Campo

El Niño impacta en la campaña y deja enseñanzas para la región

Los excesos hídricos formaron parte del actual ciclo productivo, aunque los efectos son dispares según la zona de la provincia.

Sábado 23 de Enero de 2016

El clima sigue siendo la variable menos predecible del campo argentino tanto en agricultura como en ganadería. En 2015 se confirmó que se está bajo las características de un año “Niño”, que según los especialistas aumentará la cantidad de precipitaciones de agua y posibles tormentas. Frente a esta situación se vuelve a pensar en cómo los ingenieros agrónomos pueden trabajar la producción agropecuaria buscando certezas ante estos escenarios.
 
“Los suelos locales desde hace décadas se encuentran sometidos a un tipo de agricultura con escasa rotación de cultivos (carentes principalmente de gramíneas), con alta preponderancia de soja, baja reposición de nutrientes y pobres condiciones superficiales de rugosidad y cobertura, que los someten a un estado de desprotección frente a lluvias extremas y resistencia a escurrimientos rápidos y caudalosos”, afirmó el ingeniero agrónomo Sergio Montico, integrante de la Cátedra de Manejo de Tierras de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR.
 
También señaló que “existe una baja proporción de ganadería extensiva bovina la cual comienza a recuperar espacio en la región, pero que aún no logra intervenir de forma decisiva en la actual dinámica hídrica. En general, prevalecen sistemas productivos simplificados y muy especializados en pocos comodities que transforman al territorio, en un espacio sumamente vulnerable desde la dimensión social, económica y ambiental”.
 
Por su parte, el ingeniero agrónomo Martín Silva Rossi, asesor profesional en la zona de la cuarta circunscripción, agrega: “Al norte y al este de Venado Tuerto, los suelos presentan un exceso hídrico con condiciones de saturación a partir de los 40 ó 60 cm, en las mayoría de los casos, bajo estas condiciones la ocurrencia de precipitaciones normales de primavera, provocaría condiciones de anegamiento en una gran proporción de las tierras. Las bajas precipitaciones ocurridas en los meses de septiembre y octubre vienen atenuando esta situación”.
 
Desde el norte de la provincia de Santa Fe, el ingeniero agrónomo Luciano Nicolas Mieres, becario en Investigación y Experimentación en Manejo de Suelos en Sistemas Mixtos y miembro del laboratorio de Suelos, Agua y Vegetales de la Estación Experimental Reconquista del Inta, ofrece una mirada alentadora de lo que son los cultivos y la situación con la lluvia caída: “En el norte de la provincia las lluvias se están presentando con gran frecuencia. Si bien los volúmenes son importantes en cantidad y las acumulaciones mensuales superan las medias, todavía no se generaron excesos muy importantes como en otras campañas”.
 
El doctor en Ciencias Meteorológicas (Universidad de Buenos Aires) y director científico de la Guía Estratégica para el Agro (GEA ), José Luis Aiello afirmó que el Niño está decididamente instalado, tiene una intensidad entre fuerte y moderada y seguirá hasta por lo menos abril del 2016: “Es claro que la campaña gruesa 15/16 se desarrollará con un Niño de las características anteriores. El cambio climático modificará la frecuencia de aparición, o sea, habrá más casos de años con calentamiento en las aguas superficiales del Pacífico, pero el efecto de cada Niño depende de su acople con factores regionales (bloqueos, intensidad de flujos de humedad, frecuencia de entradas de frentes meteorológicos y otros). El hecho de un aumento de apariciones de El Niño es beneficioso para la agricultura nacional. El evento no deseado es La Niña”, asevera el doctor en Ciencias Meteorológicas.
 
El director del GEA explicó que “El “Niño” no es lo único para comprender las lluvias. Hay otros índices y efectos regionales que dependen del Atlántico y de mecanismos dinámicos de la atmósfera. Estos pueden incrementar o amortiguar el efecto “Niño” y son fenómenos no pronosticables.
 
El rol del ingeniero. “La forma de enfrentar estos episodios con clima cambiante, eventos inesperados, sequías o lluvias muy copiosos es la diversificación. Esa es la palabra estrella. Claro que uno tiene que tener ecuaciones económicas reales que te lo permitan, pero si uno pudiera diversificar no habría ninguna dificultad”, destacó Cantonia.
 
Por otro lado amplió el concepto y agregó que son los mismos ingenieros agrónomos los que deben recurrir a otros especialistas para que el asesoramiento en temas específicos sea mas efectivo.
 
Sergio Montico sumó su reflexión y aseguró que: “Es imperioso intentar armonizar el balance hídrico climático con el balance hídrico de los suelos. Respecto al segundo, a través de esquemas productivos que incrementen la materia orgánica, aumenten la porosidad y construyan mayor estabilidad estructural. Concretamente, suelos cubiertos, con rotación de diferentes usos, rastrojos y raíces, que aumenten la eficiencia del uso de la radiación, las lluvias y los nutrientes. Manejar ambientes sujetos a la envergadura de estas dos dinámicas hidráulicas, es sumamente complejo, pero existen las técnicas probadas y de reconocida efectividad, para ello, como todo, sólo si hay coherencia hidrológica en el abordaje”.
 
“La visión del ordenamiento territorial debe ser fuerte y decididamente implementada. Entendida como la expresión geográfica de las diferentes políticas, planes y programas de intervención, se orienta al equilibrio de los usos múltiples del territorio con dos fines supremos, la preservación ambiental y la mejora de la calidad de vida de la sociedad”, concluyó Montico.
 
Por su parte Mieres agregó: “Creo que si bien en el país ha avanzado en la evaluación de prácticas de manejo que dan más sustentabilidad a los esquemas productivos, aún faltan pasos importantes para dar y tienen que ver con la promoción y el control. Es en ese espacio donde el profesional Ingeniero Agrónomo aporta muchísimo, pero puede hacerlo mejor aún. Tal vez no estemos tan lejos de ese momento donde una ley regule la tierra. Uruguay transitó el proceso de tener un sistema legal donde la preservación del recurso es central, con planes de manejos certificados con un profesional”.
 
Mieres también hizo hincapié en determinar pautas a largo plazo con planes de manejo, sean certificados o no, ya que será visto como algo positivo para el sector y para la sociedad.
 
”En diferentes ámbitos se expresa que la construcción de distintos tipos de obras (canalización, contención e,tc.) serán la solución definitiva. Esto en parte es cierto, ya que frente a fenómenos extraordinarios como los ocurridos en el oeste santafesino, una obra determinada actúa como solución inmediata, no obstante lo que debemos discutir, y en esto los ingenieros agrónomos tenemos un rol estelar, es en el cambio del actual modelo productivo a uno sustentable”, concluyó Mieres.
 

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