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El sector agropecuario sintió el impacto de la suba del dólar

En Santa Fe, el gobernador aseguró que se ven señales de alerta por dificultades en la cadena de pagos. Un repaso por distintos sectores

Sábado 12 de Mayo de 2018

La devaluación del peso que en el año ya superó el 20 por ciento y se profundizó en la última semana comenzó a erosionar la competitividad de los distintos sectores productivos, incluso los del agropecuario, el más dinámico y el más "mimado" por el gobierno de Mauricio Macri.

Esta semana el gobernador Miguel Lifschitz fue contundente al señalar que en Santa Fe comenzaron a recibir "llamadas de productores y empresarios que manifiestan dificultades en la cadena de pagos", lo que obligó al gobierno provincial a "monitorear de cerca a los distintos sectores".

Por caso, la ministra de Producción Alicia Ciciliani se reunió con los referentes del sector lechero para analizar la situación del sector, que ya venía golpeado por la sucesión de inundaciones y sequía sin respiro.

Esta semana, su par de Río Negro, Alberto Weretilneck, aseguró que la suba del dólar de los últimos tiempos tiene un "lado positivo y uno negativo", dado que "le sirve a la producción, para los exportadores de peras y manzanas", pero también "genera inflación".

"Si lo miramos desde el lado de la producción, es positivo para los exportadores de peras y manzanas, porque saltar de un dólar de 17 pesos a uno de 22 pesos, nos pone más competitivos. Al tener un tipo de cambio más balanceado mejoran las perspectivas", sostuvo el mandatario.

Sin embargo, aunque el tipo de cambio es una variable clave para la competitividad de las economías regionales, también es un instrumento que debe ser acompañado por otro conjunto de políticas públicas, ya que aislado empeora la performance de la producción en lugar de mejorarla.

En ese marco, el presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto, advirtió que si bien la suba del dólar alienta las exportaciones agrícolas, los movimientos de otras variables macroeconómicas no alientan la producción, en especial las que se relacionan para el desarrollo de los pequeños y medianos productores. "Recién me comentaron que el dólar más alto es mejor para exportar, y es cierto; pero si tenemos una tasa del 40 por cientoy más inflación, más impuestos, más tarifas, la situación es peor, sobre todo para la pequeña y mediana empresa, y eso repercute en un menor empleo, lo que es grave", señaló el titular de Coninagro.

El dirigente rural destacó "la necesidad de mantener las variables macroeconómicas" y explicó que desde la entidad vienen participando de las mesas de competitividad que alienta el gobierno y en ellas "veníamos trabajando con una hipótesis de inflación, sobre una tasa de interés, que es muy alta, pero ahora esta situación inestable nos llena de interrogantes".

La cadena de pagos. La inflación de costos sumada a un estrangulamiento en el financiamiento son dos variables críticas para la actividad agropecuaria que se apalanca en instrumentos de crédito para encarar la campaña y -atravesada por una crítica situación climática- debe sumar insumos y tecnología para mantener los rendimientos.

"Santa Fe no es una isla, la inflación nos perjudica", dijo Lifschitz y recordó que las señales de alarma en la provincia se evidencian en parte por la decisión del Banco Nación de dejar de descontar cheques de pago diferido, afectando seriamente la cadena de pagos. "Por ahora no es nada generalizado pero son principios de cosas que empiezan a ocurrir", alertó el gobernador.

También el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Dardo Chiesa, dijo que en esta coyuntura "la dirigencia agropecuaria está en una posición dura, con productores que no ven bien las cosas y con un gobierno que adolece de un sistema de comunicación importante y fluido con nosotros, para poder explicar y dar señales de lo que está pasando".

En tanto, Jorge Ingaramo, economista asesor de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), estimó que se venderá más soja cuando haya tranquilidad en el mercado cambiario: "Pasados unos días, cuando vean que no se mueve más el dólar, los productores van a liquidar para lo que necesiten", señaló.

