Campo

El temporal puso en crisis al sector agropecuario

El 80% de la cuenca lechera está bajo el agua. Caerá la producción de soja. Miles de productores, en peligro.

Sábado 23 de Abril de 2016

Las tres semanas de persistentes lluvias que afectaron al centro y litoral del país dejaron pérdidas todavía inestimables en toda su dimensión. El 80% de la producción lechera provincial quedó bajo el agua y los primeros cálculos dan cuenta de pérdidas superiores a los 3 millones de toneladas de soja. Estas cifras seguramente se ajustarán al alza una vez que el cambio de clima permita hacer un relevamiento exhaustivo. Pero el drama será mayor todavía cuando se disparen las secuelas del meteoro: problemas logísticos, costos en aumento, quebrantos, deterioro en la cadena de pagos, endeudamiento y dificultades para enfrentar la próxima campaña. El riesgo serio, con este panorama, es la caída de productores.
 
“Estamos en una situación productiva, técnica, social y humana muy crítica”, dijo hace una semana el ministro de Producción de la provincia, Luis Contigiani, al informar que 7 millones de hectáreas productivas en Santa Fe están bajo agua.
 
El funcionario reclamó hace unos días “mayor compromiso” del gobierno nacional para atender la emergencia, que en muchos casos requerirá de fuertes desembolsos directos para permitir la recuperación de los sectores productivos Los cruces entre el Ejecutivo provincial y la Nación también formaron parte del clima enrarecido provocado por los excesos hídricos. La recorrida que realizó el presidente Mauricio Macri por zonas inundadas azuzó la pelea.
 
El miércoles pasado, con la visita del ministro de Agroindustria a la estación experimental Oliveros del Inta, la paz pareció haber llegado con la firma de un acuerdo de la que participó el gobernador Miguel Lifschitz.
 
Las pérdidas. La jornada nacional de malezas que se realizó en esa estación congregó a la primera plana de funcionarios y técnicos del instituto tecnológico nacional.
 
El director nacional de Inta, Héctor Espina, explicó que desde el organismo “están evaluando las pérdidas y haciendo un relevamiento de los daños y la afectación” de la mano de las distintas provincias que comenzaron a instrumentar sus decretos de emergencia o desastre agropecuario, como el caso de Santa Fe, que ya decidió instrumentarla en 18 de los 19 departamentos de su territorio.
 
Los puntos más críticos se concentran en la zona centro de Santa Fe y sur de Córdoba, que ya venía con exceso de humedad superficial, a lo que se sumó la provincia de Entre Ríos, donde se produjeron lluvias importantes.
 
“Hay daños que van desde destrucción total por inundación y la imposibilidad de cosechar, hasta la posibilidad de levantar la cosecha pero con caídas de rindes o bajas de calidad que produce descuentos en el valor del grano de hasta el 50%”, puntualizó.
Estrategia. Ante esta situación, el Inta armó un espacio colaborativo “para que las dudas de los técnicos y productores puedan ser canalizadas a través de los especialistas que disponemos en Inta”, dijo Espina. Y enfatizó que “los directores de todas las regiones saben que esto es un tema urgente y por parte del consejo directivo general reafirmarmos que cualquier gasto que se genere por acompañando al lado del productor, por más que no nos sobre presupuesto, va a ser apoyado”.
 
Las lluvias que se produjeron en el Litoral, teniendo a los ríos Uruguay y Paraná crecidos, también son un problema, porque lentifican el drenaje de los campos. “Hay distintos tipos de situaciones y también diferentes producciones: desde los animales que requieren determinadas respuestas hasta el tema agrícola, donde se está analizando cómo encarar la cosecha en condiciones adversas, o qué usos alternativos darle al grano para que no se produzcan problemas de micotoxinas”, explicaron.
 
En Santa Fe, los puntos más críticos se concentran en la zona del centro oeste provincial. Es una región que recibe agua de la provincia de Córdoba y no puede sacarla hacia el este porque los ríos están muy altos. Se trata especialmente de los departamentos Castellanos, San Martín y Belgrano, donde se concentra la mayoría de los tambos, justamente el sector más sensible por el nivel de pérdidas.
 
El titular del Centro Regional Santa Fe de Inta, José Luis Spontón, puntualizó que en la porción santafesina de la zona núcleo se llevaba recolectado alrededor de un 40% de la cosecha y era la región más avanzada al 1º de abril, cuando comenzaron las tres semanas de lluvia. Pero en la zona centro y norte provincial no se habían iniciado las labores con tanta anticipación, lo que generó mayores pérdidas. En ese punto,indicó que lo recolectado antes no tuvo mayores complicaciones, más allá de que se dieron algunas pérdidas en cuanto a calidad.
 
