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La devaluación y el negocio agropecuario

Inflación y precios más bajos alientan la retención de la cosecha. informe de Ieral sobre la competitividad cambiaria.

Sábado 08 de Febrero de 2014

La devaluación de las últimas semanas y el nuevo piso de paridad cambiaria mejoró la situación patrimonial de los productores agropecuarios y trajo un alivio a los negocios, especialmente a la producción de soja. Sin embargo, un escenario inflacionario y una previsión de cotizaciones internacionales a la baja para este año, seguirán atentando contra una fluida comercialización de la oleaginosa y mantendrá los niveles de retención de mercadería por parte de los hombres de campo de la Argentina.

Así se desprende de un informe elaborado por el economista jefe de Ieral Fundación Mediterránea, Juan Manuel Garzón, el cual revela que de acuerdo a datos oficiales y estimaciones propias, quedaban unas 14 millones de toneladas de soja sin vender a fines de enero, distribuidas entre las distintas instalaciones de almacenaje.

La cifra es “inusualmente alta” para esta época, en función de que si el patrón de ventas hubiese sido el histórico, “las existencias deberían aproximarse a las 8 millones de toneladas para la época del año”, indicaron desde Ieral.

Los datos oficiales son más acotados. De hecho, desde el Ministerio de Agricultura manejaban una cifra de 8 millones de toneladas sin liquidar, equivalentes a 3.500 millones de dólares. De todos modos, la excepcionalidad del fenómeno de retención de mercadería por parte de los productores fue cuestionado por el gobierno que se ve afectado por el retraso en la liquidación de las exportaciones, algo que suma más presión sobre el mercado cambiario.

En ese sentido, la semana que pasó el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, acusó a los grandes productores agropecuarios de no liquidar divisas “por avaricia y especulación” y luego se reunió con las cámaras que nuclean a las grandes cerealeras para reclamarles aceitar el mecanismo de venta de mercadería.

El relevamiento de Ieral Fundación Mediterránea indica que “es poco probable que ocurra una aceleración de las ventas” debido a que pese a los anuncios de una paridad de equilibrio en el tipo de cambio y una política monetaria considerablemente más restrictiva, “queda pendiente la implementación de un programa consistente para atacar el problema inflacionario y reducir el posible paso a precios del salto devaluatorio”.

Según la fundación este fenómeno de retención de soja fue producto de un tipo de cambio muy atrasado junto con la modalidad elegida por el gobierno para corregir el problema de carácter gradualista, hasta el momento en que optó por el salto devaluatorio. “Entre los meses de marzo y agosto del 2013 las ventas promediaron las 4,3 millones de toneladas mensuales, entre septiembre y noviembre bajaron a 2,3 millones de toneladas y en los últimos dos meses a 1,6 millones de toneladas”, indicó Ieral.

“Si los productores mantienen el ritmo de ventas de los últimos meses, las divisas potenciales que podrían generarse estarían en un rango de entre 1.600 y 2.000 millones de dólares para el bimestre febrero/ marzo. Por el contrario, si decidiesen cerrar el ciclo 2012/2013 con existencias similares a las del ciclo previo deberían volcar al mercado unas 9 millones de toneladas en el próximo bimestre (4,5 millones mensuales), que representan unos 4.590 millones de dólares a los precios externos actuales”.

El efecto precio. El informe de Ieral indica que en enero último el precio de la soja subió un 26% en el Mercado a Término de Buenos Aires (Matba, posición soja Rosario Disponible) y un 48% si se compara con fines de enero de 2013. “Con precios de exportación relativamente estables, la soja se revalorizó en forma importante gracias a la devaluación”, indicó el estudio.

El precio interno de maíz (Matba) subió un 10% el mes pasado y un 28% respecto un año atrás. “En este caso la devaluación ha servido para amortiguar una importante caída en el precio internacional del cereal”, agregó.

