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El mercado mundial juega a favor del precio de cereales y oleaginosas

Analistas señalaron que la relación entre oferta y demanda sostendrá las cotizaciones, más allá de las turbulencias por la crisis

Domingo 04 de Septiembre de 2011

Las piezas del tablero mundial comenzaron a moverse vertiginosamente frente a la nueva crisis de los países centrales, un fenómeno que los analistas del mercado granario consideran una oportunidad inmejorable para la Argentina como exportador de commodities y alimentos al mundo. Y aunque reconocen que se pueden presentar debilidades en función del comportamiento de la demanda, no avisoran un escenario de complicaciones en el mediano plazo en materia de cotizaciones aunque reclaman un viraje en la política oficial argentina en materia exportadora.

Así lo dejaron entrever el titular de la consultora Agritrend, Gustavo López y el presidente de Maizar, Santiago del Solar, quienes durante el último congreso de Aapresid repasaron la situación del mercado _local e internacional_ de soja, trigo y maíz en el marco de un taller que concentró una alta participación y un nutrido intercambio de opiniones.

Los presentes se acercaron con la intención de conocer no sólo pronósticos sino además intercambiar opiniones sobre la regulación oficial en los mercados granarios, especialmente trigo y maíz y las respuestas que oyeron fueron contundentes: “Hay que replantear la comercialización de granos en la Argentina”, sintetizó López.

En esa línea, el especialista consideró que puntualmente en el mercado de trigo, la participación de la Argentina “es mediocre” con sólo 8 millones de toneladas para colocar en el exterior de las cuales todas son vía otorgamiento de permisos de exportación (ROE). “A esta altura del año está terminado el mercado de trigo de este ciclo”, precisó el también analista de Producir Conservando y pronosticó que sólo la industria está comprando y lo está haciendo de acuerdo a sus necesidades, con lo cual “no esperamos modificaciones de precios”, aunque sí una suba del área sembrada para el próximo ciclo, una producción levemente superior de 14 millones de toneladas y un saldo exportable nuevamente exiguo de 7 millones de toneladas.

Esta suerte de “corralito”, según definió López al que está sometido el mercado de trigo va a contramano de las buenas perspectivas en el frente externo. En ese sentido, resaltó que “a nivel internacional la relación es sana: hay una oferta limitada y una demanda activa”, precisó y recordó la relación stock consumo se ve deteriorada lo que contribuye a mejorar los precios.

“La relación stock-consumo es menor. En los mediados de los 80 y principios de los 90 en trigo era del 35 al 40%, hoy está en el orden del 17 al 18% y se repite esta tendencia”, aseguró el titular de Agritrend y consideró que “los precios internacionales son buenos” para el cereal. Según López, las claves del mercado internacional para el próximo ciclo son positivas para cereales y oleaginosas. En ese sentido recordó que Estados Unidos, uno de los principales oferentes, “está más ajustado, hay un recorte mayor en producción de soja y maíz y se está frente a una oferta y demanda mundial de granos más reducida”.

Por otra parte, “el consumo muestra una fuerte expansión por parte de los países emergentes con China a la cabeza, que puntualmente concentra el 65% de la participación mundial en la demanda de soja”.

Otro elemento a poner en la balanza es la devaluación del dólar, que presenta un estancamiento frente a otras monedas, “lo que otorga más capacidad de pago a los países en sus respectivas divisas”, agregó el especialista y precisó que también hay un “aumento de la participación de los fondos de inversión en el mercado que representan una superliquidez pero también imprimen mayor volatilidad.

En el mercado puntual de soja, aseguró se avizora un escenario “de precios sostenidos”, en buena parte apalancado por las llamadas de atención que representan las crisis financieras en Europa y las políticas en Africa y Medio Oriente.

En el mercado doméstico también avisoró un escenario más equilibrado al menos para la oleaginosa. “En este ciclo 2011/12 puede haber un cambio, veremos más a cereales por los precios de los forrajes y una leve recomposición del trigo, lo que representa un esquema más equilibrado”, dijo López y anticipó que actuamente la participación de las oleaginosas sobre el área sembrada es del 70% y un 30% los cereales, una ecuación que es probable comience a cambiar en este nuevo ciclo y pase del 60 al 40% respectivamente.

También recordó que el mayor consumo mundial y la demanda sostenida dan una ventaja a la Argentina que supo sacar provecho en el último tiempo de un mercado más atomizado. Al respecto recordó el episodio en el cual China dejó de comprar aceite y el país pudo colocar esas ventas en otros destinos como India.

Por otra parte, explicó que existe una situación más holgada desde el punto de vista financiero. “Hay 20 millones de toneladas de soja sin precio y quedan 12 o 15 millones sin vender. Esto significa que hay 7.000 millones de dólares dando vueltas”, reflexionó el especialista.