Justamente para atender este tema desde el Inta se están barajando chances para el uso alternativo de los granos recolectados para nuevos usos y para el aprovechamiento industrial. Así como la modificación en los estándares de calidad que se comercializan atendiendo la emergencia.
 
El director de la estación experimental Oliveros del Inta, Alejandro Longo, describió un panorama “muy preocupante” como consecuencia los más de 20 días ininterrumpidos de lluvia. “Se había comenzado a cosechar algo de soja de primera y de maíz de primera pero quedaron muchos lotes sin recolectar”, explicó.
 
Las consecuencias inmediatas se miden en la pérdida de rendimiento y calidad. Pero, aclaró, “esa es la primera parte del problema”.
 
Si se consolida una ventana de buen tiempo se podrá levantar la producción. Y ahí se verán los perjuicios que todavía son difíciles de dimensionar. “Se amontona la soja de primera con la de segunda y va haber problemas de logística de cosecha, rotura de piso, falta de camiones, necesidad de acondicionamiento de granos y luego amontonamiento en los puertos”, vaticinó.
 
Alivio. De hecho, el servicio GEA de la Bolsa de Comercio de Rosario dio cuenta de que un aire más frío y seco comenzó a dominar el escenario climático en la zona núcleo, desplazando al temporal que azotó a la región desde principios de abril. Este frente, sostenido por “desafortunadas variaciones temporales de la circulación del viento, tuvo una extensión en tiempo y espacio tan importante que tardará la transición hacia la mejora”, indicó el  informe.
 
Por lo tanto, pronosticó, la retirada de la perturbación será lenta y seguirá condicionada al ingreso de aire frío.
 
La recuperación, en cualquier caso, será lenta. Con 18 departamentos de la provincia bajo agua, los niveles de daño son variables pero, en todos los casos, importantes. Longo señaló que “hay zonas en las que las pérdidas de producción pueden ser de 40, 50 o hasta 100%”, en el sur de Santa Fe.

Cordón hortícola. Uno de los sectores más golpeados es el de la producción hortícola. “Lo que está en marcha se va cosechando pero no se pudo preparar la tierra, sembrar ni cosechar, por lo que hay un bache de producción”, indicó. Esta situación ya está impactando en los precios al consumidor pero el problema podría agravarse ya que “hay un bache de producción”. Por eso, en 45 días vamos a notar la falta de cultivos de hoja.
 
El escenario no es mejor para la próxima campaña, que había generado entusiasmo por la eliminación de las retenciones al trigo y al maíz.
 
“Muchos productores van a tener problemas financieros y económicos importantes, no sé en qué medida van a tener posibilidad de afrontar los costos de la próxima campaña”, dijo Longo, quien advirtió que “ muchos van a tener que tomar deuda en dólares, porque los insumos están en esa moneda” para iniciar el nuevo ciclo. Por si esto fuera poco, advirtió, está pronosticada una Niña.
 
“Si bien la superficie sembrada se va a mantener, no está claro si será el mismo número de productores el que llevará adelante la campaña”, aseguró.
 
Consecuencias. Para Spontón, el panorama que se avecina para muchos productores de estas regiones es alarmante. “Hay gran preocupación y estamos preparándonos para acompañar un proceso de transformación, que más allá de que no nos guste, seguramente ocurrirá en muchas empresas agropecuarias”, dijo.
 
“Seguramente van a cambiar algunos modelos productivos cambiarán y veremos una complicación muy fuerte en el sector lechero no tanto en la disminución de cabezas, pero sí en una gran disminución del número de tambos”, indicó.
 
Frente a esto, “habrá que estar acompañando a esos productores que tienen que tomar esas decisiones, ya que una decisión tomada anticipadamente _aunque no guste_ ayuda a no tener problemas mas adelante”, agregó.
 
Y centró sus expectativas en el lanzamiento de la cosecha fina. “Esperemos que pueda ser una buena oportunidad para recomponer el sistema de rotaciones y también anhelamos que el sector empresarial y comercial acompañe la situación del productor para encontrar otras fuentes de financiamiento para empezar esta nueva campaña”, concluyó.
 
El informe de coyuntura de la consultora Zorraquín+Meneses señaló que la contracara del drama es la inesperada suba del precio de los granos en Chicago, firmeza en el negocio ganadero y leve repunte en los precios de la lechería.
 
”Mientras el Fondo de Emergencia Rural es de 500 millones, se estima que los daños en una sola ciudad son el doble a la cifra del Fondo, lo que da una idea de los daños que se están produciendo y el impacto real que puede tener la ayuda otorgada”, explicaron los consultores.
 

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