Integración y aprendizajes

Sábado 27 de Septiembre de 2008

En una de las aulas, donde un grupo de alumnos ciegos toma clases de Braille o están a punto de recibir apoyo en matemática, está Brenda, que tiene 14 años y cursa su secundaria en la Escuela Juan XXIII de Oliveros. Cuenta que cuando tenía 6 años y acompañaba a su hermana a clases de patinaje, una nena le acercó un par de patines y la invitó a que probara cómo era ese deporte. Desde entonces no se bajó más y asiste a clases en un club barrial. Afirman que es una excelente patinadora.

En la misma fila se sienta Alberto, a quien le encanta la hora de lengua. Cada mañana, antes de asistir a la Escuela 1.209 de Cabín 9, se levanta con mucho tiempo para dejar su cabello bien lacio y estar así en la onda de las tribus urbanas.

Cerquita está Franco, de 15 años, que sigue su secundario en la Escuela Nº 422 de Granadero Baigorria. Su compañero de clase, Marcos, está en tercer año de la escuela media en la San Francisco Solano. “La materia que me resulta más difícil es física”, comenta y agrega que le encanta tocar la guitarra y cantar.

Otro grupo de chicos conversa en lengua de señas en el patio. Marcelo Marcone, está entre ellos, es el preceptor y un ex alumno de la Escuela de Sordos, dice que los chicos no les dan trabajo y que si hace falta “se sienta a conversa con ellos”. Pero sobre todo está feliz con su trabajo.

Una oportunidad. Facundo tiene 16 años y está en la Técnica 625 Guido Spano. “Cuando me reciba quiero estudiar cine”, dice convencido de su orientación vocacional. Además están Noelia y Yanina que estudian en la Escuela Media Nº 338 Vigil.

Al final, Julián de 17 años y también alumno de la Vigil es el que pide la palabra para hablar de la 513. Y, simplemente, en lengua de señas agradece: “La oportunidad de integrarnos y aprender”.