Una novela policial para jóvenes
"Si hay cadáver, hay noticia", es la frase que repite Yuyo, el jefe de la sección policiales del diario sensacionalista donde trabaja Luis, el protagonista de la novela policial "Graffiti Ninja". La obra literaria de Eduardo González y Osvaldo Aguirre está destinada sobre todo a los adolescentes...

Sábado 29 de Diciembre de 2007

"Si hay cadáver, hay noticia", es la frase que repite Yuyo, el jefe de la sección policiales del diario sensacionalista donde trabaja Luis, el protagonista de la novela policial "Graffiti Ninja". La obra literaria de Eduardo González y Osvaldo Aguirre está destinada sobre todo a los adolescentes que, mientras recorren la trama enigmática de una serie de asesinatos, pueden descubrir dos mundos que en esta novela se cruzan: la trama policial y el ritmo de la redacción de un diario.

Luis es un periodista que hace sólo tres meses trabaja en el diario aunque su deseo en realidad es ser escritor. Tiene que cubrir una espantosa serie de asesinatos que lo intrigan e intentará resolver junto con el detective policial Sosa. Su tarea es descifrar las claves que deja un tal Ninja cada vez que comete un asesinato. La seguidilla de muertes comienza con un ahorcado que cuelga de un árbol en la calle, acompañado por un graffiti recién pintado y un tatuaje de escarabajo en el cuerpo del cadáver.

La lluvia y la oscuridad de la noche sólo se ve interrumpida por los flashes de la cámara de Bebe, el fotógrafo experimentado que acompaña a Luis. Otros dos hombres completan la primera línea de personajes. Yuyo, el jefe obsesionado por encontrar la nota de tapa que tuviera "más sangre" y Bogart, el chofer de la camioneta del diario que a toda velocidad los lleva al lugar de los hechos, incluso antes que llegue Crónica.

Sobrevuelan en la novela temas propios de la realidad argentina. Bogart es ex combatiente de Malvinas y Bebe cubrió la guerra de Irak. También el rock de Pappo retumba en las páginas del libro.

Eduardo González y Osvaldo Aguirre son los autores de esta novela de Siete Vacas para su línea de Literatura Juvenil, y dedicada "a Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López, eternautas de la aventura". La lectura de "Graffiti Ninja" involucra al lector, que se entremezcla con los personajes, como ellos con los autores y sus historias, todos en la misma aventura: descubrir al verdadero asesino.