Martes 21 de Julio de 2020
La búsqueda de un niño de dos años y medio que fue robado en un mercado del sur de México hace tres semanas llevó a la Policía a un descubrimiento: 23 menores de edad raptados que eran retenidos en una casa y obligados a vender baratijas en la calle.
La mayoría de los chicos tenían entre dos y quince años de edad, pero los fiscales del Estado de Chiapas dijeron que encontraron tres pequeños de entre 3 y 20 meses en la vivienda en la ciudad colonial de San Cristóbal de las Casas.
En San Cristóbal, una pintoresca ciudad popular entre turistas con una gran población indígena, no es inusual ver a niños y adultos vendiendo artesanías locales, como esculturas y textiles bordados, en sus estrechas calles adoquinadas. Pero pocos visitantes de la ciudad sospechaban que algunos de los niños que venden baratijas habían sido robados de sus casas y mantenidos en condiciones deplorables.
La fiscalía del Estado de Chiapas dijo en un comunicado que los menores de edad "eran obligados a vender artesanías en el centro de la ciudad mediante violencia física y psicológica" y que "mostraron desnutrición y condiciones precarias".
"De acuerdo a las entrevistas que se hicieron a los menores de edad, muchos de ellos eran obligados a salir a las calles a vender productos, y que además les obligaban a regresar con una cuota mínima de dinero para que tuvieran derecho a alimentos y a dormir en la casa", dijo Jorge Llaven, fiscal general de Chiapas.
Muchos de los pequeños dormían en lo que parecían ser planchas de cartón y frazadas sobre el suelo de cemento, según un video presentado por los fiscales.
Tres mujeres fueron detenidas y podrían enfrentar cargos de tráfico de personas y de trabajos forzados. Los niños fueron entregados a las autoridades de bienestar infantil.
La búsqueda comenzó el 30 de junio con la desaparición de Dylan Esaú Gómez Pérez, de dos años y medio, cuando estaba con su madre en un mercado público de San Cristóbal.
En un video grabado por la cámara de vigilancia de una tienda cercana se ve cómo una niña que parecía tener alrededor de 13 años tomó al niño por la mano y se lo llevó, lo que indica que posiblemente algunos menores fueron utilizados para robar a otros. Después de que desapareció el niño, su madre y familiares comenzaron una campaña desesperada para localizarlo.
Su madre, Juana Pérez, afirmó que funcionarios le dijeron que su hijo todavía no fue encontrado. "Ninguno de los niños es mi hijo. Hasta el momento, yo no he tenido noticias de él", aseveró.
El padre del niño emigró a California para buscar trabajo y, por lo tanto la mujer, de 23 años, tuvo que mantener sola a Dylan y a otra hija.