Campo

El trigo promete una campaña récord en la región central

La producción podría alcanzar 7 millones de toneladas, un tercio de lo esperado a nivel país. Los precios moderaron la recuperación sojera

Sábado 25 de Mayo de 2019

En pocos días arranca el ciclo triguero 2019/2020 y en la región central pampeana se alcanzaría un nuevo récord de siembra de 1,6 millón de hectáreas. La zona podría terminar aportando 7 millones de las 21 millones de toneladas que se proyectan para el país, según estimó la Guía Estratégica para el Agro (GEA), de la Bolsa de Comercio de Rosario.

En el ciclo anterior, por el efecto de las heladas, la producción de trigo de la última campaña en la zona central pampeana fue de 4,7 millones de toneladas. “La siembra fue récord pero los rindes estuvieron lejos de serlo”, dijeron los especialistas de la Bolsa. En los dos ciclos anteriores, había sido al revés: los rindes fueron excelentes pero el área cultivada apenas se despegó del millón de hectáreas.

Ahora, con 140 mil hectáreas más que el año pasado, se apunta a una siembra de 1,6 millón de hectáreas. Desde la Bolsa se estima, además, que la inversión y la tecnología a aplicar serán mayores en esta campaña que en la pasada. “El potencial es enorme, todo está dado para alcanzar 7 millones de toneladas, en un ciclo que Argentina proyecta 21 millones de toneladas”.

Además, la siembra arranca con lluvia, aunque “hay sectores que necesitan algunos milímetros más para completar el perfil, como en el extremo sur de Santa Fe”.

En el centro norte de Santa Fe la nueva campaña de cosecha fina ya se inició, con la siembra de trigo principalmente. El Servicio de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe reportó que fue importante el trabajo de aplicaciones de herbicidas, para un eficiente control de malezas.

“La intención de siembra estimada en este comienzo de campaña fue de unas 375.000 hectáreas, un incremento del orden del 4,5% a 5% sobre el área sembrada en el período anterior”, indicaron los especialistas de la entidad santafesina.

En esa región, los días de estabilidad climática y horas de sol permitieron el movimiento de equipos y cosechadoras y, lentamente, fue incrementándose el ritmo y progreso de cosecha. En muchos casos, las tareas se realizaron P con porcentajes de humedad de cierta importancia ya sea, en los suelos y granos, dejando áreas con encharcamientos y sectores anegados en distintas zonas sin cosechar y con el marcado de huellas, evidenciando un impacto y deterioro físico de los suelos.

En la zona núcleo, área del GEA, la soja cierra una campaña positiva. Quedan algunos lotes aislados de primera y un 10% de los de segunda. En diez días más concluiría la cosecha, con rindes promedios de 43 qq/ha en soja de primera y 36 qq/ha en la de segunda.

“La cosecha deja saldada los compromisos de pago de alquileres, insumos y deudas arrastradas de la campaña pasada”, enfatizaron los expertos del GEA.

Sin embargo, desde el punto de vista macroeconómico, el ciclo comercial deja un sabor amargo. Un análisis del Departamento de Investigaciones Económicas de la Bolsa de Comercio de Rosario, indicó que la recuperación de la producción y el consecuente aumento en el volumen exportado, “se ve opacada la caída en los precios internacionales”. Respecto del valor proyectado, se perderían u$s 1.400 millones.

La guerra comercial entre Estados Unidos y China, los mayores stocks y el efecto de la fiebre porcina en China influyen en la caída de precios.

El trabajo de la Bolsa subrayó que, a pesar de que se proyecta un incremento del 40% en el volumen de exportaciones del complejo sojero para la campaña 2018/19, el ingreso neto de divisas a cuenta de ventas externas de poroto, harina, aceite de soja y biodiesel sumen en el nuevo ciclo u$s 14.000 millones, apenas un 18% por encima del valor de la campaña pasada, cuando una feroz sequía diezmó la producción argentina.

“A la vez, estos u$s 14.000 millones resultan u$s 1.400 millones inferior al ingreso de divisas proyectado por exportaciones del complejo sojero a comienzos del 2019”, agregó el estudio.

La economía argentina es muy susceptible a este resultado ya que el complejo sojero es, por lejos, el principal aportante de divisas al balance externo. Normalmente, el 30% de todas las ventas al exterior de bienes y servicios provienen del poroto de soja y sus derivados. El año pasado, sin embargo, su participación cayó al 24% en medio de una feroz sequía.

Sin embargo, esta vez los nubarrones se armaron en el mercado internacional al cual Argentina dirige la mayor parte de su oferta. En medio de una escalada de las tensiones comerciales entre las dos principales potencias económicas del mundo, los inventarios comenzaron a acumularse a gran escala y los precios se derrumbaron.

“Que EEUU no le venda poroto de soja a China significa que ha perdido el mercado donde colocaba más del 60% de sus exportaciones de soja. Al mismo tiempo, EEUU era el proveedor de casi el 40% del poroto que el gigante asiático importaba cada año. Con el cierre del mercado chino, el stock final de soja en Estados Unidos aumentó en un año de 12 a 27 millones de toneladas, más del doble, explicando la tendencia decreciente de los precios en Chicago”, señalaron los investigadores Federico Di Yenno y Emilce Terré.

Una consecuencia adicional es que, con Estados Unidos dispuesto a ofrecer soja muy barata, las fábricas americanas encuentran rentable procesar un mayor volumen, para exportar harina y aceite. De este modo, las exportaciones de harina de soja estadounidense en la campaña pasada aumentaron un 20% a más de 12 millones de toneladas, y en la campaña actual ya se llevan comprometidas aún más toneladas que para la misma altura del año pasado. “La mayor competencia estadounidense en los mercados de exportación de la harina y el aceite de soja perjudica a la industria procesadora local, erosionando los márgenes de la actividad”, indicaron.

Un análisis realizado por Rubén Ullúa para Agroeducación advirtió que la caída en desarrollo para la oleaginosa podría estar próxima de alcanzar un piso, la cual “al menos cerraría todo el ciclo de debilidad del commodity desde el año 2016”.

“Si esta lectura es correcta, lo que debemos esperar hacia las próximas semanas es que la debilidad del precio de la oleaginosa encuentra sostén claro”, dijo,

De acuerdo a Lorena D´Angelo, analista de Escenarios Granarios, el retraso en las siembras 2019/20 en EEUU genera coberturas de posiciones vendidas, mejorando los precios también en Argentina. “El clima húmedo que continúa en el Medio Oeste, prácticamente impidió el avance de la siembra gruesa en muchas zonas y los productores piensan en dejar sin sembrar gran cantidad de acres para incluirlos en los programas de ayuda del gobierno”, señaló .

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