Bicentenario

El recuerdo de Antonia, la nena de la foto

"Miré la foto y no tenía el moño blanco que mi madre me ponía siempre en el cabello, tenía jazmines y recordé que ese día festejábamos el Día de la Primavera y del Estudiante en la Escuela Carrasco", dice Antonia mientras sostiene la foto que le tomaron junto a la señorita Olga casi 70 años atrás.

Sábado 13 de Septiembre de 2008

"Miré la foto y no tenía el moño blanco que mi madre me ponía siempre en el cabello, tenía jazmines y recordé que ese día festejábamos el Día de la Primavera y del Estudiante en la Escuela Carrasco", dice Antonia mientras sostiene la foto que le tomaron junto a la señorita Olga casi 70 años atrás.

Y sí, Antonia López es "la nena de la foto", la alumna que le entrega a Olga Cossettini un ramo de flores para homenajear la primavera. Se descubrió allí cuando LaCapital ( en su edición del sábado 2 de agosto) publicó la imagen para difundir unas jornadas organizadas para conmemorar el 110 aniversario del nacimiento de quien dirigiera, entre 1935 y 1950, una de las experiencias pedagógicas más brillantes: la Escuela Serena.

"Primero fue una sobrina la que me llamó para preguntarme si era yo la de la foto del diario, y luego un par de vecinos", dice mientras comparte un sesión de fotos en la casa de su amiga Elida.

"Tenía 11 años, era muy alta para esa edad, casi de la misma altura que las maestras. Los chicos me trataban de usted por lo grande que era. Creo que eso despertó en Olga una mayor afinidad conmigo, yo sabía que ella me quería porque estaba descolocada con respecto a los demás", cuenta.

Asegura que Olga era una apasionada por la fotografía. "En ninguna está tan linda como en esta imagen", subraya y agrega: "Recordé su mirada dulce, simple, que era una invitación permanente a que el niño se expresara".

Felicidad cotidiana 

Leila Buzzi, sobrina de Olga y Leticia Cossettini, fue la maestra de Antonia desde el 1º hasta el 6º grado. "Era un ser muy dulce, muy buena. Cuando la Carrasco cumplió los 100 años nos volvimos a encontrar y ella se acordaba de cada uno de nosotros".

Para Antonia la felicidad era algo cotidiano en la escuela de las Cossettini: "La mesa era redonda pero nada podía alterar eso, éramos ordenados, se trataba de un orden que nos disponía a estar juntos".

Expresa que disfrutaba de todo lo que le ofrecían para aprender, pero tenía especial predilección cuando la invitaban a escribir "composiciones".

"Olga nos contagiaba su gusto por la música en aquellos conciertos donde nos reunía a todo el turno, en su inolvidable patio con su ceibo y jacarandá. Nos organizaba exposiciones de cuadros y nos pedía que escribiéramos nuestro parecer. Una vez en cuarto grado gané el libro de la colección Billiken ’La vida de Marie Curie’, que aún conservo. Fue un premio por mi escrito", repasa.

Antonia advierte que la escuela tenía un valor especial para ella, ya que sus padres eran temerosos de dejarla salir. "Para mí era todo", dice y agrega más detalles: "Ahí conocí a Gabriela Mistral, a Juan Ramón Jiménez y al titiritero Javier Villafañe. Muchas veces nos visitaba Margarita Xirgú, que nos recitaba y terminaba con más de la mitad de su cuerpo cubierto de flores que nosotros le arrojábamos".

El respeto hacia los niños era una de las consignas claras en la experiencia Cossettini. Antonia lo explica con una anécdota: "Un día Olga citó a un padre que le pegaba a su hijo. Conversó con él y lo despidió diciéndole: Al niño no se lo castiga, se le habla, se le pregunta el porqué de su comportamiento".

Ahora la ex alumna de la Carrasco, con sus 78 años, reparte su vida entre paseos, la peluquería y la visita a casa de sus amigas. Vive en Alberdi, rodeada de buenos vecinos y asegura que le hubiera gustado ser maestra.

Una vez más mira la foto, ya ampliada y que le obsequiaran los organizadores de las jornadas de homenaje a Olga Cosssettini. Dice que nunca le gustó que la fotografiaran pero esta es distinta, le devuelve muchas imágenes de su infancia: "Han pasado los años, tengo buenos recuerdos de mis maestras, porque han sido justas y hasta enérgicas. Nos hace pensar qué felices que fuimos".

¿Te gustó la nota?

Dejá tu comentario