Bicentenario

"Sin un pacto en la educación superior no vamos a sobrevivir"

“Hoy uno de los mayores negocios internacionales es el de la educación superior. No tengamos ingenuidad, esa es la lucha por la educación como bien público, una Universidad que responda a la sociedad y no al mercado”. Con elocuencia y una sólida convicción de la Universidad como bien público y social, la directora del Iesalc, Ana Lúcia Gazzola, disertó la semana pasada en el Senado de la Nación.

Sábado 05 de Julio de 2008

“Hoy uno de los mayores negocios internacionales es el de la educación superior. No tengamos ingenuidad, esa es la lucha por la educación como bien público, una Universidad que responda a la sociedad y no al mercado”. Con elocuencia y una sólida convicción de la Universidad como bien público y social, la directora del Instituto de Educación Superior de América Latina y el Caribe, Ana Lúcia Gazzola, disertó la semana pasada en el Senado de la Nación. En el encuentro, aseguró que sin un fuerte pacto en la educación superior pública y gratuita, los países de la región “no pueden sobrevivir” ni insertarse de manera competitiva en el escenario global.

A poco de finalizar el Congreso Regional de Educación Superior (Cres), y en medio de los debates por la nueva ley para la enseñanza superior en la Argentina, la especialista brasileña rescató el valor del documento final de este encuentro porque “dice con todas las letras que la educación es un bien público, social y universal, y un deber del Estado”, además de alertar “sobre los riesgos y la perversidad de la inclusión de la educación superior en los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC)”.

En diálogo con La Capital, Gazzola llamó a los países de la región a tener una posición política clara frente al mercado de la educación superior. Una postura estratégica que “si no viene de América latina no vendrá de ningún lugar”, y denunció que el sur continental sufre “una falta terrible de formación de cuadros de nivel que puedan sostener un proyecto de desarrollo completo de nuestros países”.

—La declaración de la Cres tiene fuertes posicionamientos contra la fuga de cerebros y el mercado. ¿El nivel de debate es similar en la región?

—Hay diferencias en el nivel e intensidad de los debates, pero en general las mismas cuestiones están presentes en todos los países. La fuga de cerebros es general porque hay países que son exportadores de mano de obra de manera más intensa, como el caso de Haití que perdió el 80 por ciento de su fuerza joven de trabajo, mientras que otros vivieron procesos similares hace algunas décadas. Las realidades son variadas pero el problema es general, no sólo entre nuestros países y los más industrializados, sino dentro del mismo país con la evasión de cerebros de una región a otra, o del sector público al privado. Queremos que se desarrolle investigación científica y tecnológica en las empresas, pero sin que se haga con la destrucción de la masa critica de las Universidades. Hay que establecer instrumentos de equilibro para que se puedan desarrollar de manera complementaria ambos sectores.

—Hoy la región avanza en la integración económica. ¿Qué falta para llevar esa idea a la educación superior?

—Creo que si no se da en la educación, y sobre todo en el nivel superior, es muy difícil que se dé en otros campos. La educación superior, como bien muestra la Unión Europea, es estratégica para la integración de bloques regionales, y hoy falta un programa concertado para pensar instrumentos prácticos de integración de la educación superior con mayor movilidad profesional y académica, títulos e investigación compartida en áreas estratégicas. Hay que respetar las fronteras nacionales pero trabajar por encima de ellas para crear un espacio regional que nos permita competir con ventaja y dialogar entre pares con otros bloques. La educación superior es estratégica para la integración regional, y los gobiernos hoy están cada vez más concientes de eso.

—Usted suele marcar que ese diálogo debe darse manteniendo una identidad propia...

—Es que tenemos que mantener nuestra singularidad, hablar desde aquí porque si cedemos totalmente a la globalización perdemos nuestra identidad y no es posible insertarse a nivel internacional sin una fuerte posición regional. Ese diálogo entre lo local y lo global exige de nosotros una construcción regional que es una cuestión de sobrevivencia. Nuestros países no pueden sobrevivir soberanamente si no tenemos un fuerte pacto en la educación superior pública y gratuita. Sin esto nuestros países no tienen ninguna chance de inserción competitiva en el escenario globalizado.

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