Bicentenario

Pocos jóvenes quieren ser docentes

La docencia no figura entre las alternativas de estudio de la mayoría de los jóvenes que terminan el secundario. Según datos del Ministerio de Educación de la Nación, en los últimos 4 años la cantidad de alumnos que eligen carreras públicas docentes bajó un 30,6 por ciento.

Sábado 22 de Diciembre de 2007

La docencia no figura entre las alternativas de estudio de la mayoría de los jóvenes que terminan el secundario. Según datos del Ministerio de Educación de la Nación, en los últimos 4 años la cantidad de alumnos que eligen carreras públicas docentes bajó un 30,6 por ciento. Una merma a la que no escapan los institutos de formación de Santa Fe, donde la caída es del 25 por ciento. El panorama pone en apuro la decisión nacional de extender la obligatoriedad a la escuela media, junto con la pretensión de universalizar la sala de 4 años.

Mientras que en 2003 la provincia registró 3.360 nuevos alumnos en este tipo de estudios, esa cifra descendió a los 2.518 ingresantes en 2006. Un fenómeno que no es aislado, sino que acompaña un lento proceso que se vivió en el resto del país cuando de los 62.197 inscriptos a los profesorados argentinos que había en 2002 se pasó a los 43.163 que entraron el año pasado. El ámbito privado también registra menos ingresantes en este rubro, aunque el descenso fue menos abrupto: una merma del 15 por ciento a nivel nacional, y del 12 por ciento en las instituciones privadas santafesinas.

Los datos aportados por la Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa (Diniece) reafirman la percepción que el llegar a ser docente no figura entre las principales posibilidades que los egresados del secundario se plantean a la hora de elegir un estudio. La tendencia fue marcada recientemente por una encuesta realizada este año por la Asociación de Profesionales de la Orientación de la República Argentina (Apora) a secundarios de todo el país. El informe concluyó que la docencia no está entre las 10 primeras alternativas de estudio a seguir. Sólo el profesorado de educación física aparece en séptimo lugar de las opciones de los jóvenes.

En una década marcada por el desempleo y la segregación social, muchos jóvenes se volcaron tras la crisis de 2001 a las carreras docentes, entendiéndolas sobre todo como una oportunidad concreta de seguir un estudio corto con salida laboral.

Pero desde 2002 el descenso en el número de ingresantes a los Institutos de Formación Docente (IFD) es una marca que afecta tanto a los profesorados de nivel inicial como en los que forman en disciplinas que se dictan en la escuela primaria y secundaria. Un cuello de botella que marcha a la par de un cambio en el perfil de la matrícula. Pese a programas y becas específicas lanzadas en los últimos años la problemática no logró revertirse.

El fenómeno afecta por igual a la mayoría de los profesorados públicos de Rosario, que ven sobre estos días de inscripciones cómo la cantidad de jóvenes que aspiran a estar dentro de un par de años frente a las aulas es cada vez menor.

  Cambio de perfil

 Jorge Losada, regente del Instituto Nº 16 Bernardo Houssay, cuenta que esta casa de estudios realiza desde 1.999 un seguimiento de la variación de la matrícula que ingresa al magisterio. Si bien el promedio de inscriptos al instituto por año es de 550 alumnos, en 2006 se anotaron 402 estudiantes. "Aunque inicialmente llame la atención, el mayor número de inscriptos a la docencia fue en 2001, con 759 nuevos alumnos", describe el regente, para quien estos indicadores permiten conjeturar que "ante la mayor crisis los jóvenes buscaron una salida laboral más o menos segura y la estabilidad que puede dar la docencia, a pesar de los bajos salarios".

"Ni la sociedad ni los jóvenes valoran la docencia como carrera en este momento. Pero no por no reconocer su relevancia para la sociedad o para el desarrollo de los niños y jóvenes, sino por su falta de prestigio y jerarquización social, cultural y económica". De esta manera, el regente del Houssay sintetiza el lugar de los profesorados que, a su criterio, modifican tanto cuantitativa como cualitativamente el ingreso a la formación de los futuros educadores.

Si bien sostiene una cantidad estable de ingresantes, desde el Instituto Nº 28 Olga Cossettini también destacan aspectos que, en cierta medida, permiten explicar el descenso en la matriculación a los profesorados. Para la regente de la institución, Cristina Wheeler, "mucha gente se acerca a estos estudios más por lo disciplinar que por el ejercicio de la docencia en sí". "Por eso —agrega— proponemos recuperar la mística docente, trabajar con los ingresantes esa mirada reflexiva, y que aprendan a enseñar en un contexto complejo y crítico".

La deslegitimación de la docencia es para Wheeler una de las llagas que atentan contra el crecimiento del ingreso a los institutos. Por eso propone reforzar la formación que brindan estos centros de estudio, cambiando entre otras cosas los diseños curriculares para adaptarlos a la realidad.

Un avance al respecto se dio esta semana cuando, en el marco de las acciones previstas por el Instituto Nacional de Formación Docente, los ministros de Educación de las provincias acordaron las primeras líneas de los cambios que se avecinan para el sector, como los nuevos diseños curriculares para nivel inicial, primaria y educación especial, que deberán estar listos para el 2009. Para esa fecha se prevén modificar los planes de estudio junto con la extensión de las carreras docentes, que pasarán de los actuales 3 a los 4 años de cursado.

 

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