Por su parte, el kilo vivo de novillo en el mercado de Liniers subió un 15% en enero pasado y un 39% en el último año. “La soja y el novillo se han valorizado en términos reales (mejora de precios relativos), no así el maíz, considerando una tasa de inflación anual del 30% a enero de 2014”, puntualizó Ieral.

En el año 2013 la soja cotizó a un precio promedio estimado de 525 dólares la tonelada en el mercado de exportación, uno de los valores más altos de la última década. Además, “el mercado espera que los precios 2014 sean menores a los del 2013, consecuencia de buenas campañas en todos los países productores líderes”, indicó Ieral.

A pesar de eso, la campaña 2012/2013 fue una en la cual los productores argentinos menos soja vendieron en relación a lo producido y atendiendo a los patrones de venta históricos.

Ieral especificó que se habrían comercializado unas 40,3 millones de toneladas de soja a fines de enero (según datos oficiales y cálculos de la función), sobre una campaña de 49,3 millones de toneladas. El cociente entre las ventas y lo producido se aproximará al 82%, cuando promedió el 94% a la misma fecha en las últimas cinco campañas. “Si se supone stocks de inicio de 5 millones de toneladas, quedarán unas 14 millones de toneladas de soja a fines de enero, distribuidas entre las distintas instalaciones de almacenaje”, precisó Ieral.

“¿Por qué a pesar de los excelentes precios internacionales los productores han vendido tan poca soja?”, se preguntó Ieral. Y respondió que esto obedece a dos circunstancias:

a) los precios que reciben no son los externos; los productores deben ceder el 35% al fisco en concepto de derechos de exportación;

b) en los últimos años el precio del ólar estuvo artificialmente contenido en la Argentina, a consecuencia de una política explícita de intervención del gobierno, generándose en jerga económica un importante atraso cambiario.

Por otra parte, Ieral precisó que los precios de bienes y servicios de la economía subieron en promedio un 511% entre diciembre de 2001 y diciembre de 2012, mientras que el precio del dólar subió un 389%; en ese período el dólar subió 0,75 puntos por cada porcentual de inflación.

En síntesis, “los productores no han vendido soja al ritmo que habitualmente suelen venderla a la espera de una baja en la presión tributaria y/o una mayor alineación del precio del dólar al resto de precios de la economía”, indicó la fundación.

“¿Cuántos dólares pueden salir de los silos en los próximos dos meses?”, es otro de los cuestionamientos que plantea Ieral Fundación Mediterránea. Expresa al respecto que “entre los meses de setiembre y noviembre, la venta mensual de soja promediaba las 2,3 millones de toneladas, en los últimos dos meses, aceleración y salto devaluatorio mediante, la venta se ralentizó a un promedio de 1,6 millones de toneladas mensuales. Nótese que no ha sido la ausencia de mercadería la que disminuyó el ritmo de ventas, sino la modalidad de devaluación elegida por el gobierno, una corrección gradual del tipo de cambio con una tasa de variación mensual superior a la tasa de interés y la inflación doméstica”.

Explica además que “quedaban unas 14 millones de toneladas de soja en stocks a fines de enero. Una buena parte de estas existencias debiera comercializarse en los próximos meses antes que llegue la nueva producción (ciclo 2013/2014), aliviando entonces la restricción externa del gobierno”, argumenta la fundación.

La pregunta es ¿cuánto? “No es de esperar que todas las toneladas se vuelquen al mercado en los próximos meses considerando que históricamente quedan en stocks varios millones de toneladas al fin de cada campaña. En las últimas cinco campañas las existencias a fines de marzo han estado en un rango de entre 2 y 5 millones de toneladas, este último guarismo aplicando para marzo del 2013, último mes del ciclo comercial de la campaña 2011/2012”, indicó Ieral.

Si la intención de los productores fuese entonces mantener sus stocks a los niveles de marzo de un año atrás, “los productores y otros titulares de soja estarían comercializando unas 9 millones de toneladas en los próximos dos meses. Este escenario tiene baja probabilidad de ocurrencia, considerando que el ritmo de ventas que exige para febrero y marzo está muy por encima de lo observado en los últimos meses”, agregó.

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