacional de la soja, creciente entrada en el mercado internacional de harina de soja por parte de Estados Unidos) y la reciente aparición de la peste porcina africana que implica menores demandas de poroto de soja por parte de China para alimentar su stock de ganado porcino”, precisó el informe.

Recordemos que el cerdo es la carne más consumida por los chinos y, a su vez, este animal explica la mayor parte de las importaciones de soja por parte del país asiático. El sacrificio de una parte importante del stock de madres y cerdos en China, seguramente afectará la demanda de poroto de soja a nivel mundial y de Argentina en particular.

Si se amplía la mirada al conjunto de productos que Argentina vende a China, durante 2018 este flujo de exportaciones totalizó u$s 3.478 millones, de los cuales más del 86% correspondieron al sector agroindustrial. Argentina ocupa el puesto 13 dentro de los proveedores agroindustriales a China. Los principales productos exportados en 2018 fueron: soja, con un 42% del total agroindustrial exportado; carne bovina deshuesada congelada, 28%; camarones y langostinos, 11%.

“Además, dejando de lado el comercio de bienes entre países, en un contexto donde la macroeconomía argentina depende fuertemente del flujo de fondos internacionales la incertidumbre global y el mayor proteccionismo entre los actores claves no son una buena noticia para el país, toda vez que ello resulte en una mayor preferencia de los fondos de capital internacional por economías consideradas más estables, como son las de los países más desarrollados. Es sabido que en las épocas de retracción del comercio internacional el crecimiento global también morigera, tal como ha advertido el FMI en su último informe”, subrayaron.

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