Bicentenario

Más incógnitas sobre el secundario

Las escuelas conocidas como de EGB completa escriben por estos días un nuevo capítulo en la aplicación del secundario obligatorio en la provincia. Se trata de los 132 establecimientos primarios que cuentan con los ex 8º y 9º años, ahora 1º y 2º del secundario.

Sábado 11 de Octubre de 2008

Las escuelas conocidas como de EGB completa escriben por estos días un nuevo capítulo en la aplicación del secundario obligatorio en la provincia. Se trata de los 132 establecimientos primarios que cuentan con los ex 8º y 9º años, ahora 1º y 2º del secundario. Mientras desde las propias escuelas la palabra que más se escucha es “incertidumbre” sobre cuál será su destino, desde el Ministerio de Educación se estudian tres alternativas: completar los años de la secundaria que les faltan, convertirlos como anexos de una escuela media cercana o bien trasladar los cursos del ahora ciclo básico del nivel medio a un secundario próximo.

Lo cierto es que cuál de estas opciones les tocará a cada escuela se conocerá durante este mes. “En primer lugar nosotros pensamos que se deben crear las escuelas secundarias necesarias, pero para eso hace falta financiamiento de Nación y eso está por ahora bastante restringido”, advierte la directora provincial de Educación Secundaria, Letizia Mengarelli, antes de comenzar a explicar el plan en el que trabaja la provincia para hacer frente a la obligatoriedad.

Una de las alternativas es la de construir el secundario completo, de manera progresiva en aquellas escuelas que “no tengan un secundario cercano, dispongan de espacio físico y un turno disponible”. En este caso las aulas para garantizar el 3º año para 2009 se concretaría en los meses de verano.

Otra opción es la de convertir a los 1º y 2º años del ciclo básico del secundario en un anexo de la escuela media cercana más completa. A los mismos se les asignaría el personal directivo y administrativo necesario, independiente de la primaria.

Y la tercera posibilidad es la de trasladar esos dos años de estudio al secundario más próximo. Es decir la matrícula y cargos.

A estas alternativas también se les agregan otras posibilidades, como la de fusionar establecimientos públicos y privados en una sola escuela, tal el testimonio del barrio Santa Lucía, donde desde marzo de este año comenzó a funcionar un aula radial de 3º año para dar continuidad a los estudios obligatorios (ver aparte).

Cualquiera sea la opción que le toque a cada escuela, Mengarelli subraya que “no está en riesgo el trabajo de ningún docente”.

Las alternativas se definen como una especie de “segunda transición” hacia el secundario obligatorio en la provincia y según puntualiza la funcionaria, en todos los casos se han trabajado “en consenso” con los equipos de las regionales.

Pedidos. Desde antes de conocerse la obligatoriedad del nuevo secundario, muchas escuelas que sumaron los 8º y 9º años comenzaron a reclamar los años que les faltaban para ofrecer una escolaridad completa. Se trata en especial de instituciones arraigadas en los barrios periféricos, donde el acceso a un colectivo no está a mano, ni tampoco el dinero para costear el pago de un boleto nada popular. Menos para romper de golpe con diferencias culturales muy arraigadas, nada sencillas de superar para muchos adolescentes.

Consultada sobre estas realidades, Mengarelli dice que “todos los casos se están estudiando”, pero también puso en duda muchos de estos reclamos: “No siempre la escuela secundaria está tan lejos como se dice”.

Y agrega: “Muchas escuelas se manejan con viejos criterios de sobreprotección y no se puede dejar así que se conviertan en guetos”. Para todos los casos, la directora provincial afirma que el criterio con el que el plan oficial se maneja es el de “trabajar en un seguimiento que garantice la continuidad a los alumnos”.

El caso rural. El funcionamiento del tercer ciclo en las escuelas rurales es otro de los aspectos complejos que deberá atender la obligatoriedad del secundario. Mengarelli sostiene que las decisiones para esta realidad “se han trabajado en consenso permanente con los profesores y supervisores de las zonas rurales”.

Puntualmente, lo que aquí está en juego es el destino de la itinerancia, la modalidad por la que los profesores se acercaban periódicamente a las escuelas rurales para dictar las disciplinas de los ahora 1º y 2º años, apoyados por el maestro tutor.

La propuesta que pisa más fuerte para esta modalidad es la de correr de lugar el régimen de itinerancia y “fortalecer” el trabajo en las instituciones que funcionan como núcleos de varias escuelitas rurales asentadas en pequeñas y grandes poblaciones urbanas. A estos espacios los alumnos llegarían en transporte costeado por el Estado.

Igual no se descarta la posibilidad de constituir pluriaños donde, por ejemplo, se trabajen en forma conjunta entre un 1º y 2º años del secundario. Mengarelli subraya que todo se hace con “consenso” y que la meta es “que los alumnos de escuelas rurales tengan clases con profesores las 38 horas semanales mínimas que fija la ley nacional”.

Con el gremio. En una reunión inédita para los gremios, esta semana la ministra Elida Rasino recibió al gremio docente con sus 19 delegados seccionales. La vieja técnica de sentarse en ronda, para verse las caras en un mismo plano y hacer circular la palabra sirvió esta vez para que el gabinete educativo tomara nota de los pedidos sindicales.

Uno de los temas que encabezó esa agenda fue saber cómo sigue la implementación de la obligatoriedad educativa en los ámbitos urbano y rural. Luego se asumió el compromiso de tratar la cuestión en reuniones entre las regionales y delegados seccionales, y una final para la que sigue.

Mientras esto ocurre los padres que tienen sus hijos en 7º grado o en los 9º años deberán esperar para conocer qué suerte correrá cada escuela, para inscribirlos desde el 3 de noviembre en el ahora secundario obligatorio.

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