Bicentenario

"Un sistema educativo no se sostiene con buenas intenciones"

“No puede ser que un maestro gane la tercera parte que un colectivero, mientras esto no se arregle todo dependerá de la buena intención de los docentes; pero con buena intención no se sostiene un sistema educativo público de calidad”.

Sábado 05 de Abril de 2008

“No puede ser que un maestro gane la tercera parte que un colectivero, mientras esto no se arregle todo dependerá de la buena intención de los docentes; pero con buena intención no se sostiene un sistema educativo público de calidad”. Así de claro fue el educador español Felipe Trillo Alonso al hablar ante un auditorio de directivos, docentes y estudiantes de los profesorados que fueron a escucharlo en la presentación de su libro “Didáctica para profesores de a pie”, escrito junto a Liliana Sanjurjo.

Antes había pedido disculpas por ser extranjero y sentirse “impertinente” al hacer estas afirmaciones, que enseguida aclaró no es un problema patrimonio de la Argentina. Es que para Trillo Alonso, la responsabilidad de que los docentes ganen más o menos “aquí o en cualquier lugar del mundo, no es de los maestros, ni de los padres, ni de los niños sino de la administración pública”.

Trillo Alonso es doctor en filosofía y en ciencias de la educación de la Universidad de Santiago de Compostela (España). Llegó a Rosario para dictar un seminario de posgrado en la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario, y presentar su último libro —editado por Homo Sapiens— con “propuestas para comprender y mejorar la práctica docente”.

Se sorprendió por el buen número de estudiantes y educadoras que un viernes por la noche se dio cita para escuchar su conferencia en los altos de la librería de Sarmiento al 800. Más tarde respondió a las inquietudes de las asistentes que, en líneas generales, pasaron por compartir la desazón de enseñar en tiempos difíciles, la reformulación de la práctica educativa y el lugar de la didáctica en la enseñanza.

Para Trillo, además de los buenos salarios, el voluntarismo en educación se supera con buenos docentes. “Sin lugar a dudas aquí importan la formación docente, la selección de los mejores y el respeto del conjunto de la sociedad, empezando por la administración pública, a esta tarea”, advirtió.

De manera consecuente y en varias oportunidades, el catedrático español reivindicó “sin excepción, la mejor formación para cualquier maestro y profesor, de cualquier nivel”.

Sobre el libro

Con la misma crudeza que dijo que con buenas intenciones no se sostiene un sistema educativo de calidad, Trillo se explayó en su charla sobre el problema de la didáctica, el tema central del libro que presentó en Rosario.

“No podemos asegurar que todas las acciones de enseñanza promuevan aprendizajes”, expresó para más tarde indicar que “es verdad que hay profesores que hablan y hablan; otros que organizan y organizan, y están aquellos que actúan y actúan, pero los niños no aprenden. Siento —agregó— ser tan crudo con lo dicho, pero hay mucha acción docente, incluso de profesores bien intencionados que no promueven aprendizajes”.

Aseguró estar sorprendido de “la poca base conceptual que existe sobre el aprendizaje”, un dato no menor si se sabe que —según sus palabras— “aquí se trata de tener la tranquilidad de que el aprendizaje que se promociona tiene sentido”.

A la cuestión le sumó la mirada sobre el escenario de la acción didáctica, de cómo muchos de los profesores que define “de a pie”, hacen para sobreponerse al “decorado” y seguir adelante con su tarea. Como mejor ejemplo de esta reflexión mencionó su visita por la centenaria Escuela Normal Nº 1 (Entre Ríos y Mendoza): “Me pregunto cómo es posible que esta joya (por el edificio) esté en este estado. Me emociona ver cómo los docentes se sobreponen a esas paredes vetustas para conmemorar la educación y enseñar”, dijo sobre la escuela que el gobernador Hermes Binner eligió el año pasado para presentar oficialmente en Rosario el Programa de Recuperación de Escuelas.

Claro que Trillo Alonso no alcanzó a visitar cualquiera de los establecimientos educativos públicos, de las zonas periféricas (y no marginales también) ni todavía —durante su estadía en la ciudad— se habían difundido las noticias, que no dejan de doler por cierto, de los 1.400 alumnos de las Técnicas 471 y 467 que no pueden asistir a las clases de talleres sencillamente porque una empresa privada muestra más poder que el Estado y confisca su derecho de educarse. O bien aquella información que da cuenta de los 700 chicos de la Escuela Nº 1.210 que hasta ayer no habían empezado sus clases por falta de sanitarios.

En medio del intercambio de preguntas, una de las estudiantes del magisterio le agradeció al profesor español escribir sobre la didáctica, algo que estimó no siempre se enseña en los profesorados. Trillo aprovechó para instar una vez más a que los mejores estén en el lugar de la enseñanza y de paso a no perder de vista que los alumnos son los que dan sentido a esta tarea.

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