Se calcula que en manos de los productores hay entre 10 y 12 millones de toneladas de soja sin vender, lo que equivale a unos 5.000 millones de dólares.

Además la decisión que tomó el gobierno el año pasado que a través de la cual el sector agroexportador ya no tendrá que liquidar los dólares provenientes de las ventas al exterior en el mercado local fueron un factor de peso en la escalada de la divisa.

Para Ingaramo, la "corrida ya terminó" y estimó que "cuando lo vean en una semana en 21 ó 22 pesos estabilizado, van a volver a la normalidad en las ventas", manifestó.

De todos modos, al cierre de esta edición la divisa norteamericana no perforaba esos pisos e incluso estaba por encima de esos valores.

El gobernador de Río Negro también advirtió sobre el traslado a precio de la corrida cambiaria. "El valor del dólar también genera inflación en este país y generará incremento en las naftas y alimentos" y para el Estado provincial "impacta en todo lo que tiene que ver con insumos en salud y seguridad que están dolarizados", expresó Weretilneck.

En un panorama de incrementos, con tarifas, dólar, impuestos y el combustible, los costos para transportar mercadería por la ruta no se quedan atrás y en abril treparon 1,28 por ciento.

De acuerdo con el análisis de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac), entidad que reúne a las cámaras transportistas en la Argentina, el combustible fue el insumo que motorizó la crecida, aumentó 3,21 por ciento en el último mes y 11,5 por ciento desde enero.

"Estos valores preocupan al sector porque es cada vez más difícil poner en movimiento a los camiones y defender la competitividad de las empresas que contribuyen a una actividad crucial para la economía nacional", sostuvo Fadeeac, a partir de su Índice de Costos mensual antes de la corrida cambiaria, ahora la situación es peor.

la cadena avícola. El presidente de la Cámara Argentina de Productores Avícolas (Capia), Javier Prida, advirtió sobre el impacto que tuvo en el sector el aumento en la cotización del dólar y remarcó la necesidad de conseguir nuevos mercados para la producción nacional.

"La suba del dólar de estos últimos días nos impacta bastante porque el 97 por ciento de nuestro mercado es el interno y porque nuestro gran insumo es el maíz y la soja, la cual tuvo aumento, aparte de que la genética y el equipamiento se paga a precio dólar. En un 62 por ciento ciento la matriz de costo es el dólar", dijo Prida durante la apertura de la Expo Avícola.

Respecto a la apertura de mercados, Prida sostuvo que "como sector, estamos en un momento que requiere más que nunca del compromiso de todos. Creemos que el crecimiento vendrá de la mano de la expansión de nuestros mercados externos, una expansión que confiamos está en la agenda del gobierno".

"El precio promedio del kilo de pollo es 30 o 35 pesos. Una docena de huevos está entre 35 a 40 pesos. No hay nada más barato que comer pollo, pero Argentina tiene una escala de desarrollo de producción tan importante que lo que necesita es buscar caminos o mercados externos. Estamos en un techo de consumo de pollo y huevo", dijo.

Al respecto, agregó que "si queremos seguir creciendo y transformar el maíz y la soja en proteínas, tenemos que buscar el mercado externo y la única manera es darle competitividad a las empresas: bajarle impuestos, convenios colectivos de trabajos razonable y financiamiento".

Según datos aportados por Capia, en la Argentina la producción anual de pollo es 2.100.000 toneladas, de las cuales el 12 por ciento se exporta y el resto se consume en el mercado interno, a un promedio de 45 kilogramos per cápita.

En lo que respecta a las exportaciones, la carne de pollo "tiene 100 destinos posibles de los cuales 65 están activos" y los principales son China, Rusia, Chile, la Unión Europea y Sudáfrica, señaló la cámara.

A su turno, el secretario de Agricultura y Ganadería de la Nación, Guillermo Bernaudo, quien estuvo presente en la apertura de la convención, reconoció que "el maíz y la soja, que es el principal insumo de la actividad, por la sequía tuvo en incremento en sus precios, pero son los avatares de la actividad".

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