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La ganadería, en un año marcado por el proceso electoral

Las decisiones de inversión estuvieron atravesadas por los cambios políticos, en un año en el que el sector recuperó rentabilidad.

Sábado 31 de Octubre de 2015

La Argentina durante todo el 2015 vivió en proceso electoral y todavía está por darse la madre de todas las batallas que definirá quien será el nuevo presidente. En este contexto, es bueno analizar si los distintos sectores productivos son ajenos al mismo o están en plena participación deshojando la margarita e imaginando un futuro mejor, seguramente en esta situación las expectativas racionales, el conjunto de decisiones individuales que los operadores tomen estarán fuertemente influenciadas por el período electoral y su visión del futuro.
 
Los precios índices de Mercado Ganadero (Rosgan) elaborados por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) permiten observar cómo fluctuaron los valores durante estos últimos doce meses.
 
Tanto para invernada como para cría es visible el derrotero positivo de los números y si bien sus fundamentos siempre deben estar asentados en la relación de oferta y demanda, evidentemente es posible pensar que existe un plus asentado en las expectativas positivas de un nuevo período de gobierno.
Más allá del resultado electoral, los actores imaginan que es posible dejar atrás el período de cierre de exportaciones, establecimiento de derechos de exportación, aplicación de Roes, controles en mercados formadores de precios del gordo, y por el contrario la necesidad de dólares genuinos originados en la producción que genera empleo hará posible una nueva etapa de inserción internacional de nuestra carne después de una desaparición forzada por casi siete años.
 
La oferta y demanda en la ganadería estuvo durante los últimos 10 años regulada por un período de liquidación extremo del stock desde el 2007 hasta el 2010, donde se perdieron más de 10 millones de cabezas. Los precios baratos de la ganadería, resultado del casi cierre del comercio exterior, permitieron abastecer al mercado interno en forma abundante haciendo caer los valores en términos reales. El resultado de esta liquidación —cuando el consumo a precios baratos agotó el disminuido stock— fue la recomposición lógica de precios, provocando una caída del consumo a 55 kilos per cápita. No obstante, la ganadería siguió recomponiendo precios beneficiando principalmente al criador.
 
Los altos valores de la hacienda de invernada produjeron correcciones en el gordo pero que esto no alcanzó a recuperar los márgenes anteriores. Los precios sostenidos revelan una alta demanda de consumo de carnes (roja y blanca) pero, por primera vez en la historia, con productos sustitutivos de la carne roja como es la aviar.
 
La gran oferta de esta carne permitió mantener relativamente sostenido el precio de la carne roja, que si bien recupera espasmódicamente valores, no logra incrementos sustanciales como en el momento posterior de la liquidación extrema.
 
Expectativa electoral. El análisis de los precios índices de Rosgan muestra cómo en el comparativo de año contra año, en los primeros 10 meses de cada uno, (hay que recordar que en enero no hay remates), el corrimiento de precios de la invernada fue sostenido, comenzando en julio /agosto del 2014. Luego se mantuvo relativamente estable durante todo el primer semestre del 2015 y nuevamente retomó un fuerte raid alcista a partir de julio/ agosto del 2015.
 
Siempre el primer semestre en la invernada es el período denominado como zafra, que es cuando ocurre la mayor salida de terneros/terneras, oferta que se reduce notablemente a partir de junio/julio y que produce recomposiciones de precios siempre en el último cuatrimestre.
 
Si la demanda de carne roja sigue estable, rondando los 60/62 kilos per cápita y las exportaciones no se han incrementado, por el contrario se mantienen estables en 200.000 toneladas anuales aproximadamente desde hace 7 años, las dos preguntas de rigor son: ¿Qué hace que la invernada aumente tanto si el precio del gordo en el Mercado de Liniers apenas muestra recuperaciones débiles? ¿Qué razones son las que hacen que los invernadores tradicionales y feedloteros sigan pagando precios altos en la reposición de sus rodeos en los últimos tiempos?
 
El momento electoral es la principal expectativa que está jugando en la determinación de las decisiones de los compradores de invernada, con un doble propósito: en primer lugar, imaginar un escenario futuro mejor al que se ha vivido para la ganadería en los últimos años; y en segundo lugar, en un país que convive con la alta inflación y la pérdida de valor del peso, la necesidad de desprenderse rápidamente de ellos ante cada venta de gordo es una necesidad, un precio superior en pesos en la invernada por kilo sigue siendo mejor negocio que no reponer y quedarse líquido. Además para el productor la única reserva de valor después del dólar es su propia producción, el valor de levantarse y saber que uno tiene el campo lleno de vacas y que son suyas es el mayor aporte a la seguridad económica personal.
 
