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Debates, capacitación y fuertes críticas a la política agropecuaria

Aapresid. La caída de los precios internacionales y la baja de rentabilidad en el sector agitó las críticas de los referentes. Hubo unos 3 mil asistentes.

Sábado 08 de Agosto de 2015

La necesidad de cuidar el suelo, la potencialidad de América latina como gran despensa global de alimentos y la posición vanguardista de Argentina en cuanto a tecnología agropecuaria fueron algunos de los temas técnicos dominantes en el XXIII Congreso de la Asociación de Productores de Siembra Directa (Aapresid) que se realizó esta semana en Rosario. Desde allí también partió munición gruesa contra la clase política nacional y las medidas oficiales hacia el sector, en un año marcado tanto por la caída de los precios globales de los commodities agrícolas, como por un clima político caliente de la mano de las elecciones presidenciales del próximo mes de octubre.
 
En ese marco, el acto de apertura funcionó tanto como recordatorio de lo que la siembra directa significa para la conservación del suelo como de la agenda sectorial que la dirigencia que llegue al poder deberá enfrentar apenas asuma, y que incluye desde los problemas de las economías regionales a cuestiones puntuales como las retenciones o los permisos de exportación.
 
“Estamos contentos porque este congreso supera largamente al del año pasado, pero al mismo tiempo esta alegría está opacada ya que nos estamos manifestando en todo el país ante el inadmisible deterioro del campo, lo que en el norte del país llega a su máxima expresión”, dijo la presidenta de la entidad, Beatriz Pilu Giraudo, apenas arrancó el discurso de apertura del encuentro, despejando de entrada cualquier duda respecto al tono discursivo del encuentro.
 
Furia. La misma tónica adoptaron las charlas magistrales que abrieron los debates del congreso, en las cuales el reclamo unánime fue por un tipo de cambio competitivo para el sector, la rebaja de las retenciones, apertura de las exportaciones y menor presión fiscal, como una fórmula para aliviar la crisis de rentabilidad del sector, especialmente de la producción en campos arrendados e incluso, también incluyendo al propietario de la tierra en ese universo de afectados por la caída de los márgenes.
 
Al mismo tiempo, la institución sentó posición respecto de la coyuntura del sector, al querer “buscar responsables” por la caída de las producciones de trigo y maíz, así como por el deterioro del suelo por la escasa reposición de nutrientes y el monocultivo de soja.
 
“El año pasado alertamos por el déficit de nutrientes y los efectos del monocultivo, que se dan en parte por la falta de rentabilidad; eso limita nuestra seguridad alimentaria, ambiental, y energética, y hoy estamos peor que hace doce meses”, afirmó la directiva.
 
“Pedimos el fin del anacronismo partidario, sean peronistas, radicales o socialistas, precisamos políticas públicas integradas”, dijo en un tramo de su discurso.
 
También reclamó el final de las retenciones “a la exportación de conocimiento”, algo que afecta al sector “todavía más que los derechos a la exportación de granos”.
 
Ausencias. Pero la clase política nacional brilló por su ausencia y no recogió el guante, ya que ninguno de los precandidatos a presidente visitó el congreso, a pesar que desde la organización habían preparado y anunciado un debate político sobre eventuales políticas hacia el sector a pocos días de las primarias. “Se ve que los políticos creyeron que la agenda estaba en otro lado”, dijo uno de los directores de la asociación.
 
Debajo de los estrados, el humor que reinaba en la mayoría de los stands no reflejaba necesariamente la crisis aguda que muchas veces se menciona, aunque sí prevalecía una sentencia compartida por representantes de fábricas de insumos y allegados al sector: la baja en los precios globales de la soja es lo que más preocupa al productor, y lo que en definitiva lo obliga a congelar decisiones de inversión mientras espera que algunas de las variables externas que determinan el negocio cambie.
 
Efecto pobreza. Un vendedor de una de las marcas de maquinaria agrícola presente en el Metropolitano lo sintetizó con un buen ejemplo: mientras el año pasado sus clientes precisaban vender 200 toneladas de soja para comprar una pulverizadora nueva, este ciclo ese mismo productor necesita 400 toneladas para llegar a juntar la misma suma.
 
“El precio de la soja es lo que define todo. Yo no digo que elimina las decisiones de inversión, pero sí las posterga lo máximo posible”, explicó el vendedor.
 
La muestra. Con récord de inscriptos (2.499, un 30% más que el año pasado) y un despliegue de stands que no reflejó la retracción que este año padeció el sector, la cita anual de los productores de siembra directa intentó una vez más liderar el estado del arte del debate sobre la sustentabilidad del modelo agropecuario nacional.
 
Expositores. Los semilleros y multinacionales y firmas de capital nacional de insumos químicos para el sector que siempre dicen presente estuvieron acompañados por una buena presencia de bancos privados y compañías aseguradoras.
 
“En un año durísimo, las empresas y el público nos acompañan más que nunca, con muy buen ánimo además porque el congreso anual de Aapresid siempre funciona como una especie de burbuja donde hacemos abstracción del contexto para enfocarnos en las innovaciones y en las cosas positivas”, señaló Diego Heinrich, uno de los directores de la entidad.
 
YPF. Pero además hubo algunas novedades en cuanto a los expositores, ya que por primera vez se agregaron este año algunos stands nuevos como el de la petrolera mixta de mayoría estatal YPF, y otro exclusivo para las camionetas Amarok, de la automotriz Volkswagen.
 
Desde la empresa de energía destacaron que la empresa ofrece una paleta de productos y servicios muy relacionados con el sector agropecuario, y que si bien siempre fueron sponsors de la muestra ,este año optaron por montar sus propio stand para ratificar los excelentes vínculos entre los dos actores.
 
Por su parte, los representantes de la empresa automotriz Volkswagen contaron que para la multinacional tener presencia en Aapresid es “casi una obligación” ya que funciona “como nicho casi natural de clientes de las camionetas adaptadas al campo”, según contó Hernán Abaroa.
 
El suelo. La necesidad de volver a “mimar” el suelo ante el proceso de erosión generado por la mala reposición de nutrientes y el monocultivo de soja fue el eje principal del congreso, y estuvo  presente desde su nombre (Biosapiens, la era del suelo) hasta las exposiciones de los expertos.
 
"Para nosotros es un orgullo ser una organización de vanguardia en el cuidado del suelo. Por eso decimos que nuestra huella, es que no dejamos huella”, señaló Giraudo en su discurso de apertura.
 
También llamó a volver a los orígenes y recordar el estado del suelo hace 30 años atrás, “cuando la erosión acechaba”. Una realidad que —consideró— vuelve a estar presente ante los malos cuidados, producto en parte de la pérdida de rentabilidad de los productores.
 
“¿Quién impulsa el deterioro ambiental en el país?”, preguntó sin responder, para asegurar que desde Aapresid “no quieren ser cómplices de eso”.
 
Modelo en tensión. Giraudo también dedicó una parte de su discurso a las tensiones sociales crecientes que genera la utilización de agroquímicos como parte fundamental del actual modelo agropecuario, a lo que llamó la “demonización del glifosato”.
 
En ese punto, la presidenta de Aapresid hizo un llamamiento a discutir de manera obligatoria bajo estándares científicos: “El debate de ideas debe hacerse con argumentos científicos porque es una irresponsabilidad tomar decisiones que no estén basadas en evidencia científica”.
 
 

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