Alertas. Sin embargo, toda la plataforma positiva también está condicionada por algunos aspectos que López califica como “llamados de atención”, entre los cuales cita: al divorcio entre los precios locales del trigo y los valores externos (FAS teórico y de mercado); al alto precio en los costos de insumos y arrendamientos que achican el margen de renta; y las intervenciones oficiales en el mercado (especialmente de trigo y maíz) que en el primer caso ubican al país con “una oferta mediocre“.

Aunque los márgenes de la soja son menores que los de trigo y maíz, como se trata de un cultivo que no tiene restricciones a la exportación termina siendo el elegido. “Es más atractivo ese mercado porque la producción lo usa como moneda de cambio”, dijo López.

La oportunidad del maíz. El derrotero del maíz también se augura venturoso en el mediano plazo. Una conjunción de factores que incluyen escenarios de buenos precios y nuevos mercados dispararon las cotizaciones del cereal grueso. “Tenemos una oportunidad que no podemos perder”, señaló el titular de Maizar _entidad que reúnea a la cadena de producción del maíz_ Santiago del Solar.

El empresario recordó que el precio FOB de mayo de 2009 era de 180 dólares para el cereal, en 2010 subió a 171 dólares y en la misma fecha de este año se ubicó en 302 dólares la tonelada. “Esos casi 120 dólares más multiplicados por una producción de 8 toneladas por hectárea hablan de hay un adicional de 1.000 dólares por hectarea que ingresan por la cadena de maíz”, dijo y señaló que hay perspectivas de que se mantengan estos precios por la alta demanda internacional.

Por otra parte, los pronósticos externos aportan buenas nuevas. “Unos 14 millones de toneladas por año es lo que va a crecer la demanda mundial de maíz, según pronosticos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda) y la Argentina exporta 16 millones, eso es una excelente noticia”, precisó el especialista de Maizar. Pero no sólo se trata del grano sino sus derivados, que también se enfrentan a un futuro venturoso. Por caso, el comercio mundial de forrajes crece al 12%, la de carne aviar y de cerdo al 20% y la de etanol 227%.

Aunque Del Solar aseguró que la foto de lo que se viene es la mejor, las complicaciones en el frente interno podrían provocar que el país no logre aprovechar esta buena racha. “El mundo busca en primer lugar un proveedor confiable y en segundo lugar precio”, dijo y recordó que la Argentina no supo sacar ventaja de sus propias potencialidades.

Para graficarlo recordó el papel del país en la producción y exportación de carne vacuna. “Ente 1995 y 2008 el consumo mundial de carne vacuna tuvo un crecimiento ininterrumpido. En el primer año la región exportaba 1 millón de toneladas de carne vacuna de las cuales el 57% eran de Argentina, el 24% de Brasil y el 3% de Paraguay. Ahora se triplicó el volumen de exportación _a 3 millones de toneladas_ pero cambiaron los actores.

Brasil concentra el 64% del mercado, Uruguay el 14% y Paraguay y la Argentina el 11% cada uno”, reflexionó el dirigente de Maizar.

“El mundo no espera la carne argentina y nosotros nos quedamos atrás. Estamos con el freno de mano puesto”, agregó.

Por otra parte, Del Solar cuestionó la intervención en el mercado de maíz porque consideró que aunque los precios internacionales tuvieron un crecimiento importante, pero no llegan al productor local por las distorsiones en el mercado. “En primer lugar por las retenciones (del 20%) y luego porque las restricciones a las exportaciones provocan una sobreoferta artificial que reduce el precio que recibe el productor en otros 20 o 30 dólares por tonelada”, con lo cual, consideró que es “muy difícil que se pague el precio FAS teórico que el gobierno exige”.

“Se resignaron 33 dólares por tonelada el año pasado y sólo con una medida (apertura del mercado) tendríamos un mapa agrícola distinto porque hayt zonas donde se duplica el margen bruto del maíz”, agregó y consideró que eso estaría además apalancado por el buen contexto externo. “Tenemos que animarnos a captar esa oportunidad y por eso hay que liberar el mercado de maíz. El stock interno es del 5%, muy estrecho y en Estados Unidos el 40% del cereal va a etanol”, agregó. Frente a ese escenario, consideró que el país del Norte “seguramente va a restringir la exportación y habrá que analizar cómo se mueve China, aunque por ahora está comprando”, explicó.

Por eso, Del Solar como López consideraron que es clave trabajar en las “retenciones cuantitativas de las cadenas antes que tocar el aspecto fiscal” a la hora de definir políticas granarias. Es decir, avanzar primero en descuotificar el mercado.

“Los «fundamentals» están bien, los precios se mantienen en esta crisis a diferencia de lo que ocurrió en 2008. El gran interrogante sigue siendo qué pasará con los grandes compradores. De todos modos, el mercado está sano y debería seguir este buen nivel de precios”, concluyó López.

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