Los vientes. Así como la invernada se movió en forma alcista durante el año, mostrando niveles de incremento superiores al de la inflación, la sorpresa mayor vendrá por el lado de los vientres. A diferencia de la invernada, éstos constituyen negocios de mediano y largo plazo.
 
Por el contrario, y después de la consolidación del sistema de confinamiento, la invernada se constituyó en una inversión de corto plazo con promedios entre 4/6 meses como máximo, de forma tal que los vientres son el mejor reflejo de las expectativas de futuro en una actividad.
 
Durante estos últimos siete años el vientre fue incrementando sus valores muy lentamente, en la mayor parte del tiempo perdiendo en términos reales contra la inflación. En los remates de Rosgan no sólo los valores eran acomodados sino que su oferta mensual solamente era demandada en un 50% de lo presentado, de forma tal que los inversores no aparecían y solamente operaban sobre oportunidades puntuales.
 
El análisis del Precio Indice Rosgan Cría (Pirc) que incluye tanto a las vacas con cría al pie como los vientres preñados, muestra cómo desde octubre del 2010 hasta febrero del 2014 estuvo cercano a los 3.000 pesos por cabeza, casi cuatro años de amesetamiento de valores con una demanda más sostenida en vacas con cría al pie que en el vientre preñado, mostrando que solamente el interés era limitado pero privilegiaba el ternero logrado. Esta larga siesta en la máquina de hacer terneros era la mejor demostración del ánimo que había en el sector, para que invertir en algo que estaba siendo permanentemente amenazado por las políticas económicas, solamente la perspectiva de un cambio permitiría insuflar energías y generar una apuesta a un sector que teniendo un gran futuro siempre le fue negado.
 
La categoría vientres con garantía de preñez, la de mayor participación en el volumen de ganado comercializado con destino a cría registró en tan sólo dos años, entre octubre de 2013 y octubre de 2015, un incre mento de su precio promedio del 155% en términos nominales. Se observa que ese aumento se dio en presencia de un estancamiento de las cantidades vendidas, algo que entre principios y fin del período mostró una tendencia a la baja.
 
Durante lo que va de 2015, el precio de esta categoría se incrementó en un 40% en relación a igual período de 2014, mientras las cantidades vendidas disminuyeron un 13,8%, en particular entre junio y octubre del presente año las cantidades vendidas de esta categoría muestran una disminución de casi el 70%.
 
En el caso de la categoría vacas con cría al pie, el incremento del precio registrado en los últimos dos años fue prácticamente igual al observado en los vientres (170%). Sin embargo, se advierte una mayor disminución de las cantidades vendidas en ese mismo período.
 
En particular en el acumulado de febrero-octubre de 2015 el precio promedio de esta categoría se incrementó un 44% en relación a igual período del año anterior, en tanto las cantidades vendidas, se redujeron en un porcentaje de 35%.
 
Desde inicios del 2014 primero en forma tenue pero al final del año de manera cada vez más sostenida se notó que algunos comenzaban a apostar a la vaca, de la mano de la caída del precio de la soja, convirtiendo a la actividad agrícola en muchos territorios del país en una actividad perdidosa que otrora sacó espacios a la ganadería comenzó un proceso de repoblamiento bovino.
 
Lo que en el 2014 era más el resultado del desplome de la oleaginosa durante todo el 2015 fue una definición cultural de volver a las fuentes, el modelo mixto de producción dio grandes frutos a nuestros chacareros que solamente la soja logró desterrar. Los nuevos escenarios permiten ver claramente que aquellos que mantenían intactas sus aguadas y alambrados están volviendo a las vacas durante 2015, el corrimiento de precios durante este último semestre  corrobora la pujanza de una demanda que ahora sí compra casi todo lo que tiene en oferta, pero que también recoje un proceso de retención de vientres ya iniciado poniendo a la venta lotes más escasos en todo tipo de hembras.
 
La vaca se coló en la campaña electoral con toda la fuerza, cargada de expectativas favorables de cambios muchos no solo apuestan al negocio de corto plazo, la invernada, sino que también ponen fichas al negocio de mediano y largo plazo. No existe manera de explicar el fabuloso recorrido de una categoría ganadera que entre febrero de 2014 y febrero del 2015 incrementó su valor en un 90%, pero si se toma desde febrero 2014 hasta octubre 2015 ese incremento fue del 180%. Esa magnitud de aumento sostenida en una fuerte demanda es la mejor demostración de que las vacas vuelven a ser negocio, solamente el tiempo y el fin del período electoral dirá si comenzamos un círculo virtuoso o seguimos haciendo demagogia con uno de los alimentos más politizados de la cultura nacional.
 

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