Martes 17 de Mayo de 2022
Qué duro. Imposible no sentir una tristeza terrible. Una tragedia que no entiende de camisetas, que hace doler a todos por igual. No tiene que ver con lo futbolístico. Es una cuestión humana. La realidad golpeó durísimo a la familia Rolón con las muerte de dos de sus cinco hijos, dos jóvenes futbolistas que venían despuntando el vicio de jugar. El mayor, Maximiliano (27 años) con la camiseta celeste y blanca de Atlético Chabás. El menor, Ariel (24 años) con la rojiblanca de Huracán de Chabás. Sí, en los equipos rivales de la comuna, los que tienen un gran antagonismo adentro del campo de juego y un poquito en la tribuna. Afuera de la cancha, dos hermanos, dos amigos, dos adversarios con la pelota en los pies para defender dos camisetas. Solo eso, que pocos lo entienden.
Maxi y Ariel jugaban el torneo de la Liga Casildense. Llegaron a Chabás después de pasar por varios equipos, soñando con volver a planos más importantes del fútbol, como ya habían sabido estar.
Nacieron en Rosario. Maxi se destacó desde chico y a los 15 años lo convocó Barcelona y estuvo entre 2010 y 2016. La selección juvenil argentina Sub 20 también lo tuvo entre los suyos y festejó ser campeón en el Sudamericano 2015 jugado en Uruguay. Jugó en varios equipos hasta llegar a préstamo a Atlético, donde convirtió un gol trascendente, en el 1-1 de visitante en el clásico.
Ariel no había tenido una carrera igual pero era de los más habilidosos de la liga luciendo la camiseta de Huracán.
El accidente automovilístico en el que perdieron la vida cerró de una manera increíble la pasión por el fútbol de estos hermanos y golpeó a todos en el fútbol de la región, más allá de la Liga Casildense, que postergó la última fecha de primera división. Claro, a quién podía importarle cualquier resultado ante semejante tragedia.
El fútbol sigue y sin dudas los hermanos Rolón serán homenajeados donde sea este fin de semana, sin importar los colores de la camiseta.