Bicentenario

Maestros de la vida llegan a los profesorados

“Adiós maestro!”. El saludo retumba en los pasillos que llevan al campo de juego de la cancha de Rosario Central. Es de uno de los empleados del club de barrio Arroyito que saluda a Angel Tulio Zof cuando lo ve pasar. Zof lo mira, sonríe y le contesta con un amistoso “chau pibe”.

Sábado 14 de Junio de 2008

“Adiós maestro!”. El saludo retumba en los pasillos que llevan al campo de juego de la cancha de Rosario Central. Es de uno de los empleados del club de barrio Arroyito que saluda a Angel Tulio Zof cuando lo ve pasar. Zof lo mira, sonríe y le contesta con un amistoso “chau pibe”. Sin querer este breve instante abre de nuevo una discusión ya instalada: ¿Qué es ser un maestro?, ¿quiénes son los buenos maestros?

Estas preguntas son algunas de las que guiaron un trabajo encarado por el Ministerio de Educación nacional desde 2006 y que ahora empieza a recorrer los institutos de los profesorados, justamente donde el magisterio comienza su formación.

“Memorias del futuro. 1365 años de enseñanza”, así se llama la producción que reúne cuatro documentales con relatos de quince maestros de todo el país, destacados cada uno en distintas disciplinas. Esos mismos educadores fueron reconocidos por el ministerio nacional en septiembre de 2006 como “Maestros de la vida”; ahora sus testimonios sirven para educar.

En Santa Fe las distinciones alcanzaron a Ovide Menin (80), actual decano de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), ex maestro de grado, director y supervisor y varias veces distinguido por su trayectoria académica, incluso declarado “doctor honoris causa” por la UNR.

Y Angel Tulio Zof, ex jugador y ex director técnico de Rosario Central, también ciudadano ilustre y declarado “Mayor notable” por el Congreso de la Nación.

“Tengo hasta 6º grado, ¿de qué puedo ser maestro yo?”, pregunta en voz alta aún sin salir del asombro del reconocimiento que se le hiciera junto a educadores de la talla de Berta Braslavsky y María Fux. Más al saber que sus relatos de vida viajan por todos los profesorados del país para poner en debate qué es educar.

El comentario de Zof es recogido de inmediato por Ovide Menin, que no duda en decir: “El término latino magíster habla del hombre y la mujer que son ejemplo en su trabajo, de sus quehaceres que no son sólo los que refieren a la educación formal o escolar. Así entendido, usted en lo suyo y yo en lo mío hemos sido maestros”.

Pero a Zof, que el próximo 8 de julio cumplirá los 80 años, no lo tranquiliza esa explicación y, luego de varias fotos e intercambio ameno de ideas con Menin, preferirá cerrar la charla con una humilde reflexión: “Mire doctor, usted es maestro y maestro de la vida, y yo soy un alumno y maestro de la vida”.

Preguntas esenciales como ¿por qué es necesaria la escuela?, ¿vale la pena ser educador? o ¿qué hace excelente a un profesor? son las que dan pie para que los educadores distinguidos abran la discusión en “Memorias del futuro”.

También las anécdotas que describen recursos ingeniosos para explicar cada uno su clase. “Cuando me nombraron técnico de fútbol en Canadá llegó un jugador yugoslavo, cada uno hablaba su idioma, entonces yo desplegaba papelitos sobre una mesa y le explicaba los movimientos que tenía que hacer en la cancha. Y después los hacía”, recuerda don Angel, como es también conocido Zof.

Para él eso tiene una explicación sencilla: “El fútbol es un lenguaje universal”. Aunque parece que aprenderlo requiere de la mano experta y la paciencia propia de un educador.

Distendido y dispuesto al diálogo, Zof pasa de una anécdota a otra, las mismas que promete publicará en un libro que prepara. Lo emociona que lo llamen “maestro”, en especial los chicos; agradece una y otra vez lo que le dio el fútbol y asegura que eso explica que vaya gustoso a cuanta charla lo invitan, “porque tengo que devolver lo que recibí”, dice.

Terminó su primaria en la Escuela Nº 120 de barrio Belgrano, en tiempos en que sus padres lo retaban cuando se escapaba a jugar a la pelota de “veintemango” y arruinaba las únicas alpargatas que tenía.

En el video dice que un buen maestro es el que tiene vocación, como él en lo suyo. También el que enseña con entusiasmo, y para eso señala: “Deben estar bien pagos por el Estado”.

“De la vieja guardia” Ovide Menin dictó su primera clase a un primer grado, luego pasó por todo el sistema educativo hasta llegar a ser doctor en psicología. Se define como un docente de “la vieja guardia con sus errores y aciertos”. Lo que no cambia, dice, es que los buenos maestros “son magníficos transmisores de la cultura, en tanto la abrevan”.

Enseguida se explaya en otra clave que distinguen, opina, a los buenos docentes: “Cuando pienso en un maestro pienso en alguien abierto, poroso, ávido de leer no solamente libros de texto”.

De su experiencia recoge una certeza: “Siempre hubo chicos con problemas”. Y de inmediato refiere a una anécdota de sus primeros pasos por el aula: “En ese época no sabía nada de psicología, pero me acuerdo bien de un chico muy pobre que no aprendía. Me quedaba después de hora para enseñarle a estudiar y así salió adelante”.

Como alumno, recuerda a la maestra que “enseñaba casi cantando”, por la gracia que ponía en sus clases, y a la par al profesor de matemática que “ejercía su autoridad asentado en su saber”.

Las risas y el buen clima ganan el encuentro. El frío no impide que recorran las tribunas y plateas, y luego el campo de juego para la sesión de imágenes. Ovide Menin confiesa que no es hincha de ningún equipo, pero que su familia tiene el corazón con Central. Igual casi al final de la charla lo gana el entusiasmo de pisar la cancha y le pide a Zof permiso para posar, abrazo mediante, para otra foto.

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