Bicentenario

El pedido de un diálogo verdadero

Sábado 15 de Marzo de 2008

Dicen que en cuestiones mínimas son escuchados, pero no pasa lo mismo con decisiones mayores; también que a veces les dan la razón por puro formalismo, pero a la hora de participar "de verdad" no son tenidos en cuenta. Y rechazan la imagen negativa que aseguran les devuelven los medios de comunicación. Estas conclusiones surgen de una charla mantenida por un grupo de alumnos de escuelas públicas y privadas de Rosario con La Capital. "¿Son escuchados por los adultos?" Fue el puntapié con que se inició la conversación.

"Nos escuchan en lo que les conviene y en cosas básicas, en las importantes no tanto", dice Joaquín Fernández, de 14 años, y que cursa el 2do. año del secundario, en referencia a su vida escolar. Cita como ejemplo que le gustaría saber cómo se utiliza el presupuesto que llega a su colegio.

"En general tengo buena relación con los adultos. Me gustaría que nos presten más atención", puntualiza Joaquín.

Camila Gracia Nievas, tiene 16 años y cursa el 4to. año del secundario, rechaza que le hablen de cambio en la escuela pero luego "no pase nada", también que le den "la razón como a los locos". Si se trata de valorar el diálogo con los adultos, advierte: "Generalmente se choca con los adultos, a veces porque los adolescentes se sacan y dicen cualquiera. La idea es tratar de hablar de igual a igual, que nos escuchen y nos tomen en serio".

Junto a Camila está Juana Mendoza, de 15 años, su compañera de curso, que cada tanto asiente lo que dice su amiga para coincidir con sus opiniones. Juana cree que "no hay tantos espacios que tengan en cuenta la opinión de los chicos de 15 años" y si bien afirma que en su casa se puede conversar, no le pasa lo mismo en la escuela.

Miranda Postiglione tiene 13 años y es delegada de su curso, el 2º año del secundario. "Siempre que vamos a la dirección con un planteo nos dicen que sí, que las cosas se van a hacer, pero luego resulta que no pasa nada o bien se olvidan de lo que hablamos", se queja. Opina que el centro es un buen instrumento para tener más participación en la escuela, aunque también le gustaría que sus compañeros se sumaran más.

"Siento que en mi casa puedo hablar y opinar, pero no de la misma manera en la escuela", comenta Giuliana Gabetta, de 14 años y alumna de 2do. año, al tiempo que defiende estos centros como lugares de participación y comunicación.

Martín Ramos, de 17 y a punto de terminar la secundaria, se lamenta que en su colegio no haya un centro de estudiantes, y sostiene que lo ideal sería que todas las escuelas los tuvieran: "Para que todos los chicos puedan participar y ver cómo está el país, cómo estamos viviendo. Un centro no es sólo para las cosas escolares sino para concientizar de los problemas del país". Y renglón seguido, considera que es muy difícil hablar con los adultos, porque le suelen decir que "los jóvenes hablan por lo leído, en cambio los adultos por lo leído y vivido". "Es muy fácil —agrega— que te digan vos porque no la viviste, algo que a veces se entiende y otras no".

 

Sobre los medios

Una coincidencia sobre la que se manifestaron fue en la imagen negativa que les devuelven los medios. "Generalizan bastante y ponen como que todo está mal para todos", dice Joaquín. "Los informes que dan (sobre los jóvenes) siempre van por el lado malo: por el alcohol o porque se drogan", dice Camila. Para Miranda, "más allá de que existen el alcohol y la droga los jóvenes no son sólo eso".

Martín se enoja con la generalización de los noticias y cita como ejemplo el caso de los chicos de una privada que sin dormir y muchos alcoholizados fueron a clases. "Es ahí cuando empezamos a soportar todas las críticas de los mayores que nos dicen desde ’no tomen’ hasta ’si estuviera Videla esto no pasaba’. Por ahí los medios inventan o agregan cosas que no son y la ligamos todos (los jóvenes)".

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